Friosur: la fórmula de José Luis del Río para integrar a sus trabajadores a la propiedad

Friosur: la fórmula de José Luis del Río para integrar a sus trabajadores a la propiedad

La idea de entregar el 20% de la propiedad de Friosur a sus colaboradores nació de José Luis del Río. El empresario dice que no quería hacer una copia del “capitalismo popular” de los ochenta. Por eso opta por la figura de una cooperativa.




Varios años estuvo en la mente de José Luis del Río la idea de que los trabajadores de Friosur, pesquera de la Región de Aysén de la cual es fundador y presidente, formaran parte de la empresa, como accionistas. Corría el año 2017 y solo habían pasado algunos meses desde el incendio de gran magnitud que afectó a la planta que la firma tiene en la austral Puerto Chacabuco. Es que para el empresario, que tiene algo menos del 80% de la pesquera Friosur (que bajará al 64% después del ingreso de la cooperativa), los trabajadores deberían beneficiarse más allá de la gratificación que reciben anualmente.

"Me dije, estos trabajadores son tan leales, cuidan la empresa como si fuera propia, ¿no es justo entonces que sea propia? Hasta ahora, ellos estaban cuidando su empleo, pero ¿no era justo que además de cuidarla, participen de los resultados y de los beneficios y no solo reciban la gratificación legal?, explica hoy Del Río, a días de realizar la ceremonia con que la pesquera marcó un hito: traspasó el 20% de la propiedad de Friosur a sus trabajadores, los que toman ese porcentaje a través de la Cooperativa de Trabajadores de Friosur (Cootraf).

Y fue a fines del año 2017 cuando en un viaje que hicieron a Chile los socios de Islandia de Grandi hf, hoy denominados Brim hf, Del Río les comentó su idea. “Me hace completo sentido”, le respondió el ejecutivo nórdico al escuchar al empresario chileno y agregó: “Es muy importante que los trabajadores estén siempre juntos con nosotros”, recuerda José Luis del Río.

Luego de esa luz verde, vino la búsqueda de abogados para traspasar a papel y hacer legal la idea que tenía en su cabeza. Es que el empresario no quería ejecutar cualquier fórmula para lograr su antiguo anhelo. Había varias exigencias que se tenían que cumplir, pues su esquema “no se trataba de hacer un capitalismo popular como lo hizo Pinochet, que al final fue un chiste”, afirma en conversación con Pulso Domingo, junto a Rubén Leal, presidente del sindicato de trabajadores y nuevo director. “Se repartieron las acciones y después, como cada uno era dueño de sus acciones, vino un poder comprador y fueron vendidas todas. Al final se quedaron principalmente los ejecutivos que las compraron. Fue una idea muy buena, pero creo que algo mal implementada”, reflexiona el empresario.

Por eso quería que la propiedad de la empresa quedara en un colectivo. “Me va a decir que soy medio socialista o comunitarista, pero es que yo creo en estas cosas. Las comunidades de los trabajadores tienen que ser los dueños de la propiedad de la empresa y no que cada uno individualmente pueda disponer de ellas”, sostiene.

En esa búsqueda, después de conversar con varios estudios, llegó a los abogados de Grasty Quintana Majlis, donde se encargaron de este proyecto. En él trabajan Alejandro Quintana y Juan Turner, abogados también de las cooperativas Colún y Coopeuch, y además está el exministro Jorge Burgos, que se había incorporado recientemente al estudio.

“Conversando con ellos se fue armando la estructura y la desarrollamos. Las dos primeras personas de la empresa que supieron esto fueron Rubén (Leal, presidente del sindicato de trabajadores de Friosur) y Mariano Villa (presidente del sindicato de Flota). Ningún ejecutivo supo, porque primero quería conversarlo con ellos, a ver si funcionaba, porque si no, para qué revolver el gallinero”, cuenta Del Río.

Hoy, Rubén Leal, histórico dirigente sindical de la pesquera, nuevo director de Friosur y figura relevante de las acciones sociales de la Región de Aysén, aún está sorprendido de que finalmente se haya concretado la idea que hace años venían conversando con el presidente de la firma. “Todavía a uno como que le cuesta hoy día asumir este tema. Yo me emociono, porque toda esta conversación de confianza que fuimos generando en el tiempo culmina con una decisión donde nosotros fuimos los primeros sorprendidos, y después decíamos ‘esto tenemos que mantenerlo en secreto para que nadie nos chaquetee’”, señala.

Para Leal, la señal de cambio al interior de la compañía se dio mucho antes. Recuerda que en 1998 fue la primera vez que los dirigentes sindicales participaron en la reunión estratégica anual que hace la compañía, donde asisten los ejecutivos, directores y accionistas. “Teníamos solo una hora para presentar nuestras inquietudes”, rememora el hoy presidente de la cooperativa, que fue legalmente constituida el pasado mes de junio en la notaría de Puerto Aysén.

Según Leal, las conversaciones formales sobre el tema comenzaron a inicios de 2018, fecha en que él viajó a Santiago junto a Mariano Villa, para una reunión con Del Río y en la que también participó uno de los hijos del empresario, Juan José, quien hace ya cinco años es director de la pesquera. “Nosotros hicimos un minuto de silencio. Creo que estuvimos un buen rato así, porque nos sorprendió a nosotros como dirigentes. Fue una sorpresa que nos digan, saben que, tengo una idea que les va a servir mucho a ustedes y va a marcar un hito en Friosur. Ustedes van a comprar parte de la empresa que han hecho surgir después de tantos vaivenes que hemos tenido. Es que ese día nos sorprendió de verdad”, recuerda el dirigente sindical.

Férrea defensa

“Friosur ha sido una empresa difícil y los trabajadores se han dado cuenta de eso. Hemos tenido pérdidas muchas veces. Nos cambian los reglamentos, nos han quitado cuotas, hemos tenido desastres como el incendio en la planta hace tres años. Se nos han hundido dos buques. Nosotros no hemos ocultado nada a los trabajadores y ellos se han dado cuenta de que es mejor ayudar que pelear en contra, porque si peleamos mucho, al final no queda nada. Aquí nos estamos cuidando todos”, relata José Luis del Río.

Añade que tanto Rubén Leal como Mariano Villa han sido grandes defensores de la industria pesquera de Aysén y asegura que, junto con los pescadores artesanales de la región, van a defender el mar de Aysén para sus habitantes. “Hemos tenido problemas por todos lados, desde el aislamiento, el clima, el mar y sobre todo los políticos de otras regiones. No solo ha sido la Ley de Pesca, también los reglamentos. Legislan sin conocer ni la región ni la realidad que se vive en Aysén, que es totalmente distinta a la de otras regiones pesqueras. Por ejemplo, hay una moción de algunos parlamentarios y pescadores semiindustriales del Biobío, donde han sobreexplotado sus recursos, para venir a pescar reineta y merluza a la XI Región y aquí estamos todos unidos para que ellos no vengan: trabajadores, artesanales e industriales. Aysén ha cuidado su mar y su biomasa por muchos años y por eso está bien, y no vamos a aceptar que vengan del norte a dejarnos sin peces”, afirma el empresario, y secunda Leal.

Del Río destaca el compromiso histórico de los ejecutivos con la compañía. “Juan Claro, que fue el primer gerente general, después lo reemplazó Carlos Vial como gerente y también mi hermano Felipe y varios más, se vinieron a vivir a Aysén en su momento para sacar adelante a Friosur durante los primeros años, con todas sus familias y por varios años”, recuerda.

Pero no solo ha sido la lucha pesquera la que ha marcado la historia de la compañía que ya lleva 35 años en la XI Región, también la causa social. Rubén Leal es uno de los principales dirigentes que el año 2012 se manifestaron con fuerza en la región y cerraron caminos, bloquearon puertos, entre otras medidas, como forma de presión para poder tener mejor acceso a combustible, salud, educación y energía.

“Ese movimiento del año 2012 fue muy importante para Aysén, porque fuimos capaces de levantar la voz. Estamos buscando la verdadera oportunidad de vivir en igualdad de condiciones con respecto al resto del país, sobre todo en temas de salud y educación, y eso es lo que hemos conseguido. Así se ha forjado Aysén y pienso que ese espíritu es el que la cooperativa recoge, porque finalmente son los trabajadores de la pesquera Friosur quienes van a ser los empoderados para que la administración siga haciendo las cosas mejor que antes y será esa exigencia la que existirá”, indica Leal.

Cómo operará la cooperativa

Cootraf cuenta con cinco directores, los que administrarán la cooperativa. Se trata de Rubén Leal, Mariano Villa, Luz Eliana Contreras, Esquivel Bravo y René Casanova, quien es gerente de Administración y Finanzas de Friosur, y que asumió como quinto director a petición de los trabajadores. Cada uno de los miembros de la cooperativa pagó una cuota inicial de $ 35.000 en efectivo.

El aumento de capital se va a pagar con el 80% de los dividendos que reparta la empresa en el futuro, un 5% será para pagar los gastos de la cooperativa y el 15% lo recibirá en efectivo cada uno de los cooperados. Como condición para ingresar cada trabajador debe tener cinco años consecutivos de trabajo en la empresa. También pueden participar los trabajadores eventuales de Friosur, los que solo deben cumplir con el requisito de cinco años, período que no necesariamente debe ser consecutivo. Además, los trabajadores tienen que residir en la Región de Aysén. En total, en la cooperativa hay 250 trabajadores actualmente.

Si uno de ellos quiere salirse por nuevos horizontes laborales, la cooperativa le comprará su cuota. Pero si un cooperado se jubila en Friosur, puede seguir en la cooperativa. “Esa es otra cosa bonita. Para los que se jubilan esto pasa a ser un seguro para la vejez, lo que es otra forma de mejorar las pensiones”, explica Del Río.

LA ENTREVISTA

¿Cómo quedará conformado el directorio de Friosur?

-José Luis del Río: Somos cinco directores, por lo que se mantiene un representante de Brim hf, se incorpora un director representando a la Cooperativa de Trabajadores (Rubén Leal) y el grupo nuestro (Inder) pasará de cuatro a tres directores.

¿Qué espera usted, Rubén, ahora que será director?

-Rubén Leal: Seguir trabajando y tratar de ver que nuestras bases se empapen de esta nueva realidad y que las próximas generaciones continúen esta labor. En mi calidad de dirigente, yo sigo siendo asambleísta. La asamblea es la que manda. Soy un director interino que cuando pase este tiempo de la pandemia y se puedan hacer las elecciones como corresponde, la asamblea podrá elegir a otro director. Mientras, la responsabilidad que me compete como presidente interino es que la cooperativa se consolide. Esa es la pega que hay que hacer y yo voy a tratar de hacerla lo mejor posible.

¿Cuál es el ánimo al interior de la cooperativa?

-Rubén Leal: Hay mucha expectativa. Es que nosotros como chilenos somos cortoplacistas, queremos todo altiro. Y acá hay todo un recorrido todavía para llegar a ver los resultados. Los trabajadores aún tienen en su mente las cooperativas que eran de los años 60, donde hacían que tuvieran beneficios como trabajador en el tema de la comida, la vestimenta y en el tema de los electrodomésticos. Todas esas conversaciones también pasan en nuestra base, pero lo importante es que esta cooperativa, que nace al alero de la empresa Friosur, es una manera de hacer participar y retribuir a nuestros trabajadores el esfuerzo que hemos hecho durante años.

José Luis, ¿qué le han dicho otros empresarios ahora que se concretó su idea?

-José Luis del Río: Me ha sorprendido el interés y la aceptación que esto ha tenido en el mundo empresarial. Pensé que varios de ellos, los más conservadores, se iban a molestar o escandalizar, porque lo nuestro es bien extremo. Yo abogo porque haya más diálogo y participación en las empresas, cosa que está iniciando y trabajando muy bien Juan Sutil (presidente de la CPC), y Bernardo Larraín, en Sofofa, que está haciendo un trabajo estupendo con un grupo de estudio para ver cómo mejorar la relación trabajadores, propietarios y ejecutivos. Pero me ha sorprendido la buena reacción. Solo ha habido algunos muy conservadores a los que esto les parece malo, pero al 95% les gusta. Sinceramente no me lo esperaba.

¿Y en las otras empresas donde es director, también aplauden la idea?

-José Luis del Río: Hasta ahora he recibido varios llamados de ellos. Me han mandado WhatsApp y correos muy apoyadores, y donde me felicitan y dicen que lo encuentran notable y muy valioso para el país en estos momentos.

No voy a dar recetas o consejos a nadie. El ingreso de la cooperativa a Friosur se entiende dentro de la alianza estratégica de largo plazo que tenemos con la comunidad de Aysén, donde somos el principal generador de empleos privados. En Chile deberíamos dejar de seguir buscando culpables para nuestros problemas y sentarnos todos y con buena voluntad, a buscar respuestas colaborativas y de largo plazo, porque todos somos socios en este, nuestro único país.

¿Se le ocurre plantear lo mismo para empresas más grandes, como Falabella u otra donde usted tiene presencia?

-José Luis del Río: Esta iniciativa responde más bien a la realidad, a las características particulares y a la historia de Friosur, que es una empresa mediana y regional, con trabajadores con muchos años en la empresa. Difícil extrapolarlo a empresas muy grandes y multinacionales, creo yo.

Cada empresa debe buscar soluciones acordes a su realidad, que permitan hacer organizaciones más humanas, donde la relación capital y trabajo, por llamarlo así, sea de mutua cooperación. Donde exista mayor cohesión entre accionistas, ejecutivos y trabajadores.

He creído siempre en esto. En Sodimac, cuando era 100% nuestro, teníamos un esquema similar de participación. Por algo le dieron a Sodimac el premio Carlos Vial Espantoso por sus buenas relaciones laborales. Esto viene de esta cultura que mi padre y yo impulsamos hace muchos años cuando fundamos Sodimac SA. En Derco teníamos algo similar. Pero uno no puede hacerlo siempre y acá en Friosur se nos dio simplemente la oportunidad. Vamos a ver, mientras me quede algo de fuerza, seguiré abogando por algo parecido, por lo menos para que haya más diálogo y participación en todas las empresas en que participo.

¿Quiere copiar el mismo esquema?

-José Luis del Río: Partir por el principio al menos, porque empiece a haber más conversación regular con los trabajadores. Creo que eso es siempre beneficioso. Y también que desarrollemos formas institucionales donde los trabajadores puedan organizadamente participar en las decisiones principales de la empresa, en distintas instancias. No es necesario que sean accionistas para que empiece este diálogo. Creo que en el Chile que viene, este diálogo es muy necesario y positivo. Hay que ir de a poco, “se hace camino al andar”, como decía el gran poeta Antonio Machado. Estas cosas no se pueden llegar e imponer desde arriba. Es algo que nos va a ayudar a muchas empresas chilenas a conversar más y lograr mayor participación y mayores compromisos mutuos.

¿Hay temor por parte de los trabajadores de no poder pagar la cuota?

-Rubén Leal: Esto tiene una gracia bien especial. Pagamos una cuota de ingreso (de $ 35.000) y eso es todo lo que se paga. Lo importante es que acá se establece que si uno deja sus excedentes durante cinco años, recién al quinto año si quiere se puede sacar un poco de plata, pero la idea es mantenerla para que lleguemos lo más pronto a tener el 20% de la empresa. El plazo son 15 años, pero ojalá en diez años podamos pagar para que la gente esté a cargo de ese 20% como corresponde. Eso es lo que vamos a ir a buscar y frente a eso, tenemos que capacitar a nuestra gente con respecto de este tema, porque aquí hay influencias de otros lados donde a lo mejor quieren chaquetear esto, pero el espíritu es tan potente que pienso que eso no será así. La idea es reforzar a toda nuestra base para que siempre esté el espíritu, que es lo que tiene que predominar hacia el futuro de nuestra cooperativa para que de verdad sea un ejemplo. Tenemos que seguir trabajando y trabajando con más fuerza.

Pero los dividendos para pagar el aumento de capital se van a lograr en el minuto que la empresa tenga buenas utilidades y no siempre es así.

-José Luis del Río: Si es que no hay utilidades, capaz que no alcancen a pagar todo el capital que han suscrito, pero como dice Rubén, él tiene la esperanza y nosotros también, que trabajando duro vamos a producir estas utilidades para que puedan pagarlo completo.

Entonces, ¿quedarían contentos solo con el pago de una parte de ese aumento de capital?

-José Luis del Río: Este es un aumento de capital que en 15 años ellos van a pagar y donde nosotros, los accionistas actuales, nos restringimos de ir, por eso de acá a quince años vamos a quedar diluidos, en vez de tener el 100% del patrimonio, vamos a quedar con el 80% y los trabajadores van a quedar con el 20%. En el caso de mi grupo, en vez de tener el 80% va a tener el 64%, y los socios tendrán el 16%, pero esto se va a pagar en el futuro.

¿Por qué llegaron a esa fórmula?

-José Luis del Río: Esto fue un gran aporte de nuestros abogados. Pensamos durante un tiempo ir a pedirle un crédito para la cooperativa al BancoEstado. Le estábamos dando vuelta a esa idea, pero después pensamos ¿para qué?, mejor prestemos nosotros los actuales accionistas y dejar un buen tiempo para que paguen el aumento de capital que suscriban y que la cooperativa lo pague hasta en 15 años con los mismos dividendos que reciba.

¿Por qué no gustó la alternativa de BancoEstado?

-José Luis del Río: Es una decisión de los trabajadores, pero acá ellos no pidieron el crédito. Imagínese los riesgos si el banco les pide garantía de las acciones si ellos no podían pagar. Yo prefiero ser socio de mis trabajadores y no del BancoEstado o de a quien ellos vendan esas acciones después.

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