Guillermo Tagle: “Es imposible que el retiro de fondos no pase la cuenta”

Guillermo Tagle

El presidente de Credicorp Chile es directo. Ahora hay una sensación de riqueza, pero pasará. Y la mirada desde el mercado a la política es clara: “Estamos siendo gobernados por instancias que están desprestigiadas y que están tratando de represtigiarse”.




La semana fue compleja para el mundo financiero. Si bien se tenía internalizado el tercer retiro de los fondos de pensiones, la derrota del gobierno en el Tribunal Constitucional provocó un nuevo escenario. Fitch dijo que el país es impredecible en la política pública, la Bolsa cerró en rojo y las tasas de interés continuaron su camino alcista. Por ello, Guillermo Tagle, presidente de Credicorp, se muestra preocupado.

”Si lo que ha pasado entre el Congreso y el gobierno en estas últimas semanas es un predictor del tipo de actitudes y estrategias que vamos a tener en la discusión de la convención constituyente, el panorama es bastante complejo”, sostiene.

Antes de entrar a la discusión de la semana, Tagle pone las cosas en contexto: “La pandemia es un problema económico mayor. En las cifras globales a lo mejor el impacto no se ve tan fuerte, porque hay muchos sectores que han seguido teniendo una actividad muy buena y hay una inyección de liquidez para apoyar a las personas en el mundo simultáneamente. Pero cuando bajas un peldaño a la microeconomía, te das cuenta que hay un rebalanceo de actividad y sectores, hay mucha gente cuyas actividades se ven totalmente perjudicadas e incluso con posibilidades de desaparecer. Hay mucha gente pasándolo mal. Y si te vas a lo práctico, hay gente que está encerrada en 30 metros cuadrados. Trabajadores que eran independientes y que dejaron de percibir ingresos... El drama social de la pandemia es muy fuerte y hay que buscar mecanismos de ayuda”, indica.

Pero que la política haya optado por financiar esa ayuda con fondos previsionales no es correcto, considera. A su juicio, independientemente del sistema de pensiones que se tenga, ese ahorro es forzoso, “porque el ser humano siempre privilegia la disponibilidad presente a la futura. Por lo tanto, haberse guiado por las encuestas de que la gente quería sacar plata de su AFP es una falacia”.

El debate dejó varios heridos y uno de ellos es el mercado de capitales. ¿Con qué percepción quedó?

-Los políticos se aprovecharon de esta coyuntura para lucirse. Lamentablemente esto se cruzó con una situación política compleja y débil del gobierno, con un Congreso que está tratando de validarse de alguna forma, con gente que tiene una postura ideológica que quisiera desarticular el sistema de ahorros individuales de las AFP. Mi lectura es que se han aprovechado de las circunstancias y pusieron en la parrilla de las soluciones estos retiros, lo que implicará que a futuro el Estado tendrá que ver cómo restituye de alguna manera, porque sí es una obligación del Estado preocuparse de los ancianos vulnerables que no pueden trabajar. En algún minuto llegará la pelota de vuelta, y habrá un montón de gente que no tendrá ahorros y el Estado tendrá que hacerse cargo de proveerle alguna solución.

Esa es parte de la dificultad de lo que estamos viviendo y se han aprovechado de un gobierno débil, de un Congreso desprestigiado, al igual que el TC. Estamos siendo gobernados por instancias que están desprestigiadas y que están tratando de represtegiarse y tomaron esto del 10% como bandera. Y estamos a la mitad del camino. No me cabe duda de que habrá intentos parlamentarios de sucesivos retiros hasta que queden acorraladas unas pocas personas con poca plata.

El anticipo desde las compañías de seguros es la novedad en esta oportunidad. ¿Le preocupa?

-El problema logístico y financiero que implica el retirar parte del capital que financia una renta vitalicia es mucho más complejo que retirar ahorros de tu AFP. Es un conflicto mayor. La propiedad de los fondos que respaldan una renta vitalicia no es del pensionado, es de los accionistas de la compañía de seguros. El contrato de renta vitalicia es un acuerdo entre dos partes, no puede llegar y cambiarse unilateralmente en favor de una de las partes y perjuicio de la otra. Es un problema mayor y de compleja solución. Muchos de los accionistas de compañías de seguros son instituciones extranjeras.

Ahora el mercado de capitales quedará con más de US$ 50 mil millones menos. ¿Cómo lo afecta?

-Para el desarrollo de Chile, todo lo que ha pasado en estos 30 años, todas estas décadas de progreso, el haber tenido un mercado de capitales fuerte, con profundidad, con posibilidad de financiar todo tipo de iniciativas, desde proyectos empresariales hasta públicos como infraestructuras, hospitales, carreteras, financiar expansión de compañías en el extranjero, evidentemente de alguna manera ha sido resultado de que tenemos un sistema previsional con ahorro privado disponible para ser invertido en buenos proyectos de inversión. El sistema de pensiones no fue creado para eso, pero tiene una consecuencia indirecta, que es provocar eso.

Para la gente, esto se transmite en cosas como que Chile es uno de los pocos países de América Latina que tiene financiamiento hipotecario a 20 años plazo y tasas bajas. La gente no se da cuenta, porque lo pide en un banco, pero quien le da el fondeo al banco es la AFP. Entonces, ¿por qué tenemos crédito para la vivienda a 20 años plazo? Porque hay sistema de AFP. En otros países el financiamiento hipotecario es para unas pocas personas.

Toda la infraestructura de autopistas, de aeropuertos, ¿de dónde salió la plata para financiar eso? A través de emisiones de bonos que han sido comprados por AFP y compañías de seguros de vida.

Es una consecuencia...

-El objetivo del sistema de pensiones es dar buenas pensiones y ahí hay que reconocer que se falló en no ser capaces de llegar a acuerdo desde hace mucho tiempo para corregir el sistema. Se sabía que estaba con problemas para generar buenas pensiones. Hace 15 años se sabe que cuando se empezó a prolongar la vida de los trabajadores, cuando las tasas de interés empezaron a bajar, que con la cotización del 10% no iba a alcanzar -cuando la media de contribución de países desarrollados era más cercana al 20%-, que había que aumentarlo y nunca nos pusimos de acuerdo.

¿Esta situación de retiro de fondos y su efecto en el mercado financiero pasará la cuenta?

-Es imposible que no pase la cuenta. En el corto plazo genera una sensación de riqueza, además es cierto que el 60% de los retiros se fue a ahorro, entonces desde el punto de vista de la liquidez del sistema, las platas se dan vuelta y no necesariamente salen. Por otra parte, se inyecta actividad, hay mayores ventas, entonces se genera una especie de alegría temporal, pero es evidente que es una cuenta que a mediano plazo llegará. Hay que sumar el hecho que el Estado aprobó este fondo Covid y su ampliación.

Si esto se sigue achicando, vamos a perder estas virtudes de tener acceso al crédito de largo plazo, que permite pensar en proyectos de inversión de largo plazo, en incentivar el crecimiento con financiamiento disponible. Estaríamos terminando con un país más pobre, más endeudado y con más dificultades para acceder a financiamiento. Por lo tanto, con un panorama bastante complejo para el futuro.

Y todo esto se da en un año donde se empieza el debate constitucional. -Se convino un acuerdo político para hacer una reforma constitucional, se hizo el plebiscito con alta participación y resulta que estando a dos semanas de la elección, no hay nadie preocupado del tema. El tema no está en la primera línea, es lo que más me preocupa. El retiro a las AFP ha sido mucho más visible que la elección constituyente. ¿Quiénes son los candidatos, sus ideas y de qué partidos para “educar” a la ciudadanía de cara a la elección y tener una buena conformación de constituyentes? Todo eso no se hizo. La gente llegará a votar y se va a encontrar con un sinfín de candidatos y sin saber por quién votar. Para mí es una fuente de preocupación relevante.

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