Por David NogalesInédita proyección sitúa al precio del cobre en US$ 10 el próximo año, pero eso supone un riesgo para el metal
El cálculo es del jefe de investigación de metales de Deutsche Bank, Daniel Ghali, y detrás de esa proyección se esconde la incertidumbre en torno a los aranceles de Trump y la acumulación de inventarios.

El cobre es una de las pocas buenas noticias para la economía chilena. Claro, porque este año ha alcanzado niveles récords en medio de las interrupciones del suministro, una sólida demanda y también la incertidumbre que ha generado la posibilidad de aranceles en Estados Unidos.
En ese contexto, muchas proyecciones para el commodity se han ido corrigiendo al alza, aunque una de las más optimistas conocidas hasta ahora es la de Daniel Ghali, jefe de investigación de metales de Deutsche Bank.
De acuerdo a The Wall Street Journal, el experto estima que la libra podría trepar hasta los US$ 10, equivalente a US$ 22.050 la tonelada. Y aunque a primera vista asoma como una buena noticia para Chile (Codelco) y los países mineros, también supone un riesgo.
Para el analista, ese es su mejor cálculo de cuán caro tendría que ser el cobre para que los usuarios industriales se cambien al aluminio (que también conduce electricidad pero de manera menos eficiente) y así evitar que el mundo se quede sin el metal rojo.
El factor que está detrás de esa estimación es la acumulación de inventarios en Estados Unidos. Según BMO Capital Markets, el país tiene hasta 2 millones de toneladas de cobre, lo que en la práctica constituye una gigantesca reserva en manos del sector privado.
La libra se transó hoy en US$ 6,50 en la Bolsa de Metales de Londres, lo que representa un retroceso de 1,50% en relación al precio de ayer. Pese a esto, la materia prima promedia US$ 6,09 en 2026, esto es, un fuerte salto de 40,57% en relación al mismo lapso del año pasado, de acuerdo a los registros de Cochilco.
Un mercado en pausa
Según el WSJ, el mercado del cobre está en compás de espera desde julio del año pasado, cuando el Presidente Donald Trump impuso aranceles al alambre y a otros productos de cobre, pero dejó fuera el metal refinado que utilizan los fabricantes.
Chile exporta netamente cátodos de cobre al gigante del norte.
El mandatario ordenó un estudio para determinar si el cobre refinado también debía pagar gravámenes, pero su administración aún no ha dado a conocer sus intenciones.

Esa incertidumbre llevó a los compradores estadounidenses a adquirir metal para evitar pagar precios más altos después. Los futuros del cobre acumulan un alza de más de 16% en lo que va del año y los precios en Estados Unidos suelen transarse con un premio, lo que incentiva el traslado del metal hacia ese país.
De acuerdo con el diario, algunos analistas comienzan a concluir que la ambigüedad de la política es, en sí misma, la política.
“Una vez que el metal llega a territorio de Estados Unidos, en realidad ya no está disponible para ser comprado por los centros de demanda del mundo”, afirmó Ghali.
De acuerdo al artículo del medio estadounidense, el analista de Deutsche Bank, como todos en este mercado, intenta medir cuánto cobre está inmovilizado. Además de Estados Unidos, China lleva años acumulando el metal.
Ghali estima que, hacia fin de año, ambos países habrán retirado de circulación cerca del 70% de los inventarios globales.
Difícil de liberar
Ghali sostiene que la estructura del mercado podría dificultar que el cobre salga de Estados Unidos, sin importar cómo se resuelva la cuestión arancelaria. Normalmente, cuando la oferta es estrecha, los precios para entrega cercana en la Bolsa de Metales de Londres suben frente a los de plazos más largos, lo que da un incentivo a quien tiene cobre para liberarlo.

El problema, a juicio del analista, es que la LME tiene bodegas en Estados Unidos, por lo que el mecanismo habitual para cubrir un déficit, que es entregar metal en sus recintos, podría solo mover el cobre de un lugar a otro dentro de ese país.
El WSJ advierte que la proyección de Ghali “es atípica” y que la mayoría de los analistas no prevé un escenario tan dramático. Con todo, el diario plantea que hay otras razones para pensar que los precios podrían subir. BMO analizó los datos de importaciones y exportaciones de China y concluyó que Beijing probablemente ha estado liberando cobre de sus reservas secretas, y que eventualmente podría decidir reponerlas.
Según el periódico, estos cálculos seguirán desconcertando al mercado hasta que se zanje el tema arancelario.
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