Iván Arriagada: “Nuestro compromiso es seguir impulsando la inversión”

Ivan Arriagada, CEO de Antofagasta Minerals. Foto: Andres Perez18 Noviembre 2021 Entrevista a Ivan Arriagada, CEO de Antofagasta Minerals. Foto: Andres Perez

El máximo ejecutivo de Antofagasta Minerals, el brazo minero del grupo Luksic, responde así a la contingencia electoral y política. “Nuestra mirada es de largo plazo (...) nuestro interés es desarrollar la minería, es poder seguir invirtiendo”, afirma. En un año con precios récord de US$ 4 la libra, el ejecutivo mira con optimismo el futuro. “Prevemos precios como los que tenemos hoy día en los próximos 12 o 18 meses, lo que creemos que es una buena noticia”, asegura sobre el futuro del mineral. Aquí, Arriagada habla de los proyectos actuales, futuros y eventuales de un gigante del cobre.




A comienzos de 2022, Iván Arriagada (58 años) cumple siete años al mando de Antofagasta Minerals, el brazo minero del grupo Luksic que cuelga de Antofagasta Plc., la mayor empresa chilena abierta en Bolsa, con un valor de casi US$20 mil millones en su cotización en Londres. “Estoy muy contento, me gusta la minería”, dice el presidente ejecutivo de la empresa.

Pese a la pandemia, Antofagasta Plc tuvo un 2020 bueno y un 2021 mejor. En la primera mitad reportó utilidades por US$665 millones y pagó impuestos por US$662 millones. El cobre promedia un récord de US$4,21 este año. Arriagada describe un 2021 “marcado por la recuperación económica. En la base de esto está la recuperación económica en China, después en Estados Unidos y en Europa, y también la mejora sanitaria, en un contexto donde todavía existen grados de incertidumbre importantes”.

La sequía y la falta de agua han afectado su potencia productiva y a mediados de año redujo su pronóstico para 2021 desde el rango original de 730 mil a 760 mil toneladas a otro de 710-740 mil. En octubre, Antofagasta estimó para 2022 un volumen aún menor: de 660 mil a 690 mil toneladas, por la sequía y menores leyes de Minera Centinela. Su mayor operación sigue siendo Los Pelambres, donde en la segunda mitad de 2022 esperan inaugurar una planta desaladora que estabilizará su ciclo productivo. “El cambio climático es una amenaza para la vida en el planeta y lo es para la industria minera, para otras industrias y para nosotros también como ciudadanos”, opina el ingeniero comercial.

¿Cuánto más tiempo puede el cobre estar sobre US$4?

-El mercado del cobre tiene buenos fundamentos de largo plazo. El cobre va a tener una demanda sostenida, no a la tasa de crecimiento del 2021, pero que sigue siendo sólida y sana. Y a eso se agrega, yo diría, la aceleración de la demanda para usos de cobre para energía limpia y electromovilidad. Niveles de precios como los que tenemos hoy día son sostenibles en los próximos meses, en función de esa demanda. Por el lado de la oferta, algunos proyectos nuevos están incorporando producción entre este año y el próximo, algunos en Chile, pero con inventarios bajos y no creemos que tenga gran impacto en las condiciones de precio. Por lo tanto, prevemos precios como los que tenemos hoy día en los próximos 12 o 18 meses, lo que creemos que es una buena noticia. Sin embargo, también hay que reconocer que la economía mundial está sujeta a factores de incertidumbre más grande y, por lo tanto, también esperamos mayor volatilidad.

El súper ciclo anterior de precios usted lo asoció antes con el crecimiento de China y su alta demanda. ¿El futuro del cobre va a depender más bien de las energías renovables y esos usos?

-Sí, el crecimiento en la demanda de cobre. Yo creo que la demanda base irá todavía, en una cantidad muy importante, a suplir las necesidades que tiene el desarrollo, particularmente de las economías emergentes grandes como China, el resto de Asia, eventualmente India. Pero el crecimiento va a estar muy dado por el uso para la descarbonización. Chile tiene una tremenda oportunidad, pero también una responsabilidad de poder movilizar los recursos para poder ayudar a combatir el cambio climático y lograr la descarbonización a nivel global.

En 2022 tienen previstas inversiones de US$1.600 millones a US$1.800 millones, igual que este año. ¿Ese monto no está sujeto al resultado de la elección y a la incertidumbre política?

-Lo primero que quiero decir es que el 2020 invertimos US$1.300 millones. ¿Y por qué menciono el 2020 como punto de partida?, porque ese año sufrimos el impacto del Covid-19 con mayor fuerza, y la industria y nosotros logramos mantener nuestro plan de inversión en un período tremendamente crítico. Sobre ese chasis el país logró amortiguar parte del impacto del Covid. Esta es una industria que ha logrado, y nosotros en particular, mantener esa continuidad operacional que significan recursos, empleo. Nuestro compromiso es seguir impulsando la inversión para poder tener un sector que se desarrolla, que crece y contribuye a las demandas del país.

Esa mirada del largo plazo, entonces, no está sujeta a la contingencia política…

-Nuestra mirada es de largo plazo. Ese es nuestro interés y esperamos que se continúen dando las condiciones para que eso ocurra, obviamente. Pero nuestro compromiso, nuestro interés es desarrollar la minería, es poder seguir invirtiendo. Creemos que esa es la mejor manera de aportar a los desafíos que tiene el país, especialmente en la agenda social, que tienen que ser abordados.

¿Le preocupa el estado de la discusión política en Chile? ¿La polarización?

-Lo que hemos visto en el último año y medio es un incremento en los niveles de incertidumbre por la discusión política y un grado de polarización significativo. Esos son factores que indudablemente miramos con preocupación. Independientemente de cuál sea el resultado de la elección, es importante: uno, rechazar todo tipo de violencia como fuente de presión política, y segundo, encontrar espacios de entendimiento que permitan tener políticas de largo plazo para que el sector pueda seguir contribuyendo a los desafíos que tiene el país.

Hay una discusión extendida sobre subir la carga tributaria. ¿La minería debería aportar con más impuestos?

-Yo pienso que es perfectamente legítima esa discusión. Es legítimo que nos preguntemos cómo puede la minería aportar más, especialmente a la agenda de cambios y transformaciones que deben hacerse. Ahora, nuestra convicción es que, en primer lugar, el mayor aporte está más bien en el desarrollo, crecimiento, inversión del sector minero, la calidad del empleo que otorga, el desarrollo de proveedores, los encadenamientos productivos. Por lo tanto, cambios en el sistema tributario deberían reflejar un balance entre el aporte en tributos y la contribución que el sector hace...

¿Y el proyecto de royalty como salió de la Cámara, que grava un porcentaje de las ventas, no contribuye a eso?

-El proyecto que salió de la Cámara creemos que es un mal proyecto, porque involucra tasas efectivas de impuesto que se han calculado del orden del 80% y no hay un sector económico viable con ese tipo de tasas impositivas. Eso frenaría la inversión y probablemente perjudicaría de manera muy fundamental a algunas operaciones actuales que operan con bajas leyes o con condiciones de mineral más desafiantes. Tiene un componente asociado a las ventas y ese no es el mejor instrumento, porque no es parejo y perjudica a aquellas faenas que tienen márgenes más bajos. La discusión se ha movido al Senado y nos parece que se ha dado una discusión más razonada e informada respecto de los impactos.

El crecimiento

La última nueva operación que agregó el grupo fue Zaldívar el 2015. ¿Por qué cuesta tanto sumar nuevas operaciones mineras en Chile o en el exterior?

-El cobre es un metal que las compañías mineras encuentran atractivo, particularmente por la demanda nueva que existe para la descarbonización, y hemos visto que los activos de cobre no tienden a tener un mercado donde se transen habitualmente o con frecuencia. También ha coincidido que a partir del 2015 hemos visto una recuperación en el precio de las materias primas y, en general, las compañías mineras han estado con bajo nivel de endeudamiento y con poca necesidad de vender alguno de sus activos.

Eso por la vía de activos disponibles para compra. ¿Y desde el punto de vista de los nuevos yacimientos?

-Eso es muy importante, porque los yacimientos no aparecen solos. La exploración para poder consolidar el distrito Centinela completó más de 10 años de actividad. Parte de la limitación que tiene el crecimiento de la oferta de cobre tiene que ver con que no ha habido descubrimientos importantes en los últimos 10 años. El esfuerzo de exploración sigue, es un esfuerzo de alto riesgo. Hay una etapa que normalmente abarca diez, doce años, que tiene que ver con la exploración y normalmente no es más que uno de cada diez o veinte objetivos de exploración los que resultan con algún grado de mineralización interesante.

¿Y en sus exploraciones visualizan algún objetivo que pueda tener resultado en el corto mediano plazo?

-Estamos persiguiendo algunas posibilidades que parecen interesantes, pero todavía lejos de poder decir que efectivamente son oportunidades consolidadas.

¿En Chile o en el exterior?

-Tanto en Chile como en otras partes. En Perú tenemos un equipo, también en Canadá, que cubre la parte norte de América. En general, nuestro esfuerzo de exploración está concentrado en el continente americano, con foco en Chile, Perú, Canadá y Estados Unidos.

¿La manera de sostener y aumentar su producción es ampliando las operaciones actuales, entonces?

-Efectivamente, creemos que tenemos un potencial importante de crecimiento y desarrollo en nuestro propio recurso minero, tanto en Pelambres como en Centinela, y nos parece que para mitigar la caída en la ley del mineral y mantener nuestros niveles de producción, lo más lógico es promover inversiones en nuestros yacimientos mineros que son significativas. Hay dos grandes posibilidades por proyecto. Uno es el que tiene que ver con Centinela, que es la construcción de una nueva planta concentradora, y esperamos poder llevar eso a consideración del directorio a fines del próximo año, una vez que terminemos los estudios de factibilidad que están en curso, pero eso nos permitiría eventualmente hacer una inversión para extender o incrementar la producción en Centinela. Ese proyecto es por US$2.700 millones.

¿Y en Pelambres pretenden ampliar la vida útil, que termina en 2035?

-En Pelambres nos interesa terminar, en primer lugar, el proyecto que estamos construyendo actualmente, Infraestructura Complementaria, que tiene que ver con el suministro de agua. Después tenemos previsto un proyecto que le hemos llamado adaptación operacional, que es la ampliación de 400 a 800 litros por segundo. Es un proyecto que permite que la totalidad del abastecimiento de agua fresca en Pelambres provenga del agua de mar y, por lo tanto, libera en la cuenca el agua que utilizamos actualmente para otros fines. Y después tenemos previsto una extensión de la vida útil del proyecto en Pelambres. Todavía está en preparación ese estudio. No hemos ingresado un permiso para ese proyecto, pero estamos trabajando y esperamos poder hacerlo próximamente.

Alto Maipo y el Chapter 11: “Estamos mirando qué implicancias tiene”

Iván Arriagada, CEO de Antofagasta Minerals. Foto: Andrés Pérez

Los Pelambres, la mayor operación de Antofagasta Minerals, fue accionista de Alto Maipo, pero por diferencias con AES Andes, ex AES Gener, terminó vendiendo su 40% en la empresa en 2017. “Nosotros no estamos en Alto Maipo (…) No hemos estado en la construcción del proyecto. Eso le correspondió a Gener y no somos socios”, se apura en aclarar Iván Arriagada.

Alto Maipo se acogió esta semana al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos y ahora busca un acuerdo con sus acreedores para reestructurar su abultada deuda. Tiene dos centrales de pasada por 531 MW y espera comenzar a operar comercialmente en marzo de 2022. Cuando se retiró de Alto Maipo, Pelambres firmó un contrato de abastecimiento con Alto Maipo a 20 años, el que comenzará a regir el próximo año. Según acreedores de AES Andes, ese contrato representaba, en régimen y a condiciones originales de generación, casi la mitad de sus ingresos potenciales.

“Estamos mirando lo que ocurrió. Nos enteramos también ayer (el miércoles) de que hay una declaración de insolvencia y se acogieron al Capítulo 11. Estamos mirando en este minuto qué implicancias tiene eso. Nosotros somos un cliente más, tenemos un contrato de suministro con Alto Maipo y, por lo tanto, estamos viendo qué implicancias tiene lo que ha ocurrido”, dice Arriagada.

Sobre el contrato que los liga a Alto Maipo, que fue firmado a precios mayores a los vigentes actualmente en el mercado spot, el CEO de Antofagasta Minerals repite una respuesta similar. “Queremos entender qué es lo que ha ocurrido, qué implicancias tiene para la relación contractual que tenemos vigente con Alto Maipo (…) Esto es muy fresco, así que estamos analizando”.

Zona de exclusión para la minería en Minnesota, EE.UU.: “En principio, no impacta nuestros derechos mineros”

Antofagasta Minerals tiene Twin Metals Minnesota, un proyecto greenfield de cobre, níquel y platino en el que el grupo ha realizado exploraciones durante años. “El gobierno del Presidente Biden ha promovido una zona de exclusión para minería que no afecta nuestros derechos directamente, pero que es cercano y, por lo tanto, eso tiene un proceso de revisión y estudio que dura aproximadamente dos años después del cual se toma una determinación”, sostiene Iván Arriagada. “Estamos indudablemente mirando y estudiando con nuestros asesores y nuestros equipos los impactos que pueda tener una medida como esta, pero en principio esto está en un sector que no incluye nuestros derechos de explotación minera existente”, agrega.

El ejecutivo dice que el proyecto de Antofagasta está en una cuenca que ha provisto a la economía estadounidense de hierro por mucho tiempo. “Nos parece que una medida como esta no se justifica, particularmente hoy, que la minería tiene diseños tecnológicos que abordan los desafíos que existen hoy día”, opina. El proyecto de Twin Metals, explica, es una mina subterránea, una operación minera relativamente pequeña. “En principio, no impacta nuestros derechos mineros y seguimos con un proceso permisológico que llevan las agencias gubernamentales para revisar nuestro proyecto, que es un proceso que nosotros estimamos va a tomar 6-7 años y, por lo tanto, eso continúa ese camino”.

La resistencia que genera la minería en muchas comunidades es algo que, según Arriagada, obedece a prejuicios que están en Chile y Estados Unidos. “Yo diría que si uno va a las comunidades donde estaría emplazado nuestro proyecto, el apoyo es muy transversal a la minería. Yo creo a veces el discurso antiminería está lleno de prejuicios y muchas veces falta información (…) Hoy no es posible pensar que el país y el mundo van a lograr sus metas de descarbonización y de cambio climático sin algunos minerales que son críticos y el cobre es uno de ellos. Por lo tanto, existe el prejuicio de que la minería tiene impactos, pero hoy, con la tecnología que existe, los impactos se han minimizado, se pueden mitigar”, agrega.

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