Jeanne Lafortune: “Si tenemos una recesión mundial Chile va a sufrir igual o incluso más que el resto de los países”

23.10.2018 JEANNE LAFORTUNE (EN LA IMAGEN) Y CLAUDIA MARTINEZ (NO APARECE) PROFESORAS DE INSTITUTO DE ECONOMIA UC E INVESTIGADORAS DEL CENTRO J-PAL, POSAN PARA RETRATOS DE ENTREVISTA REALIZADA PARA PULSO DE LA TERCERA FOTOS: PATRICIO FUENTES Y./ LA TERCERA ACADEMICA - CANADIENSE - UNIVERSIDAD CATOLICA - RETRATO

La recién nombrada profesora titular del Instituto de Economía de la Universidad Católica y profesora afiliada de J-PAL, señala que Chile será más pobre en los próximos años y apuesta más por ampliar el programa de subsidio joven a otros grupos etarios, para hacer frente a la posible alza en los datos de pobreza.




En el oscuro panorama económico, la mayor preocupación de la economista canadiense Jeanne Lafortune, radicada en Chile, es que en cualquier escenario los pobres van a ser los más afectados. Ya sea con una recesión para frenar la inflación o transfiriendo dinero a las familias, lo que mantendría al alza el coste de la vida.

La recién nombrada profesora titular del Instituto de Economía de la Universidad Católica (la segunda mujer en la entidad en lograr ese cargo), doctora en Economía del MIT y profesora afiliada del Laboratorio de Acción contra la Pobreza Abdul Latif Jameel (J-PAL) es pesimista sobre lo que se recaudará el gobierno de Gabriel Boric si saca adelante su reforma tributaria. “Los sueños que estamos escuchando de en qué se gastarán los fondos, exceden lo que se puede recaudar”. Su recomendación, difícil de plantear políticamente, sería ampliar la base de contribuyentes.

La directora del núcleo milenio sobre la evolución del trabajo apuesta más por ampliar el programa de subsidio joven a otros grupos etarios, que subir el salario mínimo a 500.000 pesos como se ha comprometido La Moneda. Sobre la incertidumbre local, no cree que se vaya a disipar tras el plebiscito sobre el texto constitucional el 4 de septiembre, ya que no cree que ninguna de las dos opciones arrase. “Para disminuir la incertidumbre ese habría sido el ideal”. En este contexto, cree que el gobierno tiene la responsabilidad de explicar mejor a dónde quiere ir y ver cuánta agua tiene en el Congreso para empujar sus propuestas. Y si va a tener que empezar a sacrificar algunas de ellas.

¿Hasta cuándo vamos a ver un retroceso en los índices de pobreza?

La pobreza reacciona a lo que pasa en el mercado laboral. A los pobres no les influye el mercado de capital, les influye si pueden encontrar un trabajo mañana y algo de las transferencias de los gobiernos. La clave para reducir la pobreza es hacer que esos trabajadores tengan un ingreso laboral. En Chile falta recuperar un 5% de los empleos pre-pandemia. Tenemos esa tensión y otras de largo plazo, como la tendencia a la automatización de algunos empleos. En América Latina eso puede influir particularmente en algunos de los estratos más bajos. Si la pandemia de alguna manera aceleró eso, podría ser que el retorno a la normalidad nunca sea lo que era antes y eso podría penalizar la recuperación de los índices de pobreza a largo plazo.

¿La automatización de algunos trabajos no se compensa con el crecimiento de otros sectores?

La automatización elimina algunos empleos y genera otros, eso es verdad. No agrega desempleo en general, pero sí en algunos grupos. En los países ricos, los trabajadores más afectados no son los más pobres, sino los de clase media, el trabajador de una automotriz. El camarero, el vendedor, tienen trabajos prácticamente imposibles de automatizar. Falta evidencia sobre cómo impacta en América latina y es lo que estamos trabajando en la UC. Hay dos cosas que cambian: No todas las máquinas que se están usando en países ricos se usan aquí. Por ejemplo, hay muchos menos autoservicios en las gasolineras y en los supermercados hay muchos cajeros. El segundo punto es que en Latinoamérica las personas que hacen los trabajos que se están automatizando no son solo de clase media, están distribuidos más uniformemente.

¿Qué recomendaría a las economías emergentes para reducir la pobreza en el corto plazo?

En el corto plazo tenemos otro problema que se llama inflación. No soy macroeconomista, pero sé que por el tipo de la inflación que tenemos viene de una restricción a la oferta mundial y también por políticas pro gasto que hemos tenido durante la pandemia para tratar de aliviar el impacto. Es muy difícil parar esto sin un cambio brusco. ¿Qué significa? Una recesión. Si tratamos de parar la inflación con una recesión, los primeros en sufrir van a ser de nuevo los pobres, pero si no paramos la inflación, igual van a ser ellos los perdedores. No hay una solución mágica y eso me tiene muy preocupada porque el gobierno va a decir: ‘los pobres están sufriendo por la inflación, tengo que hacer transferencias para disminuir su sufrimiento’. Creo que los bancos centrales están haciendo lo que pueden, pero si vamos a seguir abriendo la billetera para tratar de aliviar el problema, vamos a inyectar más recursos y eso es parte de lo que genera inflación.

¿Qué se puede hacer para paliar una canasta básica disparada?

Como microeconomista quiero hacer transferencias para ayudar, pero una vez que pienso que quiero parar la inflación, me siento en esa incapacidad. Lo que me dicen mis colegas macro es que la transferencia tiene que ser acotada y tiene que ser a los más pobres. No podemos empezar a regalar $50.000 a todos porque la canasta básica ha aumentado en ese monto. Ahí lo único que vas a hacer es generar más gastos en la economía, va a subir la inflación y nunca va a cerrar el loop.

La ayuda que recibió la gente en pandemia, como el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) ¿le pareció acotada?

No. El IFE inicial fue muy acotado y tuvieron problemas de distribución. El del final de la pandemia se entregó al 80% de la población. Muchas de las cosas a las que se ha comprometido el gobierno de Boric no son para los más pobres. El CAE, por ejemplo, no son los más pobres, es la clase media que está haciendo ver sus necesidades, pero ¿hasta dónde queremos subsidiar a la clase media? Yo prefiero gastar los recursos del Estado en los más pobres porque son donde tenemos más dificultades.

¿Chile va a ser más pobre los próximos años?

Chile va a ser más pobre. Si tenemos una recesión mundial yo creo que Chile va a sufrir de la misma manera o incluso más que el resto de los países. La situación en Chile es particularmente complicada por el panorama político. Tenemos un gobierno que se ha comprometido con muchos objetivos muy nobles, pero ¿cómo se van a compatibilizar con una situación de recesión donde los recursos van a ser más escasos? Durante la pandemia se argumentó que el país se podía endeudar más porque era una situación excepcional, pero una vez que se termina esa crisis, el compromiso debería ser volver a un nivel de endeudamiento menor. Cuando tenemos un gobierno que va a generar gastos adicionales con una reforma tributaria -que no creo que vaya a lograr lo que se promete-, vamos a seguir endeudándonos y eso va a tener consecuencias a nivel nacional.

¿Por qué cree que la reforma tributaria no va a lograr su objetivo de recaudación?

La reforma tributaria no va a aumentar la base, es decir, el número de personas que van a contribuir al impuesto nacional será el mismo que hasta ahora. Ese es el camino más fácil políticamente, pero restringe mucho lo que puede hacer el gobierno. Por la desigualdad de ingreso en el país puede que se justifique, pero es más difícil subir el impuesto de la gente rica cuando no subes la base. Ese compromiso, que excluye al 75% de los trabajadores chilenos, obliga a cobrar tasas de impuestos más altas a los ricos y eso puede incentivar a esconder parte de los ingresos o cambiar de trabajador dependiente a independiente para tener más flexibilidad en cómo se declara la renta y acceder a algunas exenciones. Otro punto es que uno de los pilares de la reforma tributaria es el impuesto a la riqueza, que es muy popular a nivel político, pero a nivel técnico ha sido muy difícil de implementar con éxito, o sea, con grandes niveles de recaudación. Chile necesita recaudar más fondos y me encantaría ver una reforma que lo logre, pero creo que va a ser difícil. Cualquiera sea la reforma tributaria, los sueños que estamos escuchando sobre en qué se gastarán los fondos, exceden lo que se puede recaudar.

¿Qué sistema de recaudación recomendaría?

Hay que ampliar la base, es fácil para mí decirlo porque soy economista y no política. Hay que pensar en disminuir las ventajas de ser independiente o de tener una firma. Algunas alternativas pueden impactar la inversión por lo que hay que ser cuidadosos, pero esa diferencia tiene que tratar de achicarse. O vía mejor auditoría o con reglas tributarias menos dispares. Es ridículo que cuando voy con mi familia a un restaurante un sábado me pregunten si quiero factura o boleta. Cuando hablamos de justicia se habla mucho de pobres y ricos, pero la sensación de que yo estoy pagando lo que tengo que pagar y otros no, creo que es algo a solucionar. También se ha hablado mucho del impuesto a los servicios, que hoy están exentos del impuesto al consumo. Personalmente soy muy ecológica y creo que todavía tenemos mucho que hacer para levantar impuestos en fuentes contaminantes, como el diésel, que es una excepción costosa para el Estado, pero también muy mala para el medio ambiente. Me gustaría ver eliminada la exención, pero es fácil decirlo sin tener la presión de los camioneros.

¿Qué valoración tiene del compromiso de un salario mínimo de $500.000?

Un alza del salario mínimo moderada no disminuye los niveles de empleo. Chile ha logrado subirlo mucho en término real en los últimos 20 años sin perjudicar al empleo de los que ganan el mínimo, pero era en otro contexto y con montos igual o menores a lo que se está proponiendo ahora. Con la inflación tan alta, puede ser que los $500.000 no sean tanto, pero en término real, como se prometió en la campaña, la magnitud del alza sugiere que sí podría afectar al empleo. Un alza chiquita no, pero casi doblar el sueldo mínimo en cinco años, sí. Lo más grave es a largo plazo. Que las firmas empiecen a automatizar tareas por un alza muy significativa. Segundo, para reducir la pobreza hay que hacer que los que ganen el sueldo mínimo sean los más pobres. Suena obvio, pero no lo es. Hay mucho segundo trabajador en una casa que gana el mínimo. Mis alumnos de comercial de la UC que trabajaron en el verano ganaron el sueldo mínimo, por ejemplo. Ellos no son los más pobres del país. El sueldo mínimo es una buena herramienta, pero se desborda hacia otros sectores. Eso no ocurriría con una transferencia de dinero a los más pobres.

¿Está más a favor de que el gobierno haga transferencias en vez de subir el salario mínimo?

De ninguno de los dos porque ambos tienen un problema. Creo que ampliar el subsidio al empleo joven, un programa que subsidia el sueldo de los trabajadores más pobres, tiene la belleza de ser capaz de estar orientado a los más pobres y de no disminuir los incentivos de salir a trabajar, lo que sí tiene la transferencia directa. Que ese programa le llegue a los jóvenes y al resto de los trabajadores más pobres de Chile. La diferencia es que con el sueldo mínimo la gente dice: que las firmas paguen. Pero esa firma siempre puede dejar de contratar, y si lo hacen, es peor para los más pobres. Hay que tratar de subir el sueldo de los chilenos, sí, pero con incentivos a la capacitación, capital humano, uso de innovación. Que las firmas inviertan para lograr mejores niveles de empleo.

¿El factor de incertidumbre en la economía local se debería disipar después del plebiscito constitucional o cree que va a perdurar?

Depende de cuál es el resultado del plebiscito, en parte. La derecha casi se ha comprometido a que si gana el rechazo el proceso constituyente de alguna manera seguirá. Y si gana el apruebo, el borrador de la Constitución deja muchas cosas a leyes futuras. Entonces no sé si la incertidumbre se va a resolver en el plebiscito, gane la opción que gane. Creo que no estamos en una situación donde creamos que un lado va a arrasar. Para disminuir la incertidumbre ese habría sido el ideal. El gobierno igual tiene una responsabilidad de tratar de explicar mejor a dónde quiere ir. De ver cuánta agua tiene en el Congreso para empujar algunas de las propuestas. Si anuncia el salario mínimo o la reforma de las pensiones ¿Va a tener los votos? Creo que para disminuir la incertidumbre, el gobierno tiene un rol. Pero no solo tiene que ir a su aliado político y ver si son capaces de empujar la reforma tributaria en la cual basaron sus propuestas de campaña o van a tener que empezar a sacrificar algunas. Eso sería lo mejor en este contexto, que aclararan ciertas cosas. Por ejemplo, se anunció la condonación del CAE, pero después dijeron que no para todos. Ese tipo de falta de claridad puede hacer que la incertidumbre se mantenga más tiempo. A nivel de recursos del gobierno, es muy diferente una condonación de todos y en particular como han dicho muchos, una condonación al futuro. Esos montos son enormes y creo que económicamente necesitamos saber: en qué se va a gastar, cómo se va a gastar y cómo se va a financiar.

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