Por Ignacio BadalJuan Carlos Olmedo, en su despedida del Coordinador Eléctrico: “El 25F nunca debió haber ocurrido y no debe volver a repetirse”
El próximo 10 de octubre, Juan Carlos Olmedo termina ocho años como presidente del CEN. “La transformación del sistema eléctrico ha sido tremenda”, dice a modo de balance. Asegura que se va dejando lecciones aprendidas del megaapagón de inicios de 2025, las que debieran reducir las posibilidades de repetir una situación como esa. Advierte sobre la necesidad de cambios normativos y sugiere poner más atención a los actores que demandan energía.

Un objetivo que claramente no se cumplió aquel fatídico 25 de febrero de 2025 (25F), cuando se produjo el peor apagón de la historia chilena, que dejó a oscuras al 98% de la población y que claramente marcó la gestión de Olmedo al mando de este organismo, haciéndolo incluso protagonista de una emergencia que lo sacó de su anonimato técnico.
Al inicio de esta entrevista de despedida, el aún presidente del CEN, que será reemplazado por Humberto Espejo en los próximos cuatro años, lanza una introducción donde hace un rápido resumen de su gestión, en la cual tuvo que presidir tres consejos directivos, relacionarse con seis ministros de Energía, trabajar con cuatro directores ejecutivos, y liderar un equipo que pasó de 280 en 2018 a 460 profesionales hoy, más del 90% de los cuales son ingenieros como él.
“Estos diez años la transformación del sistema eléctrico ha sido tremenda. En 2016, cuando el CEN se creó, teníamos algo mayoritariamente térmico e hidráulico, y la energía renovable, solar, fotovoltaica y eólica era incipiente”, recuerda.
“Esta transformación ha sido muy rápida, y eso nos llevó a reorganizar a este organismo, preparar profesionales, desarrollar infraestructura, incorporar tecnología, digitalización y más exigencias de seguridad de servicio. Pero, por cierto, también el 25F nos marcó mucho”, admite.
¿En qué sentido los marcó?
-Es algo que nunca debió haber ocurrido y que no debe volver a repetirse. Nos dejó muchas lecciones.
El apagón, 20 meses después
Su gestión está marcada por el mega apagón. Por tanto, antes de ir a las lecciones, me gustaría saber si ya se saben claramente las razones de lo que ocurrió ese 25 de febrero.
-Antes quisiera partir diciendo que la seguridad de servicio es un bien público y la seguridad de servicio es responsabilidad de todos los agentes que participan en el mercado, sea el operador del sistema, el generador, el transmisor, los grandes consumos. Y cada uno tiene que cumplir su rol.
Entonces, desde su rol como CEN, ¿qué hicieron ustedes?
-Las lecciones se sacan con evidencia. Por eso, contratamos a EPRI (Electric Power Research Institute) para que hiciera un diagnóstico de qué había ocurrido con el apagón, y a la doctora Claudia Rahmann de la Universidad de Chile -quien después fue elegida consejera del CEN-, para que hiciera los análisis. Dispusimos varias auditorías. Y producto de eso, se identificaron las causas.
¿Y cuáles fueron las causas?
-La causa basal fue la operación de la línea (de transmisión) de Interchile de 500 kV. Ese fue el evento que gatilló la secuencia de lo que vino. Y los informes técnicos relevaron qué ocurrió después: protecciones que no estaban en los niveles que debían estar, tiempos de reacción demasiado cortos respecto a los estándares y, además, hubo eventos que nunca habían ocurrido, como que uno de los (sistemas informáticos de control) Scada de la principal transmisora (Transelec) se apagó y se perdieron líneas de comunicación.
Los PMGD (pequeñas centrales generadoras de hasta 9 MW) son un actor nuevo del sistema, que fue culpado por muchos por un supuesto efecto distorsionador que habría prolongado el apagón. ¿Son efectivamente distorsionadores?
-A ver, primero decir que la generación distribuida (los PMGD) es necesaria para la transición energética, porque la función que cumple es acercar la generación a los consumos. Y eso es parte importante de este proceso de transición energética para proveerle flexibilidad a la red. Ahora, en los análisis del 25F se vio que hubo una desconexión de un volumen importante de PMGD antes de los tiempos que establece la normativa. Entonces, lo importante es tener un monitoreo en tiempo real de los PMGD y que se ajusten los sistemas de protección a los estándares que permitan preservar la seguridad del servicio.
¿Qué pasó entonces con los estudios de EPRI y Rahmann?
-Bueno, después se hizo un análisis riguroso de nuestros profesionales con quienes realizaron los estudios, que terminó con 20 medidas, que son tanto internas del Coordinador como orientadas a las empresas coordinadas.
¿Cuáles serían esas medidas?
-Creo que es lato referirse a cada una de ellas, pero se refieren a temas de plan de recuperación de servicio, ajuste de protecciones, y dentro de las protecciones, la desconexión de carga, desconexión de centrales, revisar también los Scada, simulaciones de los planes de recuperación del servicio -de hecho ya se hizo un ejercicio con todas las empresas- y algunas recomendaciones normativas como el monitoreo en tiempo real de los PMGD. También hay medidas para mejorar la seguridad de servicio.
Con todas estas medidas aplicadas, ¿no deberíamos tener un nuevo megaapagón?
-Lo que se ha hecho con este plan de 20 medidas es implementar una serie de acciones tendientes a contener los efectos de las perturbaciones, es decir, que no se desarme completamente el sistema, o si se quedan algunos componentes, poder reponerlos más rápido, y en el caso de que ocurra un evento, tomar acciones para que la recuperación del servicio sea más rápida y no demore tanto.
Insisto, un evento como ese, ¿no debiera volver a repetirse?
-No es deseable que ocurra y por eso se han implementado todas estas medidas. O sea, se sacaron lecciones y se están implementando planes de acción, muchos de los cuales están muy avanzados.
Ustedes, como miembros del consejo directivo, fueron multados. ¿Cuál es su visión de esa sanción, tomando en cuenta que puede afectar la reputación institucional?
-Sí, es de público conocimiento que los consejeros no compartieron la decisión de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y es por eso que todos decidimos impugnarlo por las vías que establece la ley. Y eso no significa desconocer el rol de la SEC. Existe una diferencia técnica y jurídica, y será la Corte la que tendrá que resolverla.
Los pagos de su defensa también los pusieron en el ojo del huracán, pues se supone que usaron recursos del Coordinador (que se financia con las cuentas de la luz de todos los consumidores) para financiarlo.
-En primer lugar, preciso que no son recursos del Coordinador. Y lo que se ha hecho es aplicar las mejores prácticas de gobernanza de las empresas, organizaciones o entidades que tienen directorios o consejos directivos, que es tener seguros de responsabilidad de los directores, que es una medida que justamente preserva que no se usen recursos del Coordinador.
A raíz de la sanción de la SEC, en la industria surgieron dudas respecto a la relación del Coordinador con las autoridades pasadas. ¿Hubo relaciones tensas con el gobierno anterior?
-El Coordinador ha tenido que relacionarse con seis ministros (de Energía). Esa relación siempre ha sido cordial e institucional. Y por cierto, situaciones como el 25F tensan relaciones, y eso puede ocurrir, pero eso no significa que no tengas una relación cordial e institucional.
¿Ha cambiado la relación del CEN entre el gobierno anterior y este gobierno?
-Siempre la relación ha sido cordial e institucional, y por cierto, los ministros tienen distintas visiones de lo que es el sector eléctrico, y eso es legítimo. Pero reitero, siempre la relación ha sido cordial e institucional, de trabajo conjunto.

Otro sistema eléctrico
El propio Olmedo releva el hecho de que en la última década, el sistema eléctrico chileno ha vivido una revolución, sobre todo impulsada por el proceso de transición energética hacia la descarbonización.
“El concepto del sistema eléctrico ha cambiado radicalmente, porque antes teníamos las grandes centrales con grandes líneas de transmisión, que llegaban a los consumos. Eso cambió. Hoy día tienes centrales como las de antes con otras tecnologías, pero también estás acercando la producción a los consumos y el consumo está cambiando sus características también”, resume.
“Ya se ha retirado más de la mitad de las centrales carboneras”, ejemplifica.
Y en este proceso se han producido innumerables cambios regulatorios o de decisiones de inversionistas y usuarios, lo que ha redundado en reducciones de costo, asegura.
“Las emisiones se han reducido 40% desde el peak en 2021 y el costo de operación se ha reducido cerca de un 60%” en cinco años, afirma. El costo de operación del sistema entre enero y agosto fue de US$1.120 millones, un 14% menos que el año pasado. “Todo tiene costos, pero los beneficios están superando a los costos”, asegura.
Pero si los costos han caído 60%, ¿por qué eso no se ve reflejado en las tarifas de los usuarios?
-Si bien como operadores, no tenemos relación con cómo se acuerdan esas tarifas, habría que entrar a más profundidad. Pero la experiencia que tengo es que, en la medida que van cambiando las condiciones del mercado mayorista, en el costo del sistema, eso en algún momento se refleja en tarifas.
Hace 10 años, con la licitación de bloques se dio un impulso a las energías renovables y se generó la expectativa de que las tarifas bajarían. Y eso no pasó.
-Si bien nuestra función no es mirar las tarifas a usuario final, lo que sí puedo decir es que esta baja de costos y esta transformación va a tener que cambiar las condiciones de mercado al consumidor final, y eso lo tendrán que gestionar los agentes del mercado que hacen el suministro.
Con la experiencia acumulada tanto en el CEN como en el sector privado, ¿cuáles serían, a su juicio, los cambios que debiera tener el sistema en el ámbito regulatorio?
-Hace poco, en una presentación, planteé una visión de los cambios que requerimos, a la que llamé la democratización del mercado eléctrico.
¿Por qué democratización?
-Es porque desde los inicios del sistema eléctrico, allá por los años ’80, se ha considerado que lo único que se gestiona es la generación o la transmisión, y ahora el almacenamiento, pero que la demanda es fija. Pero en este proceso de transición energética es necesario que la demanda sea un participante activo del mercado. Porque este sistema, que ahora está basado en energías renovables y variables, requiere flexibilidad. Piensa que en alguna hora hemos llegado a un 82% solar-eólica (generación sobre el total del sistema). Antes, cuando teníamos solo centrales térmicas y de embalse, el sistema se ajustaba solo. Pero cuando pasamos prácticamente de algo más de 300 agentes (generadoras y grandes consumidores) en 2016, a casi 900 hoy día, hay que gestionar toda esa diversidad de operadores, pues la demanda es relevante.
¿Y cómo yo como consumidor entonces puedo ser activo?
-Hoy los autos eléctricos están creciendo muy fuerte. Hay una proliferación de techos solares y la mayoría, con batería. Se están poniendo bombas de calor o termos eléctricos para las casas. Los departamentos ahora son full eléctricos. Y ya hay experiencias pilotos en Estados Unidos en que puedes conectar los termos eléctricos con un sistema de comunicación y los puedes cargar en la hora en que hay más oferta solar y en la hora punta, lo descargas. O hago que el auto eléctrico descargue para reducir el consumo de mi casa. Eso es demanda responsiva, es decir, que responde a señales de mercado. Antes se hablaba de consumidores, ahora se habla de prosumidores, es decir, soy capaz de producir energía para la red. Por eso se habla de la participación activa de la demanda.
¿Qué se requiere para llegar a eso?
-Una modificación de la normativa de distribución. En Europa existe, pues se separa la gestión de la red de distribución de la operación de la red. Y crean la figura del comercializador y del agregador. Entonces, ¿qué hace el agregador?. Por ejemplo, junta 10 mil autos eléctricos y puede ofrecer 50 megawatts de reserva al operador del sistema. Y eso se paga, es un servicio complementario, y eso el agregador lo transfiere a los usuarios finales que tienen sus vehículos eléctricos, o el termo eléctrico, o el techo solar con batería. Y ahí la demanda ve los beneficios de este proceso. Porque empieza a recibir pagos. Si incluso los que tengan excedentes solares podrían vendérselos al vecino. Y así generas un mercado en distribución, que hoy es muy rígido y pasivo.
Pero este es un negocio de las distribuidoras, que se supone que gestionan un monopolio natural y que no van a querer soltar.
-Los monopolios son naturales en la medida que no hay tecnología, pero con las tecnologías digitales que hay hoy día, hablar de monopolio natural ya no tiene mucho sentido.
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