Kestutis Sadauskas, líder sustentable de la Comisión Europea: “Es un buen momento para repensar los sistemas que sostienen la economía”

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El director de Economía Circular y Crecimiento Verde de la Comisión Europea agregó que "en sectores clave, implementar una economía circular puede significar una reducción de las emisiones de CO2 de 61% en el sector de la construcción, 70% en el sector de la movilidad y 49% en el sector agroalimentario AEMA (2020)".




La pandemia como nuevo escenario para continuar desarrollando los conceptos de economía circular, fue el sello de una serie de conversaciones desarrolladas en el “Encuentro de Economía Circular: Conferencia y Ronda Empresarial”, organizado por la Fundación Empresarial EuroChile del 9 al 11 de diciembre, que convocó a 300 personas y 170 pymes latinoamericanas y del viejo continente.

El invitado especial del evento fue Kestutis Sadauskas, director de Economía Circular y Crecimiento Verde de la Comisión Europea, quien justamente, comenzó explicando los objetivos del denominado “Pacto Verde” de la Unión Europea (UE), que propone una serie de políticas que buscan convertirse a este continente en el primero climáticamente neutro para 2050. “Queremos modernizar la economía europea disociando el crecimiento económico del uso de recursos, y logrando esa transición de una manera justa y equitativa que no deja a nadie fuera. Es nuestra nueva estrategia de crecimiento y un elemento esencial para la recuperación de Europa tras la pandemia y la crisis económica resultante de la misma”, dice Sadauskas y agrega: “Es mucho más que una política medioambiental o una acción por el clima, lo que busca es transformar la industria, la agricultura, el sector energético, el transporte y otros sectores de la UE”.

¿Cuáles son las principales líneas de acción incluidas en el plan?

-Primero, hacer de los productos sostenibles la norma en la UE. O sea, los productos que lleguen al mercado de la UE deberán estar diseñados para durar más, ser fáciles de reutilizar, reparar y reciclar, además de incorporar materiales reciclados. Se debe restringir el uso único, abordar la obsolescencia prematura y prohibir la destrucción de los bienes duraderos no vendidos. En segundo lugar, centrarse en sectores intensivos en uso de recursos con alto potencial de circularidad. Se tomarán acciones concretas dirigidas a los sectores electrónico y de las TIC, baterías y vehículos, envases, plásticos, textiles y construcción. Y por último, asegurar un menor desperdicio, tratando de evitarlo por completo y transformando los residuos en recursos secundarios de alta calidad que se beneficien de un mercado de materias primas secundarias que funcione bien. Se tomarán medidas para minimizar las exportaciones de residuos de la UE y hacer frente a los traslados ilegales.

¿Qué industrias son más difíciles de aplicar lógicas de economía circular orientadas a la descarbonización?

-La aviación, el transporte marítimo, el acero, el cemento o el aluminio. Por ejemplo, la transición a una economía circular en la industria pesada de la UE podría reducir las emisiones de CO2 en 56% para 2050. En sectores clave, implementar una economía circular puede significar una reducción de las emisiones de CO2 de 61% en el sector de la construcción, 70% en el sector de la movilidad y 49% en el sector agroalimentario AEMA (2020). La remanufacturación y el reacondicionamiento reducen sustancialmente la cantidad de energía e insumos materiales necesarios en comparación con la producción con materiales vírgenes, lo que lleva a una reducción de las emisiones de CO2 entre 57% y 87%, según el sector Panel Internacional de Recursos (2018).

¿Hay diferencias de compromiso entre los países con respecto al Pacto Verde? ¿Por qué?

-Está claro que los diferentes países tienen situaciones, de partida, distintas. Catorce de los 27 Estados miembros fueron identificados en riesgo de no alcanzar el objetivo para 2020 de 50% de preparación para la reutilización/reciclaje. Sin embargo, esto no significa necesariamente que las diferencias existentes sean el resultado de una falta de compromiso político por parte de algunos Estados miembros.

¿Cuál es la hoja de ruta para el plan?

-El Plan de Acción tiene una hoja de ruta para cinco años. En general, propone 35 acciones concretas para una economía circular que tienen como objetivo transformar radicalmente la forma en que producimos y consumimos en Europa.

¿Y para 2021? ¿Cuál es la agenda?

-Tenemos una agenda ambiciosa. Esperamos comenzar a implementar el Marco de Políticas sobre Productos Sostenibles, estableciendo principios de sostenibilidad que con el tiempo serán aplicables a todos los productos como parte de la Iniciativa sobre Productos Sostenibles. También se harán propuestas concretas para la Iniciativa sobre la Electrónica Circular y la Estrategia para el Sector Textil de la UE.

¿La pandemia del Covid-19 es una oportunidad o un obstáculo para que los países avancen hacia la economía circular?

-Esta crisis ha puesto de manifiesto las deficiencias del modelo económico actual. En un momento en que el desempleo y la inestabilidad económica son altos debido a la pandemia, podemos lograr una recuperación verde capaz de generar empleo y crecimiento. Si bien existe un gran potencial económico al esforzarse por cumplir metas más exigentes en la gestión de residuos y el reciclaje, se obtendrían recompensas aún mayores si se invirtiera más arriba en la “jerarquía” de la circularidad.

Es un buen momento para repensar los sistemas que sostienen la economía. Eso significa volverse verde y digital. Está claro que aquellos que lo hagan primero obtendrán la mayor ventaja a largo plazo.

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