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La industria del hidrógeno verde avanza más lento de lo previsto

Pese a los numerosos proyectos potenciales, solo dos tienen permiso ambiental. Una asociación gremial se puso en pausa y otra está perdiendo socios. La industria va lento y los expertos lo ratifican. "Hay que ajustar las expectativas a esa nueva realidad”, dice Hernán de Solminihac. Bettina Horst afirma que la tecnología se ha desarrollado a una menor velocidad de lo esperada. “La agenda climática ha perdido mucha fuerza", agrega Anahí Urquiza.

Proyecto de HNH Energy.

“El hidrógeno verde es una oportunidad estratégica para Chile”. Así el entonces ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, presentaba, en 2020, la primera estrategia nacional del hidrógeno verde el 2020, bajo el segundo mandato del expresidente Sebastián Piñera.

Las estrategias diseñadas, que han contado con dos actualizaciones desde entonces, muestran a la fecha solo dos permisos ambientales aprobados: el proyecto Volta de MAE y la planta de combustibles sintéticos Cabo Negro de HIF Global.

Pero la cartera potencial de proyectos era mucho mayor. H2 Chile, el mayor gremio del sector, contabilizaba en su último catastro un total de 83 proyectos anunciados en diferentes fases de desarrollo. La proyección en los últimos años solo ha ido al alza. De hecho, la estimación a diciembre de 2023 alcanzaba un acumulado de 64 proyectos.

El número contrasta con los avances concretos de la industria y muchos especialistas creen que el hidrógeno verde ha sido una promesa que entusiasmó a muchos, pero que la velocidad de su desarrollo ha sido menor a la esperada. Y algo de ello se ha evidenciado en movimientos gremiales que se verificaron esta semana: el martes, la Asociación Gremial de Productores de Hidrógeno Verde y sus derivados de Magallanes (H2V Magallanes) anunció que pondrá en pausa sus actividades hasta que los mercados internacionales entreguen mayor dinamismo al desarrollo de proyectos de hidrógeno verde.

Este remezón en la Región de Magallanes también se evidenció a nivel nacional. El director ejecutivo de H2 Chile, Marcos Kulka, confirmó el miércoles a Pulso que algunas grandes empresas habían dejado la principal asociación de hidrógeno verde del país. Kulka habló de un desincentivo global por las metas de descarbonización, que ha tenido un cambio desde las energías renovables hacia el uso de combustibles fósiles.

Kulka dijo que a la fecha cuentan con más de 70 socios. En su punto más alto, el gremio ha contado con más de 100 miembros, dice Patricio Lillo, director de H2 Chile. “Hay cambios que son adaptaciones naturales a una industria. Esto es muy común en otras tecnologías, lo que pasa es que en Chile no estamos acostumbrados a ver esto, porque no somos un país de recambio tecnológico”, examina Lillo.

Entre los socios que dejaron el gremio se cuentan la eléctrica Engie, afirman varias fuentes. También lo hizo Copec, según confirmó la empresa, que valoró el trabajo de la asociación “en el desarrollo del ecosistema del hidrógeno en el país y el rol que cumple impulsando esta industria”. Copec agregó: “Seguimos avanzando en las iniciativas vinculadas al hidrógeno verde que tenemos en desarrollo. Por ejemplo, la primera hidrolinera para camiones de alto tonelaje en Chile”.

Perspectivas

El exministro de Obras Públicas y de Minería de Sebastián Piñera, Hernán de Solminihac, quien integró el comité estratégico del hidrógeno verde de 2023, analiza que la industria está partiendo. “A medida que se va desarrollando, se va haciendo más realista, y por lo tanto, hoy día estamos en un realismo mucho más cercano”, opina.

La ex autoridad no descarta que la industria continúe teniendo atractivo, pero apunta que la demanda de hidrógeno verde y los costos de producción son materias que siguen en evaluación, a la espera de que la industria se vuelva competitiva. “El avance fue más lento de lo presupuestado originalmente, y hay que ajustar las expectativas a esa nueva realidad”, asegura.

La economista Bettina Horst, directora ejecutiva de Libertad y Desarrollo, otra ex integrante del comité estratégico, apunta que “la tecnología no se ha desarrollado con la velocidad que probablemente en sus inicios se pensó que se iba a desarrollar”. Para que sea competitivo, detalla, se “tiene que ser capaz de escalar esto a un tamaño grande y a un costo que sea costo efectivo y que compita con otros mecanismos de producción de energía tradicional como, por ejemplo, los fósiles. Mientras no tengas esa tecnología, no puedes desarrollar la industria, no puedes desarrollar la demanda”.

La directora de innovación de la Universidad de Chile y también ex miembro del comité, Anahí Urquiza, sostiene que “la agenda climática ha perdido mucha fuerza, y eso hace que los compromisos de los países, para poder avanzar en la descarbonización, se debiliten”.

La académica examina que los problemas urgentes hacen que se reactiven las plantas de carbón, por ejemplo, impulsando más los combustibles fósiles. Lo que, dice, es un costo falso, ya que si bien estos combustibles son más baratos, “no incorporan todos los elementos que debieran incorporar”. En el fondo, concluye, “lo que estamos haciendo es sacrificar otros ámbitos, que son nuestros propios servicios ecosistémicos. Nosotros necesitamos agua, necesitamos aire. Necesitamos todo eso”.

Los dos mayores proyectos

Los dos mayores proyectos de hidrógeno verde que se proyectan en Chile está en la región de Magallanes: uno es HNH Energy y otro, de la empresa de origen francés Total Energies H2. Juntos alcanzan una inversión estimada de US$27 mil millones. Ambos proyectos suspendieron temporalmente su tramitación en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA): HNH energy hasta el 31 de marzo y el segundo, hasta el 7 de diciembre.

Detrás de HNH Energy está el consorcio entre la danesa Copenhagen Infrastructure Partners (CIP), las austriacas Austria Energy y Ökowin. Aunque en la industria competidores dicen que la danesa estaría revisando su participación en el proyecto, HNH Energy afirmó que el consorcio “no ha cambiado y continúa compuesto por los mismos socios”.

La empresa se retiró recientemente del gremio H2V Magallanes. “Las decisiones adoptadas recientemente responden a una redefinición de prioridades propia de esta etapa de desarrollo, priorizando los esfuerzos técnicos y de gestión en avanzar en el proceso de evaluación ambiental y en la obtención de la Resolución de Calificación Ambiental (RCA), que constituye un hito habilitante para continuar con las siguientes fases del proyecto”, respondió la empresa, que hoy trabaja en su adenda, a Pulso.

El panorama de Total Energies, el proyecto más grande que se ha presentado en el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), también está en tensión. Conocedores de la operación afirman que la matriz en Francia ha puesto en duda si seguir invirtiendo en la tramitación del millonario proyecto tras los distintos estudios que, afirman, les han pedido. A la fecha, el proyecto está a la espera de la aprobación de presupuesto.

El tercer gran proyecto de hidrógeno verde en Chile, el megaproyecto INNA, de AES Andes, por US$ 10 mil millones, fue desechado por la compañía en enero.

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