Los deberes de la red de salud con sus equipos en medio de la crisis

25 de Mayo 2020 Imagenes de preparativos y traslado de pacientes graves con Coronavirus Covid 19, pandemia que afecta al pais, por personal de la Fuerza aerea de Chile (Fach) y de ambulancias del Samu. Los contagiados fueron llevados desde el Grupo 10 del aeropuerto de Santiago a la ciudad de Puerto Montt. Foto : Andres Perez

Pese a que Chile vive los momentos más duros de la crisis sanitaria, las obligaciones de garantizar un espacio óptimo para el personal de salud siguen siendo una obligación para el empleador. Pago de indemnizaciones mayores y multas es parte de las sanciones que se exponen clínicas, hospitales y servicios relacionados si no cumplen con sus obligaciones.




Chile estaría viviendo los momentos más difíciles de la pandemia, según comunicó el gobierno este miércoles, por medio de sus balances diarios respecto a la cantidad de contagiados, fallecidos y disponibilidad de la red de salud para hacer frente a la crisis sanitaria por coronavirus.

El escenario poco optimista para los próximos días, también se traducirá en un mayor esfuerzo y riesgo para el personal de salud para atender más pacientes portadores del virus. Y la presión no es poca, ya que, según un sondeo del Observatorio Reputacional, 6 de cada 10 chilenos confía principalmente en el personal médico como los mejor preparados para enfrentar la crisis sanitaria por sobre el gobierno.

Sin embargo, los derechos laborales del personal que trabaja en la primera línea de la pandemia no quedan suspendidos y su empleador debe seguir velando en la capacitación y mantención de un espacio óptimo en donde desempeñarse. “El empleador que incumple su deber de protección arriesga eventuales casos de autodespido y sus consiguientes indemnizaciones incrementadas, multas impuestas por el Código Sanitario y todas aquellas consecuencias que se puedan derivar de la Ley de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, esto es incremento de la cotización adicional e indemnizaciones que puedan derivarse de su actuar negligente, incluyendo el daño moral”, dice el socio de Cariola Díez Pérez-Cotapos, Ricardo Tisi.

El abogado, que lidera el área laboral del estudio, también apunta a que el Código del Trabajo da pie a que el personal pueda interrumpir sus laborales y abandonar el lugar, en caso de que crean que seguir trabajando signifique exponer su salud. “Esto podría ocurrir, por ejemplo, si su empleador no respeta los protocolos y directrices de la autoridad sanitaria, y lógicamente aplica a los trabajadores de la salud”, dice.

Por su parte, Limchile, empresa que ofrece servicios de aseo en recintos de salud y que, aseguran, trabajan en más del 80% de los hospitales en la Región Metropolitana, dice que “ha sido complejo” asegurar las condiciones óptimas de higiene por la escasez de elementos de protección personal, pero que pese a esto lo habrían conseguido para que su equipo a nivel nacional que se compone de cerca 5.500 colaboradores. “La autoridad ha hecho un buen trabajo. Es siempre importante ir mejorando en temas de claridad de directrices -evitando que sean fluctuantes-, comunicación oportuna de casos. Y para nosotros, es muy relevante su actuación en asegurar las líneas de abastecimiento de elementos de protección personal y materiales necesarios para las labores”, dice el gerente de recursos humanos de la empresa, Ricardo Muñoz.

Mientras que, desde el Colegio Médico y otros gremios de la salud han manifestado, en más de una ocasión, que el contexto de crisis sanitaria es una razón que aumenta la necesidad de que ahora más que nunca se tiene que cumplir con garantizar un espacio seguro para el personal de salud y que de ninguna forma se puede pasar por alto.

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