Phage Lab: El negocio de combatir las bacterias

Tres compañeros de la universidad buscaban solucionar un problema usando la ciencia. De las verduras pasaron a las vacas y de ahí, a los pollos. Hoy tienen varias líneas de negocios, incluyendo a los seres humanos. Están en Chile y Brasil, y gracias a una inyección de US$ 30 millones hace unos meses quieren conquistar el mundo.




El primer desarrollo de estos emprendedores fue un desinfectante para verduras. Funcionaba, pero “como producto comercial era pésimo. Ni mi mamá lo compró”, recuerda Hans Pieringer, ahora CEO de Phage Lab.

En 2010 Pieringer junto a sus compañeros de universidad Nicolás Ferreira y Diego Belmar, buscaban una tecnología que permitiera controlar las bacterias, pero que no fuese un antibiótico. Pieringer estaba haciendo su tesis en la Fundación Ciencia y Vida, de Pablo Valenzuela. Este último, junto al profesor Erwin Krauskopf, se entusiasmaron con la idea y colaboraron con $ 25 millones en calidad de inversionistas ángeles.

Tras el primer fracaso comercial no les quedaba dinero para seguir. En 2013 participaron de un evento en Puerto Varas que conectaba a científicos con empresarios. Ya que tenían aún varios desinfectantes, decidieron simplemente regalar las muestras. Se las llevaron todas y días más tarde les llegó una orden de compra de $ 600.000. “No entendíamos qué pasaba. Llamamos a la persona para ver si estaba bien psicológicamente o tenía conciencia de lo que había hecho”, recuerda, riendo, Pieringer. “Era un veterinario de Osorno que criaba terneros. Nos contó que les había dado nuestro producto y que se habían mejorado. No entendíamos nada”.

Esa misma noche viajaron en bus al sur de Chile y se reveló el misterio. Cuando los terneros no alcanzan a tomar el calostro al nacer se enferman por la bacteria escherichia coli, que, incluso, les puede producir la muerte. El veterinario les dio el desinfectante de estos jóvenes científicos y todos los animales se mejoraron. “Encontramos un problema real para resolver. Nos contactó con todos sus amigos y empresarios del rubro que tenían la misma necesidad”, dice.

En seis meses desarrollaron un piloto y bajaron considerablemente los síntomas y la mortalidad. Los contactaron de muchas partes y buscaron distribuidores. El negocio funcionaba. Levantaron unos $ 60 millones más de capital. A los dos años, Bayer tocó las puertas de Phage Lab (en ese tiempo, Phage Technologies) y les ofreció un contrato regional para distribuir Milkeeper en Brasil, Argentina, Chile, Colombia, México y otros países. Le cambiaron el nombre a Bayer Fagolac.

Justo en ese tiempo, el fondo Invexor Venture Partners estaba apostando por biotecnología. Esta firma es dirigida por Jorge Rodríguez, exgerente de BanChile Inversiones, quien los empujó a pensar en otros mercados más grandes que el de la lechería, aprovechando las capacidades que tenían. Fue cuando empezaron a entusiasmar a Agrosuper. “Nos dimos cuenta que había una necesidad de controlar la salmonela y las bacterias en los pollos. Para hacerse una idea, en Chile hay 100 mil vacas lecheras y Agrosuper maneja 200 millones de pollos”, explica Pieringer. Entremedio, el 2018 entró como socio Pablo Cifuentes. Belmar se había retirado de la empresa el 2015.

Y como el producto funcionaba, empezaron a mirar más hacia el norte. En Brasil, solo uno de los grandes productores tiene a su haber 2 .000 millones de pollos. “Luego de investigar, nos dimos cuenta que la problemática y la solución era replicable en otros países. Fue cuando tomamos una decisión bien arriesgada: contratamos este año a una vendedora top de línea para Brasil”. Se trata de Flavia Callafange, máxima ejecutiva de Euromonitor en ese país y top 20 a nivel mundial. Lograron cerrar contratos con los tres productores más grandes de Brasil.

Hans Pieringer explica en términos simples lo que hace Phage Lab: “Nuestro equipo puede identificar y eliminar bacterias que son relevantes en el sistema industrial. Para ello, realizamos estudios de microbiología, genómica y bioinformática, entre otras disciplinas, para identificar las bacterias objetivo y luego diseñamos productos para eliminarlas de manera efectiva”, señala.

Otro hito clave sucedió en mayo de 2021. Recibieron una ronda de inversión de US$ 30 millones, liderada por Humboldt Fund y Kaszek Ventures que, aparte de una mayor expansión, tiene como norte convertirlos en un unicornio. Proyectan que de aquí a cinco años llegarán a los US$ 100 millones de venta, además de lograr un IPO (Oferta Pública Inicial) en ese periodo.

Y se están preparando para eso. Han seguido contratando a importantes ejecutivos (dos de Bayer) y ya tienen tres pisos en el Centro de Innovación UC Anacleto Angelini, para albergar a sus 50 empleados (en 2018 eran 17). Incluso, están construyendo “la planta de biotecnología más sofisticada del mundo, para poder abastecer los países donde tiene clientes, especialmente el gran mercado de Brasil y parte de Asia”, asegura Pieringer, continente al que espera llegar muy luego.

Como si fuera poco, ya están desarrollando varias líneas de productos para seres humanos, además de estudiar apostar más por Colombia, México y comenzar su entrada a Europa.

De izquierda a derecha: Pablo Cifuentes, Hans Pieringer y Nicolás Ferreira.

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