El primer mes del ministro Briones

Consejo de Gabinete

29 de octubre del 2019/SANTIAGO Los ministros de las distintas carteras, llega al palacio de La Moneda, para integrar el consejo de Gabinete que realizara el presidente de la Republica. Ignacio Briones, el ministro de Hacienda. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

En menos de 30 días ha perdido 4 kilos. Su jornada es de 15 a 16 horas diarias. Ha firmado más acuerdos en poco tiempo que cualquier otro ministro. tiene un estilo horizontal, pero directo, y le ha costado menos que a sus antecesores nadar en las aguas políticas, lo que se atribuye a su escuela francesa. Por ahora, suma halagos, aunque ya se esbozan algunas preocupaciones.




Probablemente para cada momento se requiere un estilo distinto. Y esta coyuntura, por lejos la más complicada desde el retorno a la democracia, quizás también requería un giro en la selección del ministro de Hacienda. Y sin dudas Ignacio Briones, quien asumió el 28 de octubre, representa otro tipo de jefe de las finanzas públicas.

De partida, su postítulo -a diferencia de todos sus antecesores desde Foxley hasta Larraín, incluido Arenas- no lo realizó en Estados Unidos, sino que en Francia, punto que no ha pasado inadvertido por todos quienes han debido lidiar, compartir y negociar con él en estos intensos días.

Briones se ha convertido en el ministro que más acuerdos ha cerrado en menor tiempo. Claro, los tiempos son otros, y hoy se requiere más prisa para ir sumando soluciones a las demandas sociales que se tomaron la calle. Este sentido de urgencia también le ha pasado la cuenta, pues en estas últimas cuatro semanas ha bajado cuatro kilos de peso, casi no ha visto a su familia y menos ha tenido tiempo para llevar a sus hijos al colegio como hacía antes o de cocinar algo rico, una de sus pasiones. También están en pausa el squash y el trote, pero para no olvidarse del ejercicio decidió subir diariamente por las escaleras al piso 12, donde está su oficina.

Nada de su antigua rutina se mantuvo y aunque durante la primera semana llegaba en su motoneta scooter al ministerio, debió rendirse y ocupar el auto con chofer que le concede el cargo, tanto por seguridad como porque le permite aprovechar los traslados para seguir trabajando.

Desde que asumió le ha quitado horas al sueño, ya que trabaja entre 15 y 16 horas diarias, incluidos sábados y domingos. Conoce cuando comienza su jornada, tipo 7.30 cuando sale de su casa, pero no tiene idea cuándo termina, menos estos días en que las discusiones del proyecto de Presupuesto y las negociaciones adyacentes se han prolongado hasta la madrugada.

Aun así, puede estar satisfecho. A los pocos días de haber asumido destrabó con acuerdo la reforma tributaria, y poco a poco ha ido sumando entendimientos para cruzar las etapas legislativas del Presupuesto, aunque le restan quizás otras arduas 48 horas antes del plazo constitucional que obliga a que sea despachado por el Congreso este martes 26.

En Teatinos 120

Una fuente de gobierno graficó la llegada de Briones al ministerio como la de un corredor que debe alcanzar a un auto que va a 100 kilómetros por hora. Lo alcanzó, se subió y con el poco tiempo que lleva solo ha podido manejarlo para que no choque, pero aún no puede bajar las manos del volante ni para poner música o para buscar la mejor ruta por waze.

De momento, ha mantenido al equipo intacto al equipo que heredó de Felipe Larraín, salvo por la partida de dos asesores cuyas renuncias se concretaron en estos días, pero que según fuentes cercanas no están relacionadas directamente con su llegada. Se trata de Julio Dittborn, quien coordinaba los servicios dependientes de Hacienda como el Servicio de Impuestos Internos (SII), Aduanas y la Tesorería; y de Hermann Von Gersdorff, a cargo del programa de modernización del Estado y de la reforma previsional. Sabe que debe reforzar su team de asesores, pero por ahora no ha tenido un minuto para hacerlo.

El ministro ha reconocido a sus interlocutores que lo más complejo de estas primeras semanas en el cargo ha sido la rapidez con que ha debido ir resolviendo muchas cosas importantes, con muy poco tiempo y con información imperfecta. Ha señalado que lo agotador no es lo extenso de las jornadas, sino la intensidad de las mismas y de los temas, lo que consume mucha energía. Desde que llegó no solo ha debido parlamentar por los proyectos, sino que también debió tomar decisiones en asuntos tan complejos como dejar que opere el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, que su antecesor había congelado para evitar el alza de las gasolinas.

Quienes trabajan con él destacan su trato amable y cercano, que llegó sin pompa y a arremangarse la camisa, que no se apega estrictamente a los protocolos, que escucha las otras opiniones y después delibera. Su estilo de trabajo es horizontal y así lo notaron los técnicos de oposición que se sorprendieron de verlo sentado al frente cuando estaban conversando la reforma tributaria. Usualmente en este tipo de encuentros se establece una jerarquía y los técnicos interactúan entre técnicos, y los ministros con parlamentarios, pero Briones la saltó.

En el ministerio trabaja muy estrechamente con sus asesores Francisco Matte, Hermann González, Andrés Pérez, Manuel Alcalde, José Riquelme, y con el director de Presupuestos, Rodrigo Cerda, a quien conoce desde el colegio (Alianza Francesa). En estos días también ha convocado por temas específicos a dos amigos que fueron sus pares en Teatinos 120 durante Piñera 1 y que hoy forman parte del staff del gobierno, como el vicepresidente de BancoEstado, Pablo Correa, y el secretario ejecutivo de la Comisión de Productividad, Alfie Ulloa.

En algunos círculos del gobierno esta colaboración ha generado dudas. Se ha comentado que si es esporádica por la contingencia se entiende, pero que si se hace recurrente sería mejor

formalizarlo, porque ambos economistas ocupan cargos que deben mantener la independencia frente al ministro de Hacienda.

Olfato político

El ministro decidió mantener las reuniones de los lunes con los parlamentarios de Chile Vamos integrantes de las comisiones de Hacienda. "Con los diputados y senadores de Hacienda inmediatamente hubo sintonía fina. Se les ve muy alineados", indica un testigo de estos encuentros.

Briones fue parte de la formación de Evópoli, por tanto, su círculo de hierro está integrado por el senador Felipe Kast, quien lo escolta frecuentemente en el Congreso, y por los diputados Luciano Cruz-Coke y Francisco Undurraga. Con la oposición, dicen fuentes cercanas, se está generando un vínculo de respeto y confianza, especialmente con el presidente de la comisión de Hacienda, senador Ricardo Lagos (PPD), con quien ha conversado frecuentemente por teléfono para profundizar o destrabar negociaciones.

"El ministro es una persona sencilla, tranquila, que con un lenguaje directo y bastante realismo deja claro los márgenes para negociar. Es serio y a diferencia de otros ministros de Hacienda, no tiene respuesta para todo, sino que opta por chequear, preguntar y después opina", constata el senador Jorge Pizarro (DC), haciéndose eco de la mirada que ha trascendido desde la oposición. Lo sindican como un ministro riguroso, abierto al diálogo, que no trepida en incluir vocablos como equidad o desigualdad en su conversación, lo que atribuyen a su paso por Francia, tanto en su doctorado como cuando representó a Chile ante la OCDE.

En el gabinete mantiene una relación privilegiada con su par de Evópoli y responsable de Interior, Gonzalo Blumel, y ambos integran el nuevo círculo de hierro del Presidente Piñera, junto a la vocera, Karla Rubilar, y al asesor del segundo piso, Cristián Larroulet. En privado el ministro ha señalado su interés en trabajar estrechamente con su par de Economía, Lucas Palacios, y con la ministra de Trabajo, María José Zaldívar.

Con el Presidente Piñera también ha cultivado una relación estrecha, hablan casi todos los días, y Briones lo informa constantemente del avance de las negociaciones -algunas veces ha recibido hasta una felicitación-. Aunque no es del círculo íntimo del Mandatario, se siente con la confianza para expresar lo que piensa, dar su opinión con todos los argumentos sobre la mesa, para que Piñera defina.

Los parlamentarios, tanto de oposición como oficialistas, sienten que está empoderado, que cuenta con el respaldo del jefe de Estado, sin hacer ostentación de ello. "Nos ha sorprendido su talento político para leer lo que pasa, ya que es bastante inusual que una persona que proviene del mundo de la economía funcione inmediatamente en el código de la política", comenta el diputado Guillermo Ramírez (UDI), reflejando una de las principales dificultades que han enfrentado todos los ministros de Hacienda.

Aun así, Briones ha admitido, a quienes lo han escuchado, que le falta conocer más el mundo parlamentario y que, por ello, a veces, puede cometer errores. De hecho, tuvo su primer impasse al declarar que los diputados habían legislado en forma "ligera y fácil" al subir un 50% las pensiones, causando la molestia de la Cámara, justo cuando el Presupuesto llega a esa instancia.

Quienes compartieron largas horas de negociación durante esta semana destacan la paciencia del ministro, pues en ningún momento se alteró o frustró por los retrocesos o la abundancia de contraofertas. A lo más, cuando necesitaba un descanso, salía al jardín del Congreso a fumar un cigarro.

Inquietudes privadas

Desde el mundo privado observan en detalle las decisiones del nuevo ministro. Entre sus pares lo valoran. "Hasta ahora sus alumnos le pondrían muy buena nota. Lejos de ser dogmático, y sin dejar de lado sus principios, ha asumido con realismo la situación actual. Es un ministro que no muestra arrogancia, que escucha y busca acuerdos. Creo que tuvimos suerte. Desde el día uno entendió que la única forma de seguir adelante era a través de acuerdos que capturen las demandas más urgentes de la sociedad. En eso marcó un quiebre absolutamente necesario con su predecesor. Él está siendo un facilitador, está siendo parte de la solución", afirma Igal Magendzo, socio fundador de Pacífico Research.

Por su parte, Sergio Lehmann, economista jefe de BCI, reconoce que "ha sido importante su rol articulador. El mercado lo reconoce, aun cuando todavía existen frentes de incertidumbre que deben ser abordados con urgencia. Es importante que dé señales de lo que se espera más allá del 2020, cuál será la evolución contemplada para el déficit fiscal hacia los próximos años y las medidas que aseguren una convergencia hacia una posición fiscal ordenada".

Briones no ha logrado despejar con total seguridad este tipo de dudas, y en el mundo privado algunos se preguntan si acaso no está cediendo demasiado y abriendo la billetera fiscal más allá de lo posible, o si con la urgencia de la coyuntura está siendo capaz de ver todo el bosque. Es que en el sector productivo está latente el hecho de que los costos están aumentando considerablemente, no solo por la reconstrucción de los locales vandalizados, sino por la reforma tributaria acordada, por la mayor cotización previsional del 5% a cargo del empleador, y por las peticiones de algunos parlamentarios para elevar el sueldo mínimo a $ 350.000.

Incluso, entre los políticos se ha instalado esa duda. "Hemos extrañado tener al menos un cuadro estimativo global de las finanzas públicas. Que en las negociaciones hubiese estado presente un informe financiero para saber cómo se financiarían las medidas que discutíamos. Tampoco vemos un plan de reactivación, porque no podemos solo ver la coyuntura, sino que hay que anticiparse a lo que viene, que es una economía muy compleja en términos de crecimiento", puntualiza el senador Carlos Montes (PS).

Pero Briones lleva solo un mes en el sillón de Rengifo, observan sus cercanos. Y aseguran que en cuanto tenga un tiempo para sentarse fijará una estrategia de mediano plazo para que el crecimiento y la estabilidad macro retomen su cetro.

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