Rodrigo Durán: “El cuello de botella en IA será el cómputo, y Chile tiene una oportunidad estratégica de insertarse ahí”
El gerente general del Centro Nacional de Inteligencia Artificial cree que, a pesar de la dificultad de “escala” que tiene nuestro país en materia de desarrollo de la IA, existen varias oportunidades en donde liderar, como por ejemplo, la construcción de centros de datos con bajo consumo hídrico.
En medio de la expansión acelerada de la inteligencia artificial en servicios públicos, empresas y decisiones estratégicas del Estado, el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (Cenia) se ha convertido en el principal referente técnico del país en esta materia. El centro fue creado en 2021, con financiamiento público de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), en el marco de la política científica y tecnológica impulsada por el Ministerio de Ciencia.
El Cenia funciona como un consorcio académico y desde ahí, desarrolla investigación avanzada y proyectos aplicados en áreas como salud, educación, minería, energía, cambio climático y servicios públicos, además de asesorar a organismos del Estado en el uso de datos, algoritmos y sistemas de inteligencia artificial.
Su foco no es comercial, sino estratégico. Quizá por esta razón es que si hubiese que resumir el 2025 en una frase, acerca de cuál fue el aprendizaje de Chile en materia de IA, Rodrigo Durán, gerente del Cenia, se las juega por lo siguiente: “Más capacidades técnicas. Empresas, startups, sociedad civil y estado han avanzado en la adopción responsable”.
– Mirando al próximo año, ¿qué avances en IA crees que van a impactar primero la vida cotidiana en Chile: en el trabajo, la educación o los servicios públicos?
Las personas están cada día más conscientes del impacto de aceleración y, por lo tanto, están más llanas a utilizarlos. Esto lo veremos con mayor velocidad en el trabajo. Desde Cenia, junto a nuestros aliados de Futuro del Trabajo Sofofa Capital Humano, estamos trabajando con el programa formación y capacitación masiva en Inteligencia Artificial hazloconia.cl para promover la adopción entre las pymes y los funcionarios públicos, que es donde el uso de herramientas de IA Generativa puede generar más impacto, pero donde este tipo de adopción está rezagada. Pero también lo está en la educación, y es donde precisamente vamos a apuntar.
- Chile suele aparecer bien posicionado en talento y regulación, pero más rezagado a nivel de escala en el uso de la IA. ¿Cuál es hoy el principal cuello de botella para ser más protagonistas?
Justamente, la escala. Chile tiene talento humano y marcos regulatorios avanzados, además de una capacidad de pilotear soluciones. Pero tenemos una escala pequeña, lo que implica que cualquier proyecto que aspire a tener un impacto real, debe pensarse con proyección internacional desde el inicio. Para escalar hay que salir.
A eso se suma una limitación crítica, que es el acceso a capacidad de cómputo significativa. Escalar modelos, servicios o aplicaciones basadas en IA requiere infraestructura intensiva en procesamiento y hoy esa capacidad no está disponible en forma suficiente para investigadores, el sector público y las startups.
- Desde el Cenia hablan mucho de IA responsable. ¿Dónde está hoy la línea más delicada: en el uso de datos, en los sesgos de los modelos o en la dependencia tecnológica del extranjero?
En los dos primeros, pero principalmente en cómo se recopilan, curan y representan esos datos, porque los modelos aprenden de esa información y pueden reproducir o amplificar desigualdades. La dependencia tecnológica es un desafío real, pero hay que entender bien de qué hablamos. No se trata solo de depender de infraestructura extranjera, sino de depender de las decisiones que toman los grandes desarrolladores de modelos: qué datos usan, qué idiomas priorizan, qué criterios de alineamiento aplican y qué usos permiten o restringen. Sin embargo, la dependencia no es una línea delicada desde mi punto de vista; es inevitable por la escala de lo que se requiere.
- En un escenario en el que las grandes potencias están compitiendo fuerte por liderazgo en IA, ¿qué rol realista puede jugar un país como Chile: creador de tecnología, adaptador sofisticado o regulador de referencia?
Creo que hay un cuarto rol que no está mencionado: la granja de datos y entrenamiento. En el mediano plazo, el cuello de botella global será el cómputo y la energía. Chile tiene condiciones de lujo para instalar centros de datos de bajo consumo hídrico y, de esa manera, transformarse en un hub de datos e inferencia.
- ¿Ve un riesgo concreto de que la IA profundice desigualdades en Chile? Por ejemplo, entre grandes empresas y pymes, o entre regiones.
Creo que deben tomarse decisiones oportunas, más que decisiones orientadas a promover la adopción en general o para un grupo en particular. El mayor riesgo concreto que veo es que, como país, quedemos rezagados porque no visualizamos las oportunidades y el potencial de la IA de manera adecuada. No adoptar o hacerlo tarde, también genera desigualdad a escala país frente al resto del mundo.
- Si el próximo gobierno le pidiera priorizar solo tres medidas en IA para 2026, ¿cuáles serían y por qué esas y no otras?
Partiría por la alfabetización en IA para toda la ciudadanía. No solo para especialistas, sino como una política pública transversal, que permita a las personas entender qué hace la IA, qué no hace, cuáles son sus riesgos y cómo usarla de forma crítica. Esto debería hacerse en alianza con instituciones como Cenia, Congreso Futuro, el CRUCH y el sistema educativo en su conjunto, porque sin comprensión social no hay adopción responsable ni legitimidad democrática.
La segunda prioridad sería un fast track para la instalación de data centers, con criterios claros de sostenibilidad y eficiencia hídrica e incorporando un mecanismo de royalty de cómputo que permita que una parte de esa capacidad quede disponible para diversas organizaciones chilenas, como universidades, centros de investigación, startups y organismos públicos. El cuello de botella global en IA será el cómputo, y Chile tiene una oportunidad estratégica de insertarse ahí sin quedarse solo en la renta inmobiliaria de los datos.
Y la tercera medida sería la modernización del Ministerio Público, incorporando capacidades avanzadas de análisis de datos e IA para acelerar la persecución del delito, especialmente en áreas como fraude digital, crimen organizado y delitos complejos. El Estado debe enfrentar ese escenario con las herramientas avanzadas que ofrece la IA.
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