Vicepresidente ejecutivo de Corfo, Sebastián Sichel: “Una de las promesas de la Corfo es que no pedirá aumento de recursos el próximo año”

-El nuevo vicepresidente indica que la Corfo ha crecido mucho, por lo que tiene que entrar a una segunda etapa, que es la modernización. -Reformularán los programas con el fin de simplificar los financiamientos, pasando de los actuales 140 a 15.


DOS MESES y medios lleva Sebastián Sichel como vicepresidente ejecutivo de la Corfo, tiempo suficiente para preparar los lineamientos de su gestión. El abogado considera que la entidad tiene que entrar a una segunda fase desde la cual se apoye al mundo del emprendimiento y la innovación, pero con una estructura menos compleja. Para ello prepara una transformación de los programas, reduciendo su número, pero ampliando su cobertura, con el fin de ir acompañando al emprendedor en todas las etapas de consolidación. Todo lo anterior -indica- sin ningún costo extra para el Estado. Estas primeras semanas en el cargo ha tenido que lidiar con el amague de llegada de Julio Ponce Lerou como asesor de SQM, y si bien con los antecedentes actuales no puede definir si se incumplió el contrato, asegura que si la empresa falta a una coma ellos no dudarán en denunciarlos.

¿Con qué Corfo se encontró?

-Con una institución de prestigio, pero compleja, ya que había crecido bastante y por muchos lados distintos, pero con poco foco. Se había desarrollado a un nivel que requiere de una segunda fase, que es ir poniéndole foco y transformarla en una institución que apoya al mundo del emprendimiento y la innovación, y no una institución tan compleja que trataba de hacer todo al mismo tiempo y en el mismo lugar.

En los últimos cuatro años se habló más de litio que de otras cosas en la Corfo ¿Se descuidó la innovación y el emprendimiento?

-El foco público estuvo en los contratos del litio, pero internamente los equipos siguieron trabajando en su propia línea y probablemente al vicepresidente ejecutivo anterior lo consumió mucho más la gestión de estos contratos que la gestión interna, o la conducción en temas de emprendimiento e innovación. Pero los equipos siguieron trabajando.

¿Y en qué consiste esta segunda fase para la Corfo?

-El gran desafío es modernizarla y transformarla en una institución que construya agenda de futuro. Modernizarla al estilo de como son los emprendedores, es decir: simple, sin miedo al riesgo y de forma disruptiva. Lo segundo, es que la Corfo debe hacer una apuesta estratégica fuerte en ir disminuyendo las barreras de entrada para emprender, e ir focalizando los recursos donde la inversión genere un mayor impacto social. Por otro lado, hay que ir trabajando en la escala, no solo en aquellos emprendimientos que están consolidados, sino que trabajar mucho más fuerte en la capacidad de emprender.

¿Cómo se trabaja en eso último?

-En esta pirámide o escalamiento trabajamos con la lógica de programas que apoyen en la base donde nacen las ideas, otros programas que sigan colaborando en la fase del escalamiento del emprendimiento, y finalmente otros en el éxito, y esto lo hemos llamado “El Viaje del Emprendedor”. El desafío es ir acompañando al emprendedor en su viaje y simplificar esta dinámica de 140 instrumentos para financiar, transformándolos en 15.

¿Reducir significará un menor financiamiento?

-Uno mayor, pero con menos ventanillas de accesos. En estos momentos se tiene que entender la Corfo para acceder a financiamiento, es decir, se requiere no solo que sepas emprender o innovar, sino que se necesita, además, saber cómo acceder a la Corfo. Se ha complejizado a tal punto que se tiene que tener una especialidad que le decimos la “corfología”, la de entender qué instrumento es para uno. Estamos trabajando para que con el mismo o mayor financiamiento haya cada día instrumentos más simples. No es que desaparezcan los programas, sino que se agruparán en grandes troncos que permitan que el trabajo no se lo pasemos a los emprendedores, sino que lo hagamos nosotros.

¿Qué otros lineamientos tendrá su gestión?

-Fortalecer la idea de la innovación productiva y en focos en innovación social. La apuesta es que cada día se abran más los espacios de innovación. Y eso, además, significa focalizar la estrategia en pequeñas y medianas empresas, que son las que tienen más déficit de innovación. Eso requiere que el Estado resuelva las fallas de coordinación para que vean las ventajas que tiene innovar para mejorar el negocio. El otro gran foco es lo que denominamos “Corfo impacta”, que es aprovechar el instrumental de la Corfo para provocar un cambio productivo en aquellos territorios que tienen un rezago. Por ejemplo, una de las zonas de rezagos productivos es el valle del Limarí. Ahí hay un problema de generación de producto y hasta ahora hemos entendido como Estado que eso se resuelve con políticas sociales, y pocas veces se han hecho con políticas económicas directas. En la práctica, Corfo tiene tres grandes instrumentos para apoyar el desarrollo de negocios, uno son los créditos que se entregan por medio de la banca, instrumentos de emprendimiento e innovación y los de fomento. Juntaremos esas tres herramientas en un territorio determinado y habrá ventajas comparativas para aquellos que postulen a desarrollar o llevar sus negocios en estos territorios, por ejemplo, tendrán una mayor puntuación en postulaciones o una mejores condiciones de cobertura bancaria.

¿Y la austeridad del gobierno no les afecta a ustedes?

-Nosotros estamos en una política de austeridad interna muy exigente. Esta institución creció mucho con muchos recursos y estamos tratando con los mismos recursos o quizás menos ser más eficientes. Una de las promesas presupuestarias de la Corfo es que no va a pedir aumento de recursos el próximo año, sino que todo lo contrario, tratando de reducir gastos sin tocar personal ni programas, eliminando burocracia y es una de las promesas que vamos a cumplir cuando se haga la ley de presupuesto. No es que alguien nos haya dicho, pero creemos que es un deber ético del estado de ser austeros en como gestiona los recursos.

¿Qué pasará con las sociedades de garantías recíprocas?

-Vamos a seguir apostando a desarrollar un mercado del crédito con instituciones no bancarias, pero requiere urgente una reformulación que apueste a su fortalecimiento, pero también con mayor fiscalización del Estado.

¿Y quiénes deberían fiscalizar?

-La idea es que sea en dos dimensiones, por un lado fortalecer nuestras propias unidades de control interno y que un regulador financiero se haga cargo de esto.

¿Cuánto ha gastado la Corfo en esto?

-US$300 millones.

¿Podrá salir la Corfo de los temas de litio?

-Soy bastante optimista. Lo que se hizo con los contratos del litio como lo que debemos hacer con muchos activos de la Corfo, es ponerlas en valor, aprovechar de generar ingresos para todos los chilenos con esto, pero también se comió el foco estratégico de la Corfo. Más que salir es cómo queremos ser responsable en la gestión de estos contratos, pero que la Corfo no pierda su foco.

¿Se llegará a un nuevo arbitraje?

-Hoy necesitamos conocer las actas y los contratos para saber si hay antecedentes que den mérito a eso, pero mientras no los tengamos, no podemos pronunciarnos. Lo que sí creo es que más que una ilusión, la realidad que me gustaría generarle a la opinión pública como la Corfo actual y el gobierno actual es que vamos a hacer duros fiscalizadores, y en el caso de que se vulnere una coma del contrato, vamos a ir al regulador respectivo a hacer la denuncia y de ser necesario vamos a activar arbitraje u otra medida para seguir el incumplimiento.

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