A casi la mitad de los chilenos le preocupa más perder sus contraseñas que la billetera

Autor: Carlos Montes

Una investigación de Tren Digital de la U. Católica muestra el avance de la sociedad de la información, donde la gente hoy se preocupa más de la seguridad de aspectos intangibles que materiales.


El estudio “Hábitos y percepciones en ciberseguridad y privacidad de datos”, realizado por TrenDigital y MediaInterctive a 1.120 personas, y que fue presentado hoy en la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica, dio a conocer los próximos desafíos que la transformación digital implica para empresas y organizaciones, los usos y costumbres de seguridad cibernética entre usuarios y su relación con las empresas, tanto clientes como trabajadores.

La investigación revela una importante diferencia generacional: Un tercio de los centennials y millennials declara que su mayor preocupación en seguridad es perder su celular, cifra que representa solo un 7% en mayores de 64 años. Algo similar ocurre con las llaves de la casa: sólo a un 4,5% de los más jóvenes les preocupa que se las roben, número que se eleva a 19% en el caso de los mayores.

Además, señala que a los chilenos le preocupa mucho más perder datos personales y contraseñas (46,1%), versus la billetera (23,6%) o el teléfono móvil (21%). Sólo un 22% se siente seguro al usar tiendas online de pymes, mientras que casi el 70% se siente seguro al usar la web de su banco y más de la mitad de los trabajadores creen que sus empresas no están preparadas para defenderse de un ataque y piensan que tampoco están haciendo mucho para evitarlo.

Daniel Halpern, director de Tren Digital, señala que el estudio muestra que hoy a las personas les preocupa más la vulneración de aspectos intangibles que materiales, lo que se demuestra por la mayor preocupación que tienen ante la sustracción de datos que de acceso a sus hogares. “Ello da cuenta que hoy se está consolidando la sociedad de la información, como en este caso ocurre al darse más relevancia a la pérdida de datos que a la billetera o llaves del hogar. Esto puede explicarse porque muchas personas al parecer se sienten incapaces de resguardarse, de hecho más del 50% cree que hoy internet es un lugar mucho menos seguro que hace cinco años y que no tienen el control de su información online“.

El investigador establece, con respecto al uso básico que muchos siguen teniendo de las claves para acceder a sus cuentas, que “a pesar de que muchos son conscientes de los peligros que tiene el que una de las claves sean vulneradas, un porcentaje muy alto sigue utilizando información personal que tiene características públicas, como es la fecha de nacimiento, y muchos utilizan las mismas claves para diversas cuentas. El problema es que se facilita la vulneración, y aún más, si se vulnera una cuenta, se puede acceder al resto, ya que en muchos casos es la misma clave. Un aspecto interesante en ese sentido, es que nosotros creemos que los nativos digitales son más expertos en este tipo de temas y por lo tanto se esperarían otras conductas. Sin embargo, al diferenciarse por edad, los resultados muestran que los centennials y millennials muestran conductas incluso más riesgosas que los tradicionalistas o mayores de 65 años“.

Las personas creen que las empresas deberían hacer mucho más en materia digital, “tanto al interior como al exterior. La mayoría de los trabajadores creen que sus empresas no están haciendo lo suficiente y que deberían educar en esta materia, desarrollando protocolos y estableciendo mayores resguardos”, agrega Halpern.

Con respecto a los métodos que más le gustaría utilizar a los encuestados en lo referido a identificación, un 76,9% señala sensor de huella digital como preferencia, 52,2% reconocimiento de iris, 33,6% reconocimiento facial y 30,8% contraseña.

Para Alan Gringras, CEO de MediaInteractive, estos datos revelan no solo la urgencia que tienen hoy las empresas por prepararse de mejor forma para evitar estos ataques, sino que además dan cuenta del desafío comunicacional que existe frente a la ciudadanía en caso que sucedan, para evitar justamente esas fugas de clientes.



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