Chile se queda sin nieve: cordillera de los Andes registra preocupante déficit de hasta 60%

Cordillera de los Andes.

Informe elaborado por @Antarctica de la Universidad de Santiago revela que la situación afecta a gran parte del territorio nacional, desde Calama a Talca. En la zona Centro-Sur, la cobertura descendió de 4.812 km2 a 2.018 km2




Un reciente informe realizado por @Antarctica de la Universidad de Santiago, reveló la crítica situación que vive la cordillera de los Andes. Literalmnete e está quedando sin nieve.

La cobertura nival entre la latitud 23°S (Calama) y la latitud 39°S (Talca) al mes de mayo, presenta un déficit promedio de casi 60%. Los déficits son particularmente agudos en la Región de Atacama, Metropolitana y de O’Higgins, señala el documento.

Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago y autor de la investigación, señala que “la nieve de la Cordillera de los Andes es una importante fuente de agua para muchas comunidades de la zona central. Desafortunadamente, al igual que las precipitaciones, la cobertura de nieve muestra una marcada tendencia a la baja”.

Climatológicamente hablando, al comparar el promedio de mayo durante los últimos 20 años con el mayo actual, la cobertura nival en el Norte Chico, presentó un déficit promedio de 57%. La cobertura típica es de 4.418 km2, mientras que en la presente temporada anota 1.893 km2.

La Cordillera de los Andes recorre gran parte de Sudamérica. En la imagen, la cordillera en Mendoza, Argentina.

Los déficits locales son aún más significativos en la Región de Atacama. Solo zonas cordilleranas en la Región de Antofagasta, entre la latitud 23°S y la latitud 25°S, presentan un ligero superávit en su cobertura nival.

La tendencia es negativa debido al cambio climático. “La falta de nieve de este 2021 no es coyuntural. La cordillera de los Andes es una de las zonas más vulnerables al cambio climático. De acuerdo a nuestros estudios (basados en datos satelitales), solo en las últimas tres décadas, la superficie cubierta de nieve durante la temporada seca, entre Putre y el volcán Osorno, ha retrocedido más de 1.200 km², el equivalente a dos veces la superficie de la ciudad de Santiago”, explica Cordero.

Añade que “los retrocesos en la cobertura de nieve no solo están ocurriendo en la temporada seca. En invierno, las pérdidas de nieve se estiman superiores a 10% por década. Diversos estudios coinciden en mostrar que durante las últimas tres décadas, alrededor de una tercio de la cobertura de nieve promedio de la cordillera de la zona central se ha perdido”.

La cobertura nival en la zona Centro-Sur (entre la latitud 32°S y la latitud 39°S) presenta un déficit promedio del 58%. La cobertura también es menor este 2021. Los valores típicos para mayo promedian 4.812 km2, esta temporada es de 2.018 km2.

Las anomalías en la persistencia nival son particularmente agudas en la cordillera de la Región Metropolitana y en la Región de O’Higgins. Solo zonas cordilleranas en la Región del Biobío registran un moderado superávit.

La disminución de la nieve es uno de los elementos climatológicos que afectan a Chile, sumado a la falta de precipitaciones, entre otros. En la imagen, camiones aljibe distribuyendo agua en comunas con escasez hídrica.

En un plazo de alrededor de cuatro décadas, “la nieve andina estará confinada a las partes altas de la cordillera. Esto, además, afectará la provisión de agua, ya que los diferentes ríos ubicados en la zona central del país, perderán parte de su caudal. La nieve estacional actúa como un reservorio de agua que al derretirse progresivamente en la primavera, alimenta el caudal de los ríos de la zona central”, establece Cordero.

El climatólogo de la Usach señala que “la pérdida de nieve invernal significará inevitablemente una disminución en el caudal de los ríos durante la primavera. Suplir la pérdida del reservorio natural de agua que la nieve invernal representa, podría hacer necesario aumentar nuestra capacidad de almacenamiento artificial de agua”.

Debemos planificar nuestro desarrollo en la zona central considerando que seguiremos perdiendo lluvia y nieve al menos por las próximas tres décadas, “pues mientras no detengamos el alza en la concentración de CO2 en la atmósfera, el calentamiento global continuará su marcha, lo que para la zona central significa menores lluvias y nevadas”, añade.

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