El desencanto de los chilenos con las redes sociales

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Estudio muestra declinación en la confianza, especialmente en plataformas como Facebook y Twitter. Consecuencia, dice, de la posverdad ejercida por medio de bots o de falsos influenciadores, y de la toma de conciencia respecto a que las compañías "hacen algo" con los datos de los usuarios.




En 2018 las revelaciones de que la firma de análisis Cambridge Analytica adquirió de manera inapropiada datos sobre decenas de millones de usuarios de Facebook, tuvo efectos. Y no sólo en la red social de Mark Zuckerberg. La imagen del resto de las plataformas digitales también se tiñó de dudas. La desconfianza se instaló en las redes sociales.

El desencanto con las redes sociales es real. Porque si bien hoy existe cada vez más un sentimiento global por pertenecer, del cual internet provee un espacio de encuentro, la confianza en la información que se transmite a través de esos espacios es cada vez menor. Un sentimiento que es consistente y transversal en el mundo. Y que en Chile se manifiesta en una caída de 46% en 2014, a 41% en 2019, a la hora de consultar sobre si se confía en las opiniones compartidas en línea por bloggers y usuarios en general sobre productos y servicios.

Eso lo que muestran los resultados de la 10° edición del estudio Wave X, realizada por la agencia global de medios y publicidad, Universal McCann, bajo el concepto "Remix Culture", encuesta realizada a más de 56 mil personas en 81 países, incluido Chile.

Fake news

Dos son los factores que alientan a que las personas desconfíen de la información que hay en redes sociales, explica Sebastián Orellana, analista de investigación de UM. El primero, ha sido la divulgación de noticias falsas, principalmente en plataformas como Facebook y Twitter, "y su uso sistemático como herramienta de la posverdad por medio de bots o de falsos influenciadores, que son quienes se encargan de divulgar este tipo de noticias en la red".

Como segundo aspecto, indica Orellana, también se aprecia una toma de conciencia  respecto a que las compañías "hacen algo" con los datos que los usuarios les proporcionamos. "En este sentido también es importante añadir que los usuarios saben que al día de hoy no son solo las empresas tecnológicas (como Facebook, otra vez) las que están trabajando con sus datos, por lo que se están volviendo reticentes a compartir información como el Rut, en cualquiera sea el espacio que se la pidan".

¿El resultado? Personas preocupadas de ser espiadas o de sufrir algún tipo de violación a su privacidad, recalca Orellana, "lo que genera cada vez más desconfianza".

Otro de los datos del estudio que reflejan esa tendencia, es la caída de 55% a 47%, en ese mismo periodo, en la pregunta sobre si las personas están influenciadas por opiniones compartidas en línea. Así quienes cuentan con menos credibilidad para los usuarios chilenos (ver infografía) son las celebridades (20%), seguida del Gobierno (27%) y los bloggers/vloggers (36%).

En quienes más se confía es en miembros de la familia (84%), expertos (79%) y amistades (72%), creyendo que al menos el 50% de la información que proviene de esos círculos es real.

Personalidad digital

Internet ya no es solo una herramienta para los usuarios, se ha convertido en un factor influyente en la forma de ser de las personas. Idea que el estudio muestra, por ejemplo, cuando se refiere a los intereses que aportan en la definición personal, entre los que figuran la música, películas, tecnología, medio ambiente, viajes y redes sociales. Actividades que realizan principalmente para divertirse, pasar el rato y relajarse. Lo más relevante es que estas actividades son realizadas en un 90% a través de internet, seguido de la televisión (81%) y videos en línea (78%).

Los datos recogidos por Wave X muestran que la entretención es el principal interés de los usuarios chilenos, dice Orellana, "lo que nos permite afirmar que la vinculación que tenemos con el mundo digital es de tipo hedonista, muy por encima de una relación de tipo práctica que nos ayude a mejorar nuestro estilo de vida, agilizar el trabajo, o facilitar tareas cotidianas, por ejemplo".

Y en un escenario donde lo digital está cada vez más presente, no se puede dejar de mencionar la práctica de la "funa" virtual, resalta Orellana, que toma lugar cuando los usuarios se alinean en contra de alguna figura pública y, muchas veces con notoria violencia, la increpan o exigen alguna demanda en particular. "Acá, más que establecer una vinculación de uno u otro tipo, lo que tenemos es la idea o sensación de los usuarios a estar participando de algo, de tomar acción por 'eso que queremos', y es esa participación virtual la que es cuestionada como una forma válida o no de expresión colectiva".

Quizás lo que todavía no terminamos de comprender, señala, es que la forma de participar cambió, "que se trasladó de un espacio a otro y que es ahí donde podemos encontrar otro tipo de vínculo con el mundo digital".

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