El patrimonio inmaterial del antiguo Hospital San José: posible demolición de zona del recinto amenaza histórico legado

Corredores y Jardines del Ex Hospital San José.

El histórico sanatorio hoy se encuentra en medio de una controversia ciudadana debido a la intención de demoler parte significativa de su zona patrimonial para construir las nuevas instalaciones del Instituto Nacional del Cáncer




Los muros, pasillos, pabellones y jardines del Antiguo Hospital San José tienen guardadas miles, o quizás millones de historias que se remontan a la época de La Colonia [sic]. Una etapa donde los espacios de La Chimba y sus extensiones albergaban, precariamente, no solo a mestizos e indígenas chilenos que estaban al otro lado del Mapocho, sino que también a lo que partió siendo un Lazareto –Hospital, más o menos aislado, para tratar enfermedades infecciosas- (mitad del s. XIX) y que, finalmente terminó siendo el Hospital San José (1871).”

Así versa la introducción de una de las Convergencias de Medicina Humanizada e Integrativa, actividad que hasta el año 2014 congregaban anualmente en el ex Hospital a profesionales de la salud, terapeutas y representantes de comunidades provenientes de todo el país que compartían sus experiencias de trabajo en salud y bienestar. Muros, pasillos, pabellones y jardines hoy en inminente peligro de ser demolidos a pesar de su valor patrimonial.

Efectivamente, el antiguo Hospital San José, ubicado en calle San José 1053, colindante al Cementerio General en la comuna de Independencia, fue declarado monumento histórico en 1999 por su valor patrimonial en relación a la historia de la salud en Chile y del barrio la Chimba (hoy Recoleta e Independencia).

Además de la antigüedad del inmueble, su diseño en pabellones con amplios ventanales, conectados por corredores y jardines, es un ejemplo de la arquitectura higienista de mediados del siglo XIX, que en una época carente de vacunas favorecía la ventilación y circulación como medida paliativa para las enfermedades altamente contagiosas que aquejaban a sus pacientes(1).

Como Lazareto de enfermos infecciosos (s. XIX); como Hospital base de la red asistencial de la zona norte de Santiago (s. XX), y como lugar patrimonial que alberga numerosas y diversas instituciones de la salud públicas y ciudadanas (s. XXI), los pabellones y patios del San José se han transformado en foco de las memorias de cuidado y bienestar en un territorio fuertemente identificado con la historia social de la salud de Chile.

Hoy se encuentra en medio de una controversia ciudadana debido a la intención de demoler parte significativa de su zona patrimonial para construir las nuevas instalaciones del Instituto Nacional del Cáncer.

El problema radica en que el reducido 30% del lugar declarado inmueble histórico por el decreto Nº 442 de 1999 no alcanza a proteger la magnitud del patrimonio inmaterial contenido en una superficie mayor de pabellones y jardines. De ahí el movimiento ciudadano que se ha alzado para solicitar la ampliación de la zona protegida.

Resistencia ciudadana

El fundamento de este movimiento está claramente detallado en el documento preparado por Alicia Campos y Karenln Mateluna, y patrocinado por la Unidad de Patrimonio del MINSAL -una de las instituciones ubicadas en los pabellones que se pretende demoler-. La resistencia ciudadana a la demolición se fundamenta no solo en el valor arquitectónico de la parte mejor conservada del inmueble original, sino también en el valor inmaterial de la totalidad de pabellones y jardines originales.

De acuerdo con la UNESCO el patrimonio cultural, inmaterial o vivo se refiere a “prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación. Proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos”.

Se trata de un patrimonio frágil, pues depende del encuentro de las comunidades que lo produce y reproduce, el cual depende a su vez de las condiciones materiales para encontrarse. En este sentido, el patrimonio vivo de la salud albergado en el antiguo San José necesita de este lugar para poder seguir existiendo. En otras palabras, hay una memoria larga impregnada en el lugar, que se actualiza en las memorias más cortas de las prácticas que continúan en y gracias a él. Veamos algunos ejemplos.

La función del San José como institución mediadora de la salud comunitaria se ha mantenido así por más de un siglo. En 1889 la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile se instaló en la Chimba, a una cuadra del Hospital San José, iniciándose la relación entre ambas instituciones y la comunidad. Por ejemplo, en las décadas de 1930-40, a través de las Patrullas de Acción Social los y las estudiantes de medicina se insertaban en la Chimba para conocer las condiciones de vida y necesidades médicas de la comunidad; eran supervisados por los médicos del San José, quienes además gestionaban las atenciones necesarias en función de la información comunitaria recogida por los y las estudiantes.

De las generaciones de profesionales de la salud formadas en el diálogo entre la facultad, el Hospital y la comunidad queda la valoración de este recinto como patrimonio de la salud. Así, por ejemplo, el doctor Patricio Hevia (Q.E.P.D) apoyó la declaración de Monumento Histórico del ex Hospital y formó la Unidad de Patrimonio Cultural de la Salud del MINSAL que se aloja en uno de los pabellones que hoy está en riesgo de demolición.

Asimismo, desde el 2000 el doctor Luis Weinstein, asistió al antiguo San José semanalmente durante más de una década, para llevar a cabo el taller de liderazgo cultural basado en el paradigma de la salud mental comunitaria. Junto a muchos y muchas otras profesionales de la salud, ambos fueron

activos participantes de iniciativas y actividades gestadas por diversas organizaciones comunitarias en los pasillos del ex Hospital. Todavía en el 2016, estudiantes de Terapia Ocupacional colaboraron con los integrantes del taller de liderazgo para sistematizar sus historias de vida; y hasta el 2019 los miembros de esta asociación participaban de capacitaciones en salud comunitaria en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Valor Patrimonial

Y es que el valor patrimonial del San José no radica solamente en la participacion de médicos y estudiantes de la facultad de medicina, sino también en el involucramiento constante de la comundiad gestora de su salud y bienestar. Quiero compartir parte de la historia oral que se reproducen en los jardines del Hospital, y que pude recoger durante el proceso de investigación de mi Doctorado.

A los jardines del San José volvían ex funcionarios de la salud, para almorzar en la Posada San José o tomar un descanso en medio de un día de trámites. Una enferma jubilada me contó de los esfuerzos que hacían en lo década de 1980 para evitar que los pacientes se resfriaran al trasladarlos entre los pabellones y salas de exámenes por lo corredores abiertos, en pleno invierno. Otros usuarios y administrativos añosos describieron la natural convivencia con las persistentes presencias que se niegan a dejar el lugar.

Están las hermanas de la orden de la Caridad, que estuvo a cargo del Lazareto en el siglo XIX, y que aún gustan de descansar en forma espectral en los bancos de los patios del San José. También están las presencias de ex pacientes, atormentados por la forma en que murieron víctimas de enfermedades infecciosas que hasta entrado el siglo XX no tenían mejor pronóstico para las clases populares y trabajadoras que morir al cuidado de las hermanas, aislados de la ciudad y en la antesala del cementerio general. Con respeto y empatía las personas que ocupan hoy el ex Hospital integran junto a estas presencias la comunidad del recinto patrimonial. Su memoria es recordada anualmente en el día del patrimonio, con recreaciones de aquellas historias.

Miembros del taller de líderes culturales recrean momentos del Lazareto El Salvador (s XIX) en la celebración del día del patrimonio 2013.

Centro de bienestar comunitario

Pero los patios del San José albergan también la memoria viva de su renacer como centro de bienestar comunitario. En 1999, al inaugurarse el moderno nuevo Hospital San José, las instalaciones quedaron abandonadas hasta que en el año 2000 la dirección del Servicio de Salud Metropolitana Norte entregó parte importante del recinto patrimonial en comodato a diversas instituciones y agrupaciones que se dedicaron durante casi 20 años a desarrollar proyectos en torno a la tríada “arte, cultura y salud”.

Las instituciones que se fueron instalando en las dependencias del centenario Hospital fueron compartiendo con los artesanos el proceso paulatino de restauración de pabellones, corredores y jardines; conservando su estructura y diseño original y adecuándolo a nuevos usos. Así los pabellones fueron tomando forma de salones de eventos, comedores, oficinas, salas de reunión y museos; los azulejos y techumbres de lo corredores fueron recuperados para permitir el avance de la restauración y de la re-ocupación del lugar.

Los jardines fueron recobrados, con ayuda de la comunidad. En efecto, como parte del proyecto de salud comunitaria, los artesanos involucrados en el proceso de restauración del inmueble patrimonial, junto con sus familias, comenzaron a participar de talleres culturales, celebraciones y otras actividades comunitarias-, cuya cuota de participación consistía en donar plantas o ayuda para restaurar los jardines del Hospital.

Esos jardines fueron en los años posteriores el paisaje de descanso y recreación para niños y niñas del jardín Infantil “Estrellita de San José”; para los y las integrantes del centro cultural, social y deportivo “Baldomero Lillo”; para los y las estudiantes y pacientes de la Escuela Latinoamericana de Medicina Tradicional China; para los y las comensales de la Posada San José; para los y las visitantes de la Unidad de Patrimonio del MINSAL y su museo; para los y las participes de las numerosas reuniones, conferencias y talleres que se realizaron en los pabellones remodelados como salas de conferencia. La mayor parte de estos jardines restaurados con ayuda de la comunidad están más allá de la zona actualmente protegida, y serán arrancados de raíz si el proyecto de demolición se ejecuta según su plan actual.

Taller de Masaje terapéutico, en los remodelados pabellones del San José.

Por último, hacia el fondo de los corredores, en los pabellones que se pretenden demoler junto con los jardines, funciona desde el 2005 la Escuela Latinoamericana de Medicina China. Esta escuela forma parte de la historia de las medicinas no convencionales en Chile. Fue formada en 2000 por profesionales de la salud interesados en aprender y desarrollar la tradición médica China tras constatar sus beneficios como complemento de las atenciones de salud convencional. Hasta el día de hoy la escuela es un referente de formación para nuevos terapeutas, de internados integrados para estudiantes de carreras de la salud, y de colaboración con el servicio de salud, ya que atiende gratuitamente a pacientes derivados de la red asistencial oficial. Estos mismos pacientes que descansan en los patios, a la sombra de los árboles centenarios, y la vista y olor de las flores cuidadas con esmero.

Rogativa en Jardines del ex San José.

Este patrimonio inmaterial y vivo, en constante reinvención mas anclado en las memorias del San José, es el que se quedará sin espacio físico si se demuele el patrimonio arquitectónico ubicado más allá del 30% protegido por decreto.

Eso duele a la comunidad que, si bien reconoce la necesidad de construir modernas instalaciones para del Instituto Nacional del Cáncer, pide ampliar la zona de protección a la totalidad de jardines y pabellones históricos del ex San José. Si así fuera, quedaría todavía un significativo paño de terreno para incorporar al Instituto del Cáncer a la historia larga de la salud en La Chimba y a las historias que se construyen día a día en los espacios ganados para la salud y el bienestar comunitario en el antiguo San José. Para que el futuro tenga memoria.

*Doctora en Antropología Universidad de Heidelberg. Docente Facultad de Medicina Universidad de Chile.

Referencias:

1. Wolfgang Eckart 2011. Ilustrierte Geschichte der Medizin. Springer.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.