La jibia de la discordia

C&T jibia

La jibia es un calamar cuya captura está generando una ardua disputa en la industria pesquera. Especialistas explican que tiene una abundante población, que come más de 30 tipos de especies y que está considerado un gran depredador marino. Pese a su masiva presencia en el océano Pacífico, persisten dudas sobre las características generales de la especie.




La jibia (Dosidicus gigas), o calamar gigante, ha estado en boca de todos. Las negociaciones entre los pescadores artesanales, industriales y el gobierno han copado la agenda de las últimas semanas, y la denominada "ley de la jibia" sigue generando debate entre los involucrados.

Pero ¿qué se sabe de esta codiciada especie? Dante Queirolo, profesor de la Escuela de Ciencias del Mar de la U. Católica de Valparaíso, explica que la jibia es un depredador oportunista y voraz: "Pese a su gran tamaño en algunos casos, no representa ningún peligro directo para el ser humano. En Chile su dieta se compone de sardinas, merluzas, jureles y langostinos, entre otros seres vivos".

Pese a la actual disputa entre pescadores y gobierno, Queirolo no cree que exista pesca desenfrenada de la especie. "Hay un comité científico-técnico que ha realizado recomendaciones de capturas biológicamente aceptables, las cuales han sido ratificadas por el Ministerio de Economía en cuotas de pesca. Éstas no se han logrado cumplir, por lo tanto, como país, se extrae menos de lo recomendado y de lo autorizado".

Canibalismo

Sergio Neira, del Centro de Investigación Oceanográfica COPAS Sur-Austral de la U. de Concepción, dice que la jibia es endémica del océano Pacífico Oriental, con una población estimada de decenas a cientos de millones de individuos. "Un estudio de la U. de Concepción estimó que su dieta se compone de 30 presas. Su alimentación se modifica de acuerdo a la zona donde habita; en el norte dominan los eufausiáceos (crustáceos), mientras que en la zona central dominan los peces linteras y las mismas jibias".

Tal vez el hábito alimenticio más llamativo de esta especie es el canibalismo. "Es más frecuente en ejemplares grandes, es un depredador altamente oportunista", explica Neira.

El investigador agrega que la remoción de la jibia, al igual que otras especies explotadas, causa desequilibrios en la trama trófica, generando un impacto negativo en la estabilidad y diversidad de los ecosistemas, por lo que pese a su abundancia, igual es necesario ejecutar una regulación.

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