“Me siento fea”, “Me veo gordo”: pandemia aumentó la disconformidad con el cuerpo y en los casos más graves la dismorfia como trastorno mental

No se trata solo de no querer verse al espejo o de evitar los encuentros sociales para que los demás no enjuicien su actual forma física. En los casos más graves hay una alteración del juicio de realidad que altera la vida de las personas.




No se trata solo de verse más gordos de lo que en realidad somos frente a un espejo. Tampoco de creer que todos nos miran la enorme nariz porque es el gran defecto que resalta en la cara. La dismorfia es un trastorno que puede complicar las relaciones con los demás y que la pandemia y las redes sociales han venido a profundizar en la población.

Recientemente, Megan Fox, la reconocida moldeo y actriz, considerada por muchos como un símbolo sexual, confesó que sufre dismorfia y que este trastorno no le permite relacionarse de la mejor manera con su cuerpo. En conversación con la edición británica de GQ Magazine, la joven de 35 años reconoció ser dueña de “muchas inseguridades profundas. “Podemos mirar a alguien y pensar, ‘Esa persona es tan hermosa. Su vida debe ser muy fácil’. Lo más probable es que no se sientan así consigo mismos“, declaró.

La actriz Megan Fox.

La Clínica Mayo define el trastorno dismórfico corporal (dismorfofobia) como un trastorno de salud mental “en el que no se puede dejar de pensar en uno o más defectos percibidos o defectos en la apariencia, un defecto que parece menor o que no puede ser visto por los demás”. Y agrega que por esto puede llevar a que la persona se sienta tan avergonzada, intimidad y ansiosa que incluso evite muchas situaciones sociales.

Comúnmente, el trastorno dismórfico corporal comienza en la niñez y primeros años de la adolescencia y afecta tanto a hombres como a mujeres, pero está presente en personas adultas.

Desde Psicologiachile.cl, una plataforma web que presta servicios de atención psicológica virtual especializada, explican que durante la pandemia y el encierro fue dificil mantener una nutrición adecuada, muchas personas aumentaron de peso y ahora se ven las consecuencias. En este escenario, “donde venimos con cifras de sobrepeso y obesidad poco alentadoras desde antes de la pandemia y, posteriormente, seguimos viendo tendencias preocupantes, las personas necesitan establecer una buena relación y así evitar que aumentan sus estados y sentimientos de culpa y ansiedad”, señala Francisca Peñafiel, psicóloga nutricional de la plataforma virtual de atenciones Psicologiachile.cl.

Según la experiencia de esta plataforma web, con el levantamiento de las restricciones han detectado más situaciones de dismorfia entre sus pacientes. En marzo, por ejemplo tuvieron nueve citas asociadas a este tema, pero en agosto subieron a 12. La mayoría de ellas son personas que se ven con más sobrepeso del que realmente tienen. A eso se suma que alrededor del 54% de los llamados y mensajes que reciben se refiere a trastornos alimenticios.

Foto: Patricio Fuentes Y./La Tercera

“Es muy común que las personas que bajan de peso se miren al espejo y se encuentren iguales, pese a que quienes las rodean noten y manifiesten el cambio físico. Además, este comportamiento se ve potenciado aún más gracias a las redes sociales, filtros de las mismas y a la reiteración de modelos o cánones de belleza con excesiva delgadez”, insiste Peñafiel.

“Las consultas por disconformidad con el físico han aumentado mucho. Viene el verano, el ideal de belleza que se nos presenta es delgado. Entonces las personas se comparan con lo que en en las redes sociales como Instagram con algo que no es real porque hay filtros. Hay una imagen idealizada de las personas, compararse con un influencer o un famoso. Se da más en la adolescencia porque ahí se está formando la identidad y se buscan modelos a seguir. En esos casos hay que prestar atención porque el nnivel de sufrimiento puede ser alto, agrega Peñafiel.

Foto: Reuters

Ansiedad social

La psicóloga de Clínica Alemana, Solange Anuch, hace la diferencia entre una ansiedad social y la dismorfofobia y advierte que son fenómenos distintos.

En el caso de la ansiedad social, se trata de personas con cierta predisposición “que estuvieron aisladas, en cuarentena, sin interacción social, muy conectadas a redes, pueden haber dado un fuerte espacio a la fantasía y a la estimulación de ciertas ansiedades que puede no haber trabajado nunca en su vida. Entonces aparecen miedos”.

Además, agrega, “esto se da en una cultura en que existen modelos físicos artificiales, intervenidos que no se condicen con la realidad, con seres humanos que comen normal, que hacen ejercicio normal”. Algunas de estas personas, con cierta predisposición pueden desarrollar ciertas ansiedad pueden sufrir lo que se conoce como ansiedad social.

La dismorfofobia tiene que ver con una alteración de la percepción de la propia corporalidad y por lo tanto, del juicio de realidad. “La persona ve alterado su cuerpo, sin que tenga esa imagen relación con la realidad, lo que hace que el individuo realice permanentemente conductas para corregir las fallas que visualiza en su cuerpo” dice Anuch y agrega que incluso se ha planteado que “la dismorfia puede llegar a un grado de problema de juicio de realidad y alterar la vida del sujeto”.

Como ejemplo, la psicóloga de Clínica Alemana, menciona además de ser uno de los síntomas en casos de anorexia (personas que se siguen viendo gordas), le ha tocado ver personas que tienen dismorfia en relación a sus pies (creen que tienen los pies gigantes), los dientes o la nariz.

Si vemos que una persona después de la pandemia no quiere salir, es porque el modelo cultural que exige ciertos estándares, que son irreales, ejercen una fuerza muy grande en las personas que las lleva a desarrollar una pobre autoestima que genera inhibición y vergüenza”. Posiblemente, insiste, siempre hayan tenido rasgos ansiosos y ahora, con un periodo de permenante enjuciamiento a si mismo, se haya acrecentado, pero no es un problema que se generó en la pandemia.

No todas las personas llegan a la dismorfia, agrega Anuch. Para eso se tiene que conjugar una personalidad frágil, en un contexto de poco apoyo, rasgos obsesivo, autoestima dañada desde la infancia, debilidad del yo para poder enjuciar la realidad, familia disfuncional, entre otros. “No solo es ansiedad social. Una persona puede tener ansiedad social y nunca desarrollar una dismorfia”, indica.

¿Culpa de la pandemia?

Sofía Fiedler, psicóloga de Psicologiachile.cl, explica que con el “verano sin polera”, algunas personas tienden a aislarse porque sienten que están diferentes y tienen miedo a la crítica de los otros después de todos este tiempo encerrados. “Como seres humanos chilenos, se creó una idea de culpar a la pandemia de todo, pero para no hacerse responsable de un problema anterior. No es casualidad que hoy en Chile estemos con peor calidad de vida. Veníamos desde antes de la pandemia depresivos, ansiosos, entonces la dalta de herramientas psicoeducativa hace que que todo esto se solidifique”, dice.

Esta especialista sí reconoce un aspecto positivo de la pandemia: como se normalizó la atención psicológica, las personas se atrevieron a pedir ayuda.

Respecto de la dismorfia corporal, Fiedler señala que con la pandemia también ha visto más casos de dismorfia corporal y como prueba de ello, dice que se realizarán más cirugías plásticas. “En los adolescentes por ejemplo, lo más popular es la bichectomía. Las personas creen que tienen cara muy redonda y los jóvenes buscan adelgazarla porque ven sus mejillas muy grandes. Detrás de la dismorfia siembre hay un trastorno de conducta alimentaria y detrás de eso, ideas obesivas; y más atrás, padres o adultos castigadores que dicen estás gordo o flaco”.

¿Cuándo hay que preocuparse? Cuando el niño o niña empieza a preocuparse mucho por lo que come o deja de comer, cuando sufre por parecerse a cánones que son imposibles de lograr.

Lea más en Qué Pasa

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.