"Nunca fue mi sueño ganar el Nobel, pero no me estoy quejando"

Frances Arnold, winner of the 2018 Nobel Prize in Chemistry, smiles during a news conference at California Institute of Technology (Caltech) in Pasadena, California

Desde 1901, 163 científicos han logrado el Nobel de Química. De ellos, solo cinco han sido mujeres y una de ellas está en Chile como parte del cartel del Congreso Futuro que comienza este lunes.




Las enzimas son proteínas usadas para catalizar reacciones químicas. Frances Arnold ha destinado los últimos 30 años de su carrera como química a desarrollar métodos para lograr que estas evolucionen al punto en que tengan las propiedades requeridas y sean eficientes en el mundo de la biología. Suena complejo, pero Arnold lo ejemplifica con el proceso que usan criadores de gatos o perros para que sus crías tengan determinadas características.

Uno de sus trabajos, "La evolución dirigida de las enzimas", que comenzó a desarrollar en 1993, la llevó en 2018 a transformarse en apenas la quinta mujer en más de 100 años en ganar el premio Nobel de Química.

Nacida en Pittsburgh, Estados Unidos, doctora en Ingeniería Química de la U. de California en Berkeley, y actual académica del Instituto de Tecnología en California, en entrevista con La Tercera, Arnold cuenta que durante su carrera se ha enfocado en practicar la química en el mundo biológico, donde asegura es de mayor eficiencia. "La química más eficiente es la del mundo biológico, y una química eficiente lleva a un menor uso de energía y menos producción de desechos. Una de las compañías que cofundé, Gevo, produce combustible de aviación a partir de biomasa renovable", dice, poco antes de arribar a Chile para ser parte del Congreso Futuro.

El método puede ser usado para fabricar sustancias químicas más respetuosas con el medioambiente, como productos farmacéuticos, combustibles renovables, o pesticidas no tóxicos, como los que desarrolla la empresa Provivi, cofundada por Arnold.

-En ocasiones, usted se ha referido a "la belleza de las enzimas", ¿realmente pueden ser bellas?

En efecto, ¡son hermosas! Son hermosas en sus acciones -catalizando las transformaciones químicas que hacen la vida posible, de forma eficiente y con poco desecho- y en sus estructuras.

-¿Cómo relaciona esta "bella" acción de las enzimas con el cuento de Jorge Luis Borges, La Biblioteca de Babel, que mencionó en la ceremonia del Nobel?

Amo las historias de Borges, en especial La Biblioteca de Babel. Uso esa historia para ilustrar el extenso espacio de posibles proteínas, de las que solo una pequeña fracción han sido exploradas por la biología. Los bibliotecarios de Borges estaban desesperados por encontrar alguna vez un libro significativo en esta vasta biblioteca de todos los libros posibles. Pero ellos no tuvieron la evolución para que los ayudara. Nosotros, en contraste, podemos encontrar significado en la biblioteca de posibles proteínas usando la evolución de ellas.

-¿Qué sabe de Latinoamérica, además de Borges? ¿Ha oído de LasTesis, o del estallido social en Chile?

Viví en Brasil por algunos meses en 1979, trabajando en proyectos de energía solar, y viajé en bus desde Guayaquil hasta Santa Cruz por más de seis semanas ese año. Hablo un poco de español y aún entiendo algo de portugués. La compañía que cofundé, Provivi, está desarrollando pesticidas alternativos no tóxicos para que se usen en Latinoamérica, y estaré asistiendo a reuniones en Brasil después de visitar Chile.

Sí, he escuchado acerca de las valientes mujeres de LasTesis y sobre la agitación social en Chile. Personas de todo el mundo están cansadas de ser dejadas atrás económicamente y de tener sus derechos restringidos.

Mujeres científicas

Solo cinco mujeres de un total de 160 científicos han sido reconocidas con el Nobel de Química, entre ellas Marie Curie, quien descubrió los elementos químicos que permitieron ver el interior del cuerpo humano. Luego de Curie, el galardón de la química lo recibió su hija, Irène Joliot-Curie en 1935, Dorothy Hodgkin en 1964, Ada Yonath en 2009 y Frances Arnold en 2018.

-Usted ha sido una de las cinco mujeres en ganar este premio, ¿no hay químicas o es un sesgo de género?

Pronostico que más mujeres ganarán el Nobel de Química, porque hay muchas más jóvenes brillantes en este campo de las que ha habido jamás. El cambio ha sido muy lento, pero está ocurriendo.

-¿Se considera feminista?

Soy feminista en el sentido que creo que las mujeres pueden hacer casi todo lo que los hombres hacen y deberían tener el derecho a explorar todo su potencial. La ciencia necesita de las mejores y más creativas mentes. Sería una pena si la ciencia no usara la mitad de esas mentes.

-¿Le agota explicar cómo una mujer ganó un Nobel de ciencia?

No estoy segura de poder ofrecer una "explicación" por haberlo ganado más que decir que he sido afortunada por tener la oportunidad de perseguir mis ideas en una excelente institución, con excelentes colegas y estudiantes. No fui disuadida por las críticas y escepticismos de los otros. Lo que fue más difícil para mí fue lo más difícil para cualquiera, ya sea hombre o mujer: cómo equilibrar las demandas de la vida moderna y permanecer enfocado en lo que nos da alegría.

Tragedia familiar

En 1994, Frances Arnold contrajo matrimonio con Andrew E. Lange, astrofísico y también académico del Instituto Tecnológico de California, con quien tuvo dos hijos. Tras su divorcio, se casó con el pionero en ingeniería bioquímica, James Bailey. Pero su vida no ha estado exenta de tragedias.

En 2001, Bailey murió de cáncer, y en 2005 ella también fue diagnosticada con cáncer de mama, por lo que estuvo en tratamiento por 18 meses. En 2010, su primer esposo, se suicidó y en 2016 uno de sus hijos murió en un accidente.

-¿Qué la alentó a seguir adelante a pesar de lo que ha vivido?

Me enfoco en las cosas buenas de la vida, que son muchas, y elijo pasar el tiempo con otros que hacen lo mismo. Eso no significa que yo no sufra cuando veo el daño que le estamos haciendo al mundo, pero uso mi creatividad para hacer algo positivo. También me recuerdo que muchos han sufrido mucho más que yo. Por lo tanto, estoy agradecida por lo que tengo y no por lo que he perdido o nunca tuve.

-Ya ganó un Nobel, ¿qué puede venir después de eso?

Ganar el Nobel nunca fue mi sueño, pero no me estoy quejando! Sueño con dejar el mundo mejor de lo que lo encontré. Eso puede ser difícil, pero siempre puedo intentarlo.

El estudio que no fue

Frances Arnold hizo noticia los primeros días de enero cuando anunció en su cuenta de Twitter que tuvo que retirar su última investigación publicada en la revista Science: "Me entristece anunciar que hemos retractado el artículo del año pasado sobre la síntesis enzimática de betalactámicos. El trabajo no ha sido reproducible. En otro tweet, agregó: "Es doloroso admitirlo, pero es importante hacerlo. Pido disculpas a todos. Estaba un poco ocupada cuando lo envié, y no hice bien mi trabajo".

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