Por el fin del “Ok boomer”: ¿Por qué tenemos que hablar de edadismo?

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Durante la pandemia, hashtags como #OkBoomer y #BoomerRemover fueron reportados a través de Twitter, especialmente en el Reino Unido, con usuarios que argumentaban que no era necesario priorizar a las personas mayores en la vacunación debido a que pronto fallecerían (Ortiz y Mitchell, 2021). Esta situación hizo patente una forma de discriminación hacia las personas mayores. Pero es solo una de muchas.

Y es que la edad es razón de discriminación a un nivel tan profundo que, muchas veces, no lo percibimos. Hemos naturalizado una creencia sobre cómo debe comportaste una persona acorde a su edad, prejuicios que existen hace muchos años y que día a día son perpetuados por bromas, memes, refranes, o son reproducidos por los medios de comunicación.

Esto es lo que se conoce como “edadismo”, término acuñado por Robert Butler en 1969 para referirse a la discriminación sistemática por motivos de edad.

El edadismo no solo afecta a las personas mayores. Los estereotipos por edad afectan a toda la población: cuando esperamos que a cierta edad las mujeres se transformen en madres, cuando se establecen precios diferenciados según tramos etarios en planes de salud, o cuando subvaloramos o ignoramos la opinión de niños, niñas y adolescentes.

El “viejismo”, por su parte, es una conducta que devalúa, consciente o inconscientemente, a las personas mayores. Incluye estereotipos, prejuicios y acciones discriminatorias que perjudican la calidad de vida de este grupo (Butler, 1980; Bozanic y Ortiz, 2021).

¿Cómo podemos contrarrestarlo? Entre otras medidas, se puede comenzar promoviendo una visión real del envejecimiento, sin prejuicios. Comprenderlo como una etapa de la vida que tiene bastantes aspectos positivos es un paso en la dirección correcta. La iniciativa “Ageing Better”(2021) del Reino Unido va en esta línea: un repositorio que reúne imágenes de personas mayores que representan una visión más realista de este grupo etario. Las imágenes están a libre disposición de quien las necesite, y surgió como respuesta al uso de imágenes edadistas de personas mayores en medios de comunicación e investigaciones académicas.

Este tipo de iniciativas funciona, porque la repetición de ciertas representaciones a través de redes sociales y medios de comunicación permiten corregir discursos y prácticas edadistas.

Desde la investigación también tenemos un rol en este camino. Con Agnieszka Bozanic, de la Fundación GeroActivismo, trabajamos en un instrumento para medir estos estereotipos en el contexto chileno (Bozanic y Ortiz, 2021). Con ello se pueden recopilar datos sobre prácticas y discursos edadistas para visibilizarlos y, eventualmente, cambiar el lenguaje, las representaciones y las prácticas que han persistido por tanto tiempo en nuestra sociedad; y que constituyen una de las bases de la discriminación sistemática que sufren las personas mayores.

* Investigadora postdoctoral, Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado, MICARE.

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