Rolf Behncke, desde lo primitivo hasta el desarrollo cultural: “La evolución humana se detuvo”

Rolf Behncke

Desde los laboratorios de Humberto Maturana, entre otros reconocidos científicos, Rolf Behncke formó su gran interés por conocer cómo los seres humanos llegamos a ser lo que somos, tanto a nivel biológico como cultural. Recién publicó su más reciente obra, "La evolución iluminando", como una invitación a entendernos y contemplar el camino recorrido de nuestra evolución.


Se formó como ingeniero en minas, pero finalmente fue la Biología y los aspectos de la evolución los que terminaron por definir su carrera. Tanto así que Rolf Behncke Concha (75) llegó a trabajar junto a los reconocidos biólogos de reconocimiento mundial, Humberto Maturana y Francisco Varela. De hecho, escribió el prólogo y fue responsable de producir y editar El árbol del conocimiento: Las bases del entendimiento humano (1984), libro que marcó un precedente en la concepción de la evolución y el desarrollo de cómo adquirimos y procesamos lo que percibimos. Rolf también es padre de Isabel Behncke, una de las más prestigiosas primatólogas de los últimos años.

Ahora, Rolf Behncke realizó su propia obra, titulada La Evolución Iluminando” (Editorial Trayecto), la cual busca generar entendimiento y reflexión para lo que actualmente la sociedad entiende como proceso evolutivo de las especies, tanto a nivel cultural como a nivel biológico. Un recorrido por la historia del ser humano y sus ancestros, una mirada al espejo para saber cómo y por qué se formó cada parte de nuestro organismo, y cómo hemos logrado un camino evolutivo que, según cuenta, biológicamente se detuvo hace miles de años.

-¿Principalmente a qué factores se debe que el humano evolucione a través del tiempo?

Los seres que evolucionaron fueron los ancestros del ser humano. Una vez que el ser humano surgió con el pleno uso del lenguaje hablado hace unos 200 mil años, dejó de evolucionar biológicamente.

Los factores que hicieron que los ancestros del ser humano evolucionaran fue en primera instancia el adaptarse a los nuevos ambientes que surgían, y a lo largo de toda la Era Mesozoica fue el obligado cambio biológico de las hembras madres adaptándose para hacer sobrevivir a sus crías en el ambiente nocturno en que vivían. Y, finalmente en los últimos 40 millones de años, el cambio biológico se debió al adaptarse a las cambiantes y complejas condiciones de vida de vivir en comunidad social.

-¿Por qué dices que la evolución biológica está detenida en el ser humano?

La gente se sorprende terriblemente al saberlo. Hay que separar la evolución biológica de la cultura. Esta última la tenemos desde hace unos 10 mil años, pero la evolución biológica terminó hace alrededor de 200 mil años. Hay estudios que sugieren que puede ser en 300 mil años.

Pero lo importante es que los seres humanos estamos completamente formados hace mucho tiempo. Nosotros estamos congelados y ese punto es muy importante. Significa que nuestros genes y lo de nuestros hijos son prehistóricos, no tienen nada de modernos.

El ser humano está completo cuando el cerebro está en su expresión máxima de volumen, porque eso significa el manejo del lenguaje completo. Así, si el lenguaje permite que el humano se pueda coordinar en grupo, no hay necesidad de seguir evolucionando el cerebro, y por tanto el ser humano en términos biológicos.

Foto: Ediciones Trayecto

-¿Pero eso no quiere decir que no tenemos la capacidad de seguir evolucionando?

Claro que no. Los factores que hacen evolucionar son, principalmente, por problemas que vienen del medioambiente, cuando el medioambiente es social. Cuando esa presión por destacar dentro de la manada seleccionó las mejores mentes y así se formó el desarrollo de los primeros primates inteligentes, que derivaron en el humano.

En el transcurso se extinguieron 14 especies de prehumanos, y nosotros éramos los que teníamos la mayor capacidad de desarrollar lenguaje y coordinación. Con los problemas de glaciación y cambios climáticos de los últimos 200 mil años nos pudimos salvar gracias al lenguaje. Lo que define al ser humano es que ya no tenemos presiones externas, y los problemas los solucionamos en grupo. Ya no tenemos presiones para evolucionar.

Las únicas presiones que hubieron fueron de, por ejemplo, los que emigraron a los desiertos en Mongolia. Para que las tormentas de arena causaran menos estragos en los ojos, estos se fueron achatando, lo que es propio de los orientales. Lo mismo con quienes migraron hacia Europa, hace 30 mil años, quienes perdieron la melanina -el color de su piel- para producir vitamina D y así fortificar los huesos con calcio.

Esos cambios no afectan la biología del ser humano. Gente de distinta altura, color de piel u otro elemento diferenciador, se pueden reproducir entre sí, sin ningún problema. Eso muestra que no han habido cambios biológicos que nos diferencie. Somos una sola especie con muy poca variación biológica en todo el mundo.

Evolución biológica y cultural

-¿La evolución biológica depende de la cultural? ¿Existe coordinación entre estos dos tipos de evolución?

Cuando termina el proceso de adquisición del lenguaje, hace unos 200 mil años, las distintas tribus tenían distintos lenguajes, lo que significó también distintas culturas que se desarrollan a ritmos distintos. Lo que no tiene nada que ver con la evolución biológica porque ya está completa. Es un concepto súper difícil de que eso se cambie.

Foto: Ediciones Trayecto.

-¿La evolución biológica y cultural nos encamina a una sociedad cada vez menos patriarcal?

Las sociedades patriarcales surgieron con la aparición de la agricultura hace unos 10 mil años atrás, antes que eso los seres humanos vivían como cazadores recolectores en grupos pequeños, y se les llama sociedades igualitarias porque las opiniones de las mujeres eran consideradas tan importantes como la de los hombres. Es lo que se observa en las pocas sociedades de cazadores recolectores que aún subsisten en África que no han cambiado su modo de vivir prehistórico.

-¿Es posible que podamos “involucionar” en distintos aspectos? ¿Qué factores determinan que durante el tiempo complejicemos nuestra biología y nuestra cultura?

El ser humano tiene completamente detenida su evolución biológica, y dado que la población de la especie es de varios miles de millones de individuos, no es posible ningún cambio a nivel genético ni hacia características pasadas ni futuras. Digamos que biológicamente el ser humano está “congelado” evolutivamente en el tiempo.

Distinto es el caso de la cultura, la cual si esta continuamente cambiando, pero eso no tiene que ver con la biología, sino con las condiciones de vida que van enfrentando las distintas sociedades y su aceptación o rechazo de tales condiciones.

-¿El humano es mayoritariamente un ser racional o emocional? ¿Por qué?

El ser humano reacciona ante estímulos de importancia mediante emociones, las cuales en su mayoría provienen de su formación cultural. Pero al vivir en un medio social está obligado a comportarse dentro de ciertos límites impuesto por las normas sociales y ésta conducta a la que se ve sometido, lo obliga a ser un ser racional para determinar su óptima conducta según las circunstancias.

De manera que puede que sus emociones le indiquen cual es la conducta que quisiera realizar, pero si quiere contar con la aceptación de la comunidad en que vive, debe condicionar su conducta racionalmente lo que le implica que debe saber reprimir sus emociones.

-Se sabe que la existencia humana está constantemente amenazada, entre otros factores, por el mismo ser humano ¿Cómo entender este aspecto desde la visión evolutiva?

Los individuos de determinadas sociedades y en determinadas circunstancias pueden ver sus vidas personales amenazadas, tanto por otros seres humanos como como factores que afecten la salud. Pero a nivel de especie humana, la sobrepoblación mundial nos habla que la existencia humana, desde el punto de vista de la supervivencia de la especie, no está amenazada en lo más mínimo.

Rolf Behncke

El 90% de los problemas de salud que aquejan a las sociedades modernas se deben a la manera de alimentarse, al sedentarismo y a la alta recurrencia del estrés sicológico, que no toman en cuenta la visión evolutiva de nuestra biología. Los genes que porta el ser humano actual evolucionaron a lo largo de las últimas decenas de millones de años adaptados a condiciones de nutrición, ejercicio y de factores sicológicos, muy diferentes a nuestro modo actual de vida.

El comprender cuáles son las condiciones que potencian en forma óptima la salud humana, requiere conocer cuáles fueron las condiciones de vida prehistórica bajo las cuales se forjaron nuestros genes, y nuestro bienestar dependerá de cuanto podemos acercarnos a tales condiciones de vida.

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Humberto Maturana (1928 - 2021), quien fue uno de los mentores de Rolf Benhcke, y con quien ayudó en el desarrollo de "El Árbol del Conocimiento". Foto: La Tercera.

-¿Cuál es el principal mensaje que quiere transmitir a través de su libro?

El mensaje que más quiero transmitir tiene que ver con la evolución del cerebro mamífero, que surge antes del cerebro primate y del humano. Éste tiene una condición fundamental que es transmitir un aprendizaje de una generación a otra. Esto no lo hacen los reptiles, por ejemplo, porque no tienen un sistema nervioso plástico.

Solamente el cerebro mamífero transmite experiencias de la madre, porque la cría le copia la conducta. El amor de los humanos entre sí, su origen es tan antiguo como el desarrollo del cerebro de los mamíferos hace 250 millones de años.

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