Sorprendente catastro: más del 70% de las flores que habitan las montañas de Santiago y Valparaíso son especies nativas

Foto: Patricio Novoa (MMA)

Estudio florístico y vegetacional en cinco municipios de la Región de Valparaíso y 17 de la Región Metropolitana arrojó que un 71,06% de las especies de flora registradas son nativas, de ellas el 33,48% son endémicas, estando un 5,45% en alguna categoría de conservación.




El estudio denominado “Levantamiento florístico y vegetacional en el área del Proyecto GEF Corredores Biológicos de Montaña”, identificó 660 especies de flora y 180 formaciones vegetacionales a través de un muestreo que se concentró en áreas naturales de montaña, abarcando 506 parcelas en nueve provincias de las Regiones Metropolitana y de Valparaíso.

“Se trata de un levantamiento inédito para el país que permite conocer aquellas áreas de valor de biodiversidad a escala comunal y regional. Ahora sabemos que, en las montañas cercanas a nuestras ciudades, existen especies nativas y endémicas que representan un alto valor para la protección y cuidado del patrimonio genético del país”, señaló Marianne Katunarić, coordinadora nacional del Proyecto GEF Montaña.

Registro a nivel municipal

El estudio además señaló que, del total de las comunas registradas, existen siete cuyas especies superan el 50% de endemismo, como son Olmué, Paine, Alhué, Curacaví, Las Condes, Isla de Maipo y Talagante. En el caso de San José de Maipo se presentó este mismo porcentaje, pero para especies nativas.

Especie en el Santuario de la Naturaleza de Quilpué. Foto: Patricio Novoa (MMA)

Destaca el caso del municipio de La Reina, donde se identificaron 63 especies de flora y ocho formaciones vegetacionales, de las cuales el 73% son nativas y el 36,50% endémicas. “Lo interesante del caso de La Reina, es que gracias a este estudio podemos conocer la flora y vegetación de un área muy cercana a los centros poblados de Santiago. Lo cual además imprime una urgencia por conocer y entender la importancia del cuidado de estas especies”, agrega Petra Wallem, encargada de la expresión regional del Sistema de Información y Monitoreo de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (SIMBIO RMS), del Proyecto GEF Montaña.

Al parecer, este elevado porcentaje de especies nativas indica que, pese a la enorme densidad de humanos y sus formas de ocupación del territorio, aún prevalecen condiciones seminaturales en nuestras montañas. Wallem puntualiza que “degradadas ciertamente, pero, con todo, refugian nuestra diversidad de flora y de fauna. Muchas de estas especies son endémicas, únicas de nuestro país, y da cuenta de un tesoro genético que debemos cuidar".

Resultados aportan a la gestión local de la biodiversidad

La información levantada por el estudio forma parte del Sistema de Información y Monitoreo de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (SIMBIO), de la Región Metropolitana, que tiene como gran desafío dar expresión en el territorio a los valores de la biodiversidad y sus servicios ecosistémicos y, con ello, orientar la gestión de los tomadores de decisión del país, en este caso, el de los gobiernos locales.

Otra de las especies catastradas. Foto: Patricio Novoa (MMA)

Algunos municipios ya han comenzado a utilizar los resultados de este estudio, para gestionar de manera adecuada sus áreas naturales. En el caso del área rural de la comuna de Quilpué, específicamente en la localidad de Colliguay, el estudio entregó un respaldo científico con datos concretos sobre la importancia de la biodiversidad que habita en el sector, confirmando su relevancia como zona de transición de la Reserva de la Biósfera, La Campana - Peñuelas.

Danilo Muñoz, Ingeniero Ambiental de la Unidad de Gestión Ambiental Local (GAL) de la comuna de Quilpué, asegura que la presencia del porcentaje de flores nativas y endémicas es relevante para los municipios, porque les permite contar con herramientas de gestión de las áreas silvestres al interior de la comuna: “Quilpué cuenta con sitios de alto valor en biodiversidad, con cerros que presentan bosque esclerófilo, que confluyen en la red hídrica de la comuna, con presencia de tres esteros (Quilpué, Marga Marga y Puangue), que forman parte de la zona urbana, periurbana y rural. Estos ecosistemas albergan especies nativas, endémicas y en estado de conservación del bosque esclerófilo, además proveen de servicios ecosistémicos a la población, ya que estas zonas son la fuente captadora del recurso hídrico de la comuna”. Muñoz explica que parte de esos servicios proveen beneficios de vital importancia para disminuir la contaminación atmosférica y regular temperaturas extremas, siendo esta última función una de las más valorada por los quilpueinos.

Además, en el caso de Colliguay, el estudio alimentará la línea de base para la planificación ecológica y la toma de decisiones que posibiliten el desarrollo de un área de conservación, bajo la figura de gobernanza territorial de paisaje de conservación. La información también será utilizada para la creación de un santuario de la naturaleza, “una iniciativa municipal, y también de interés ciudadano, que busca una protección oficial para la zona Norte de Quilpué”, explica Muñoz.

Foto: Patricio Novoa (MMA)

Solange Daroch, encargada de Gestión Ambiental Local del Proyecto GEF Montaña, asegura que “el estudio aporta datos claros y actualizados de nuestros ecosistemas de montaña, esperamos que estos sean utilizados por todos los municipios de las regiones Metropolitana y de Valparaíso, impulsando iniciativas locales de gestión ambiental para la conservación de la biodiversidad”.

Otras comunas que también han comenzado a utilizar el estudio en su gestión ambiental, son Peñalolén y La Reina, que lo incorporaron en el diseño de planes de manejo de sus Reservas Naturales Municipales (RENAMU) con las que conservarán el contrafuerte cordillerano de Santiago; San José de Maipo también lo incorporará en su futura RENAMU en Baños Morales y su ordenanza municipal de biodiversidad; Talagante, El Monte, Isla de Maipo y Peñaflor, en distintas iniciativas de conservación que están diseñando y ejecutando en los cordones de montaña y zona ribereñas del Maipo y Mapocho; y Lo Barnechea, como aporte al diseño del plan de manejo de Yerba Loca.

Vivimos un escenario de pandemia provocada por un evidente deteriorio en la relación del ser humano y la naturaleza, dice Katunarić, por eso es necesario tomar con responsabilidad la necesidad de gestionar la biodiversidad conservándola, restaurándola y promoviendo su ampliación en cada localidad.

En este sentido, es que debemos valorar “la decidida contribución de todas estas comunas donde se impulsan iniciativas de conservación de la biodiversidad, porque cuidando la salud de la naturaleza cuidamos del bienestar social de la población. Al proteger a estas especies, protegemos también las barreras sanitarias naturales que ayudan a combatir las emergencias sanitarias como la que estamos viviendo”, asegura Katunarić.

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