VIH/SIDA: un tema que nos compete a todos

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Recientemente ha vuelto a la palestra como tema comunicacional el aumento de los casos de VIH/SIDA en nuestro país, aludiendo a deficiencias en las políticas públicas de salud respecto a este tema en años anteriores, así como de campañas insuficientes y una falta de unión con el Ministerio de Educación. El VIH/SIDA, es un tema que nos compete a todos

Llama la atención además, que pareciere que existe una desinformación por parte del Ministro de Salud respecto a la aplicación de test de VIH rápidos que se encuentran actualmente en funcionamiento en los CESFAM, así como sus campañas locales, al referir que en el "futuro lo que va a ocurrir es que la forma más frecuente que las personas sabrán su status es por autotest" y éstos "debieran ser completamente gratuitos y entregados en los consultorios" así como que "debiera existir un día Nacional del examen HIV".

Cabe destacar que al hablar sobre estrategias en VIH/SIDA nos encontramos en dos veredas a reflexionar, primero cómo se está realizando, capacitando y actualizando en temas de promoción prevención y pesquisa precoz, además del cumplimiento de la meta 90/90/90 establecida con ONUSIDA al 2020, y por otro lado la meta más ambiciosa de ONUSIDA al 2030 de finalizar con la epidemia.

La educación sexual para hombres y mujeres es un tema que se encuentra inserto en el curriculum de la carreras de obstetricia a lo largo del país, y que tanto la Universidad Diego Portales como otras, lo han actualizado poniendo énfasis en la diversidad e igualdad de género, así como la inclusión de talleres de sexualidad en grupos olvidados como son con discapacidad física, mental, adultos mayores y los preescolares de manera voluntaria, pero que con el apoyo ministerial permitiría llegar a más usuarios y usuarias.

Es una labor que se ha realizado desde hace mucho tiempo por parte de las matronas y los matrones, pero se ha hecho difícil abarcar a toda la población de riesgo, ya sea por falta de recursos como las trabas de algunos colegios cuyos lineamientos complejiza la educación sexual. Por lo tanto, hasta el momento se cuenta con el insumo de estudiantes y profesionales preparados en el área de la salud sexual y reproductiva, sin embargo, es una labor que compete a todos en la sociedad, desde el hogar, los establecimientos educacionales, los centros de salud y la gestión individual del riesgo en cuanto a relaciones sexuales desprotegidas de cada persona.

Es por ello que las temáticas de educación sexual no debe centrarse sólo a los estudiantes en establecimientos educacionales, sino a todos quienes influyen en su formación.

Los adolescentes insertos en el sistema público por lo menos cuentan con el programa de salud del adolescente, que permite pesquisar a tiempo en los controles, así como de la realización de test rápidos de VIH en los liceos municipales, pero me pregunto, ¿qué sucede con los colegios y liceos subvencionados y particulares? ¿quién está llegando a ellos con la información actualizada?

Por otra parte, en varias ocasiones los medios de comunicación han considerado la llegada de migrantes como un aumento en la incidencia, pero no contamos con estudios actualizados que muestren el perfil del paciente con VIH/SIDA y el porcentaje que pertenece a migrantes, aunque está claro que es una atención que se les debe otorgar sin discriminación de género, religión o cultura.

Es importante que los recursos que se inyecten para disminuir el VIH/SIDA, así como otras infecciones de transmisión sexual que se han visto en aumento, sean destinadas a mejorar las prestaciones en atención primaria, que se cuente con horas de recurso humano para poder salir más a los colegios, educación en los establecimientos de salud, capacitación y actualización de los prestadores y contar con prestaciones como realización de cultivos de flujo para clamidia y gonorrea o preservativos que permitan inclusión como libre de látex o diferentes tamaños.

Las campañas que refiere el Ministro debieran ser "agresivas", más que ello deben ser acordes a la información que se le está entregando a la población, llamativas y que busquen atraer a la realización del examen y su pesquisa precoz, desmitificando el uso del preservativo, dando a conocer el trabajo que se hace a nivel primario en prevención y promoción, así como la labor que cumplen en nivel secundario para tratamiento y rehabilitación.

Además se hace necesario informar a la población sobre las prestaciones que pueden adquirir de manera gratuita en el sistema público respecto a infecciones de transmisión sexual. Considerando que desde el 1 de agosto, se comenzará a entregar el medicamento PrEp (profilaxis pre exposición) la propaganda ministerial debe ir inclinada a informar a la población y actualizar a los prestadores de salud sobre quién puede solicitarlo, bajo qué condiciones, dónde y cuándo. PrEp por ahora está destinada a poblaciones de mayor riesgo y se comenzará en los hospitales de Antofagasta; Luis Tizné, Padre Hurtado, El Carmen de Maipú, Barros Luco, San José, San Juan de Dios; de Temuco y de Puerto Montt, para ir de manera progresiva.

La meta 90/90/90 se refiere a que el 90% de los pacientes con VIH/ SIDA conocen su estado, el 90% han recibido terapia y el 90% han disminuido su carga viral a indetectable, es decir, pacientes crónicos. El reciente informe de ONUSIDA , indica que estaríamos ad portas de cumplir la meta, y que el 87% personas que viven con VIH/SIDA según prevalencia esperada, han sido diagnosticadas.

El reporte de ONUSIDA indica que 71 mil personas en el país viven con VIH, lo que significó un aumento de cuatro mil personas más respecto al 2017, año polémico respecto al aumento sustancial de pesquisa de VIH en Chile, además 61.660 han sido diagnosticadas, y que 45.140 de las personas que viven con VIH reciben tratamiento, sin embargo no se cuenta con el dato de los pacientes que de manera voluntaria han rechazado o abandonado el tratamiento, mientras que las personas seropositivas con carga viral suprimida o indetectable, alcanzan a 39.690.

Finalmente cabe destacar, que si bien aquellas personas que viven con VIH/SIDA tienen su tratamiento asegurado, no solo es una carga económica para el estado, sino que también para sus bolsillos y el de sus familias, la calidad de vida se ve disminuida y existen costos sociales como ausencia laboral tanto por la enfermedad como por morbilidades, y en algunos casos dejar de lado actividades de la vida diaria ya sea por opción propia o por discriminación.

Es responsabilidad de todos que los índices de VIH/SIDA disminuyan en nuestro país, una colaboración conjunta entre todos los estamentos involucrados, de manera organizada, tolerante, interdisciplinaria, activa y comprometida, en mancomunión con recursos que lo permitan, tal vez no llegaremos al 2030 con la meta ambiciosa de una epidemia erradicada como se espera, pero es posible detenerla y disminuirla.

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