Lily Pérez, ex senadora: “El gobierno está atrapado: no tiene cómo avanzar en una agenda feminista”

Foto: Reinaldo Ubilla

La exparlamentaria afirma que Chile Vamos impide que La Moneda evolucione en materias de género. “El gobierno reconoce a una atleta transexual y le hacen un escándalo”, señala.


Ha sido una pionera en la derecha en avanzar en temas de género, la última: el proyecto de aborto en tres causales. Hoy, Lily Pérez asegura que eso le costó un cargo en el segundo gobierno del Presidente Sebastián Piñera. “Sé las reuniones que tuvieron y también sé cómo fue el veto”, afirma.

¿Sigue pensando que es casi imposible ser feminista desde la derecha?

Lo sigo pensando. Ser feminista conservadora es muy difícil y desde la derecha te ponen muchos problemas, lo viví en carne propia. Todavía les falta empatía a las cúpulas, no a la gente. Siempre hago esa diferencia, porque las bases militantes, las mujeres de Chile Vamos, con excepción quizás de la UDI, piensan como yo, y las cúpulas de los partidos siempre están llegando tarde en estas materias. Desde la vuelta a la democracia ha habido hitos y la derecha ha llegado tarde, se ha restado o, peor aún, ha estado en contra. Es muy difícil ser feminista en la derecha, porque te encuentras con un mundo patriarcal en las cúpulas, donde mandan los mismos que hace 20 años, hay poca renovación de líderes y los jóvenes no sacan la voz, los tienen frenados.

¿Qué dificultades enfrenta una mujer de derecha?

Enfrentar todas las leyes más rudas. Yo siempre fui un voto solitario. Cuando era concejala, en el año 95, me querían pasar al Tribunal Supremo de RN por haber suscrito un documento de la Conferencia Internacional de la Mujer en Beijing a favor de que en Chile se legislara el divorcio, a favor de la distribución del método anticonceptivo. Hay un cúmulo de historias donde la derecha se ha restado o ha estado en contra: proyecto de filiación, ley de divorcio, píldora anticonceptiva de emergencia. Cuando estuve en RN, recuerdo que peleaba por las mujeres golpeadas y me enfrenté a muchos que decían que eso no tenía importancia, que eran problemas de familia, no del Estado. Nunca olvidaré eso, fueron las razones que hicieron que me fuera.

¿Cómo toma las palabras de la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe? Ella se declara feminista y asegura que no va a entregar esa bandera a la izquierda.

Ella, claramente, no entiende lo que es el feminismo. El feminismo no tiene bandera política. Es un error plantear el feminismo en términos de una trinchera política, eso es politizarlo y lo hacen la presidenta de la UDI y gente de la ultraizquierda. En segundo lugar, da lo mismo lo que uno diga, uno es su trayectoria y sus votaciones, la presidenta de la UDI siempre votó en contra todas las iniciativas de la mujer. Para mí, una feminista es una mujer que, más allá de su partido político, es capaz de levantar la voz contra cualquier injusticia y discriminación que hay en contra de la mujer.

¿Es la agenda de derechos reproductivos un impedimento para conquistar al feminismo en la derecha? La UDI y parte de RN está en contra del aborto en tres causales, por ejemplo.

Si bien reconozco que hay un esfuerzo del gobierno de hacer una agenda promujer, creo que se queda corta en materia de derechos reproductivos. ¿Por qué? Porque todavía hay municipios que no entregan la píldora anticonceptiva de emergencia y ¿dónde está el Ministerio de Salud fiscalizando?

¿Es contradictorio eso con la agenda feminista?

Es contradictorio con que el gobierno trate de impulsar una agenda feminista. El gobierno está atrapado, no tiene cómo avanzar en una agenda feminista, que a mi juicio tiene que ser revisada, porque se queda corta, es insuficiente. El otro día, el gobierno reconoce a una atleta transexual y le hacen un escándalo, no se entiende el escándalo. Desgraciadamente, nuestra clase dirigente de la derecha en Chile está anclada en los republicanos norteamericanos, no están anclados en la derecha europea, que es moderna, que no se cuestiona estos temas.

¿Qué cree que le falta a la agenda de género del gobierno?

La educación no sexista, por ejemplo, es superimportante y no la veo presente en la agenda del gobierno. Todavía hay zonas rurales donde los padres si tienen que decidir quién va al colegio mandan al hijo y la niña se queda en la casa ayudando a la mamá. Segundo, la violencia contra la mujer. Una de cada tres han sido víctima de violencia de cualquier tipo: sexual, física y emocional. Y eso apunta a una educación no sexista.

En mayo de 2018 señaló que el Presidente Piñera nunca ha sido feminista…

Es que no lo es, nunca lo ha sido. El Presidente es de una generación donde el feminismo no era una causa. Él es un hombre que tiene conciencia del valor de la mujer, que ha impulsado materias de aporte a la mujer, pero que sea feminista, no lo es.

¿Y eso qué implicancias tiene?

En que es un hombre que le cuesta empatizar con la causa feminista, le cuesta entenderla, y por eso el gobierno cometió este error, de no mirar con atención esta agenda y minimizarla tratando de politizar diciendo aquí marcha la izquierda. Mi hija fue a marchar y es de derecha. Fue un error del gobierno llamar a no marchar, a restarse, a que las mujeres no participaran.

¿Usted fue a marchar?

No pude, porque estaba grabando un programa de televisión que terminó a las cinco de la mañana, pero mis amigas de derecha fueron, mi hija también.

¿El gobierno no supo calibrar la envergadura del movimiento?

No supo interpretar lo que estaba pasando con el movimiento feminista. No supo leer lo que venía del año pasado con las manisfestaciones feministas estudiantiles y universitarias. Todas las señales que el gobierno dio era que estaba en contra de la movilización feminista, por lo menos respecto de lo que iba a pasar el día viernes, comunicacionalmente lo hizo.

La ministra de la Mujer, Isabel Plá, fue cuestionada al decir que el movimiento feminista iba en sentido contrario con lo que el gobierno quiere, aunque ella ha explicado que sus declaraciones apuntaban a la huelga. ¿Fueron confusas sus palabras?

En el gobierno lo ministros no se mandan solos. Es el Presidente el que les da la bajada de lo que van a decir, yo no podría echarle la culpa a ella. Obviamente, a mí me hubiese gustado ver a la ministra Plá en la marcha igual que todas las ministras del mundo. De todos los colores políticos. Entendamos de una vez por todas: no puedes politizar el feminismo. Pero ella actuó de acuerdo al pensamiento del Presidente, que se equivocó y minimizó al movimiento feminista, y yo hago un matiz con la ministra Plá, que creo valora el movimiento. La derecha, en cambio, permanentemente por su falta de empatía empezó a ceder terreno en lugares donde la derecha tiene mucho que decir. Yo creo que, efectivamente, hay feministas que se inclinan por el marxismo y hay otras feministas, como yo, que nos inclinamos por el capitalismo.

Usted ahora está alejada de la política, pero estuvo disponible para un cargo de gobierno, ¿qué pasó?

Fue un acto de machismo extremo de parte de quienes impidieron que yo pudiera colaborar con el gobierno. Y ojo, yo nunca pedí algo, porque yo no vivo de la política, pero el Presidente quería contar conmigo y le dijeron que no, se lo pusieron como condición, sé la reunión y quiénes lo hicieron. Y, por lo tanto, ¿qué acto más de machismo que ese?

¿Su pensamiento le jugó en contra?

Mis ideales, fue por mi voto en el aborto en tres causales, porque mi voto era dirimente y me advirtieron y yo dije: ‘Oye, pero yo soy mujer. Yo no le diría a ninguna de mis niñas que se hiciera un aborto, nunca, pero yo represento a otras mujeres’.

Si le ofrecieran ahora un cargo en el gobierno, ¿estaría disponible?

Ya no. Estoy en otra y demasiado feliz con mi vida.

¿No le interesa volver a la vida política?

Tendría que ser algo épico, por ejemplo, un candidato presidencial que me gustara mucho o que no me gustara nada representando a la derecha y que yo dijera ‘hay que estar’. Mira, lo único que sé es que la gente me echa mucho de menos.

En la derecha hay varios presidenciables…

Para mí hay solo uno con posibilidades reales y ese hombre es Joaquín Lavín, no veo a nadie más.

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