Manifiesto de Cristián Álvarez, excapitán de Universidad Católica: “Es verdad que fuimos segundones…, pero me voy como campeón”

EX FUTBOLISTA DE UNIVERSIDAD CATÓLICA, CRISTIÁN ÁLVAREZ | FOTOS: PATRICIO FUENTES Y./ LA TERCERA

Me da vergüenza que me digan “Huaso” y no saber bailar cueca. Milovan Mirosevic me puso el apodo, porque soy de Curicó. Si fuera huaso real estaría orgulloso, pero nunca tuve tierra, nunca tuve campo. No me molesta que me digan así, pero cuando de repente un niño muy barsudo me dice: “Oye, Huaso”, me genera cosas.

Cuando llegué a Santiago, en seis meses pasé por cuatro pensiones. Una vez me echaron porque la dueña de una pensión no le quiso dar azúcar a un compañero y me enojé. Una servilleta la partía en cuatro y así. Y yo le discutía. Al otro día de la pelea, me iba a una gira, era pendejo, no le acepté unas cosas y cuando volví me tenía las maletas hechas. Ahí el club me tenía que conseguir otra.

Cada seis meses me echaban de Católica y mi mamá lo impedía. Los amenazaba: “Si lo echái, me llevo al otro”. A mi hermano le iba muy bien y lo querían tener, así que, para no sacarlo, me dejaban. Una vez, un profesor estaba entrenando a Milovan Mirosevic y a Juan José Ribera en un gimnasio de San Carlos, le pregunté si podía entrenar con ellos y me dijo que no, que no era de proyección. Me dolió mucho, así que me puse a trabajar, entrenar y me decía a mí mismo: “Voy a llegar, tengo que llegar”.

Mi sueño es especializarme en el surf. A los 18 años estaba en Punta de Lobos con mi hermano y nos subimos en una tabla de body, agarramos una ola y nos fuimos rajados. De ahí que me encantó. Practicaba tres semanas durante cada verano, pero después tenía que parar por los entrenamientos, así que nunca llegué a aprender bien. Ahora me voy un par de meses a Australia para aprender más.

El club se equivocó en la salida de Milovan Mirosevic. En las formas cometieron errores. Yo hablé para que se quedara, pero la decisión estaba tomada. Fue una situación muy penca, también me metieron a mí y estaba entre la espada y la pared, me decían que renunciara. Lo importante es que se aprendió cómo hacer las cosas, el Milo volvió como el ídolo que es y se pudo retirar a su casa.

No es necesario que las mujeres muestren su cuerpo en las marchas para demostrar lo inteligentes que son. Está más que claro que la mujer tiene igual o más cualidades que el hombre para trabajar. No entiendo por qué no pueden ganar lo mismo, es injusto que te paguen más por ser hombre. Pero hay cosas que a mí no me gustan: no pueden pasar a llevar cosas. Estoy a favor de la igualdad de oportunidades, pero me chocan algunas formas de cómo lo han buscado.

Tenemos que reeducarnos todos. Nacimos de una forma en la que incluso era permitido reírnos de un inválido, antes era muy común que te rieras de un cojo. Y no debe ser, es absolutamente repudiable. Es mucho el daño que le haces a una persona burlándote de ella, también a una mujer con los piropos, así que está muy bien el tema de reeducarnos.

Llegué a Católica por casualidad, yo iba a Colo Colo. Con mi hermano, llegamos un lunes al Monumental, pero no había prueba, nos equivocamos. José Pekerman nos dijo que fuéramos al otro día, pero en Católica entrenaban esa tarde. Fuimos y quedamos. Yo era hincha de Colo Colo por mi papá, que fue goleador del club. Pero el fútbol es como la religión, que te la inculcan tus padres, a la mayoría lo bautizan y después tú eliges.

Me gusta la derecha mucho más que la izquierda. No me agradó el gobierno de Bachelet, pero me daba bronca que la oposición todo el tiempo estuviera sacándole cosas malas y que no la dejaran gobernar. Ahora lo mismo pasa con Piñera: en vez de apoyarlo, lo único que hacen es derribar ideas.

Me carga que defiendan a Maduro sabiendo que tiene la cagada en su país. Mi señora es venezolana y tengo muy claro lo que ha hecho Maduro allá. No puedo entender que apoyen a un tipo que tiene a un país sin nada que comer, sin medicamentos, que les está haciendo daño a los niños. Cuando alguien dice que lo de Venezuela no es dictadura, les digo que vayan a vivir un mes allá.

Es verdad que fuimos segundones. ¿Qué iba a decir? Si salíamos segundos en todos los campeonatos, perdimos varias veces seguidas la oportunidad. Nos afectó mucho, fue cargar con algo. Lo pasamos muy mal, pero estoy orgulloso de haber aguantado todo eso y haber sacado a Católica de ese estigma. Ahora me voy no como un segundo, sino como campeón.

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