Marco Enríquez-Ominami regresa a Chile a enfrentar sus culpas

El martes 19 se define el cierre de la investigación en su contra por el uso en la campaña presidencial de 2013 de un jet privado de la empresa OAS. La fiscalía presentará acusación contra el exabanderado del PRO -quien solicitó devolución de platas fiscales por el uso del avión- y podría pedir hasta cinco años de prisión por fraude al Fisco.


No subió a la testera. Ni siquiera se ubicó en las primeras filas, pero su presencia desató comentarios y expresiones de sorpresa entre los asistentes a la reunión del Consejo Regional Metropolitano del Partido País Progresista. Esa tarde, la del 25 de enero, Marco Enríquez-Ominami se sentó en las sillas de atrás, como un militante más de la colectividad que fundó, en la que aún figura, nominalmente, como uno de sus líderes y de la que fue su abanderado presidencial en tres ocasiones.

No habló, algo inusual para alguien que se había acostumbrado a ser el principal -sino el único- orador en los encuentros partidarios a los que asistía. Sentado atrás, ese día se limitó a escuchar atentamente a sus compañeros de partido.

Era la primera vez que Enríquez-Ominami asistía a una reunión político-partidista desde el 23 de mayo del año pasado, cuando anunció su alejamiento temporal de la política. “Entendí claramente el dictado del pueblo el día de las elecciones, y como dije ese día y repito ahora, entendí que, por ahora, no soy yo el llamado por el pueblo a dar la pelea, y que, por lo tanto, he decidido hacer un paréntesis a mi vida política, por ahora”, señaló el excandidato presidencial progresista en una carta que difundió a través de las redes sociales, apenas tres días antes de que fuera reformalizado en el caso SQM.

Asediado por la fiscalía en las investigaciones que se llevan adelante por financiamiento irregular de la política, tanto en la arista chilena del caso OAS-Lava Jato como en la causa SQM, y tras alcanzar, con el 5,77% de los votos, un paupérrimo sexto lugar -entre ocho candidatos presidenciales- en la primera vuelta de diciembre de 2017, Enríquez-Ominami decidió tomar distancia de la política, concentrarse en su defensa y rearmarse profesionalmente como cineasta y documentalista.

Ahora, tras ocho meses en los que pasó más tiempo fuera de Chile que en Santiago, ME-O está de regreso para enfrentar sus culpas. Este martes 19, su nuevo abogado defensor, Carlos Mora, pedirá al juez del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago el cierre de la investigación que tiene en sus manos la jefa de la Unidad de Delitos de Alta Complejidad de la Fiscalía Centro Norte, Ximena Chong, y el inicio del juicio oral en el caso OAS.

La nueva estrategia de la defensa no pilla desprevenida a la fiscalía.

El viernes 8 , tres días antes de que vencieran los 90 días que le otorgó el tribunal el año pasado para investigar, la fiscal Chong solicitó una nueva ampliación, argumentando que estaba a la espera de los resultados de dos diligencias. Según fuentes relacionadas con el caso, estas pericias no estarían relacionadas con los delitos que se imputan a Enríquez-Ominami y, por ende, no serían fundamentales para que la fiscalía presente la acusación contra el exabanderado presidencial del PRO por presunto fraude de subvenciones y el delito tributario de facilitación de boletas falsas para justificar el uso de un jet privado en la campaña presidencial del 2013, aeronave que fue financiada por la empresa constructora brasileña OAS, la misma compañía que está involucrada, junto a Obredecht, en el pago de sobornos y financiamiento irregular de personeros políticos en varios países de Sudamérica.

Si la fiscal solicitó esta nueva ampliación del caso, afirman fuentes del Ministerio Público, no es porque no esté lista para acusar y llevar a juicio a Enríquez-Ominami, sino por un problema de sobrecarga de trabajo. El 25 de marzo parte el juicio oral del caso Corpesca, donde está implicado, entre otros, el exsenador UDI Jaime Orpis. En ese caso, la fiscalía pide 21 años de cárcel por los delitos de cohecho, fraude al Fisco y delitos tributarios reiterados. Se prevé que será un juicio oral largo, por el número de pruebas y de testigos que presentará el Ministerio Público y las defensas de los imputados.

Por lo mismo, la fiscal Chong ya tiene una estrategia preparada en el evento de que se decrete el cierre del caso OAS en la audiencia del martes 19, lo que le deja apenas un margen de 10 días para presentar acusación en esta causa.

Esta estrategia consistirá en separar la investigación sobre el financiamiento de empresas constructoras brasileñas en las campañas políticas chilenas, entre ellas la de Michelle Bachelet, en las que hay solo algunos indicios y sospechas, para llevar a juicio oral solo la arista que está más avanzada y con pruebas suficientes para acusar: la que involucra a Marco Enríquez-Ominami y Cristián Warner -periodista y brazo derecho del exabanderado del PRO- por el avión privado de OAS que usaron en la campaña presidencial del 2013 y que reveló Reportajes en marzo de 2016.

En la acusación, aseguran fuentes del Ministerio Público, por el delito de fraude de subvenciones, la fiscalía podría pedir una condena de hasta cinco años de prisión en contra de Enríquez-Ominami, más otros tres años por delito tributario.

En esta causa también son intervinientes el Consejo de Defensa del Estado y el Servicio de Impuestos Internos, organismos que tendrán también 10 días de plazo para sumarse a la acusación y solicitar una condena contra Enríquez-Ominami.

Tras la acusación, el tribunal deberá fijar “no antes de 25 días, ni después de 35 días”, la audiencia de preparación de juicio oral en contra del líder del PRO y de Warner por el caso OAS, la que estará destinada a definir las pruebas y testigos que podrán ser presentadas por las partes en el juicio oral, instancia que deberá realizarse 30 días después.

Para la defensa de Enríquez-Ominami el tiempo apremia. Hace dos semanas, ME-O cambió por cuarta vez de abogado defensor. El caso lo tiene ahora el defensor público y experto en temas tributarios Carlos Mora, el mismo que defendió al exsenador Carlos Ominami, padrastro del exabanderado del PRO en la causa SQM, y que obtuvo una victoria al lograr excluirlo del caso por prescripción del delito.
Mora se reunió el martes 12 con la fiscal Chong para hablar por primera vez del caso OAS. Ese día el defensor se llevó en un pendrive la carpeta investigativa, lo que le permitirá estudiar las pruebas que incriminan a su defendido.

En la cita con la fiscal, según fuentes cercanas a ambas partes, no se habló de la posibilidad de un acuerdo de juicio abreviado. Una alternativa, aseguran en el entorno de Enríquez-Ominami, que fue descartada desde el inicio del caso.

Lo que sí baraja la defensa es hacer uso del derecho que le asiste de solicitar aunar las causas que enfrenta Enríquez-Ominami en un solo juicio oral.

En octubre de 2016, el excandidato presidencial del PRO fue formalizado en el caso SQM, que está en manos de la fiscal regional de Valparaíso, Claudia Perivancich, por la emisión de 36 boletas ideológicamente falsas de Cristián Warner a SQM Salar, una de las filiales de la minera no metálica del exyerno de Pinochet. Y el 25 de mayo pasado, poco después de que el exgerente general de SQM Patricio Contesse declarara que la empresa financió la campaña de Enríquez-Ominami, la fiscalía reformalizó al fundador del PRO por su responsabilidad en la facilitación de 36 facturas falsas de Warner a SQM Salar y dos facturas falsas a Soquimich S.A. por un monto total de $ 420.355.000.

El martes 12, el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago rechazó la pretensión de la fundación Ciudadano Inteligente, uno de los querellantes en el caso, de reabrir la investigación del caso SQM. Con eso, el tribunal ratificó para el 8 de abril próximo la audiencia de preparación del juicio oral en el que, además de ME-O, hay otros 15 imputados, incluyendo a políticos de diversos partidos, asesores y ejecutivos de la empresa.

Por lo mismo, el entorno de Enríquez-Ominami y su nuevo abogado defensor son partidarios de evitar ir al juicio oral en el caso SQM, el que podría extenderse por muchos meses. Solo respecto de Contesse, el exgerente general de SQM, podría extenderse a ocho o 10 meses, afirman algunos juristas.
Lo anterior no facilitaría los planes de Enríquez-Ominami de cerrar pronto sus problemas judiciales. De ahí la idea que analizan en su defensa de unificar los cargos que enfrenta en la investigación de SQM al juicio oral por el caso OAS.

Decisiones que tomará ME-O en los próximos días junto a su defensa.

Enríquez llegará el lunes 18 a Santiago desde París, donde estuvo algunos días viendo temas relacionados con la exhibición de su documental Al fondo, a la izquierda, en el que analiza la derrota de la izquierda latinoamericana en los últimos años, con entrevistas a Nicolás Maduro, Rafael Correa, Cristina Fernández, Pepe Mujica y Dilma Rousseff.

Una de las copias de ese documental -financiado por canales de televisión francesa e inglesa- ME-O la tradujo al español y se la regaló a la directiva de su partido País Progresista, para que la exhiba en cada una de las regiones del país. La idea de la mesa directiva que encabeza Camilo Lagos es partir a fines de marzo con la proyección del documental en un liceo emblemático de Santiago y luego en algún teatro, en el que, además, se pueda hacer un debate protagonizado por Enríquez-Ominami junto a Pepe Mujica, Rafael Correa o Dilma Rousseff. Para eso, están haciendo consultas al Servel sobre la forma en que podrían ser financiados dichos eventos dentro del marco de la nueva ley de financiamiento de partidos políticos.

La directiva del partido progresista ya instruyó a sus presidentes regionales a ver lugares y fechas para la exhibición del documental y hacer estos debates con Enríquez-Ominami, eventos que estarían dentro del marco del congreso ideológico que realizará durante los próximos seis meses el partido País Progresista.

Para ME-O, esas instancia serán parte de su estrategia de rearme en Chile.
Según cercanos al exabanderado presidencial del PRO, aunque Enríquez-Ominami está de mucho mejor ánimo ahora que cuando comenzaron las causas judiciales, está convencido de que las investigaciones en su contra provocaron un daño casi irreversible a su trayectoria política.

Al menos, afirman, ha podido rearmarse en lo profesional. Además del documental sobre la derrota de la izquierda que ya se exhibió en varios países europeos, con buen rating, aseguran sus cercanos, está terminando la edición de otra cinta sobre la crisis venezolana, influenciada de alguna forma en La Batalla de Chile, de Patricio Guzmán. Y hace algunos meses recibió un llamado desde el Vaticano. Asesores del Papa Francisco le pidieron escribir el libreto de un documental sobre el legado del primer Pontífice latinoamericano, enfocado principalmente en el tema de la crisis del agua, una problemática que preocupa profundamente a Francisco.

ME-O y el Papa coincidieron precisamente en Colombia, hace unos años, y luego en Roma, en la cátedra del agua, donde expusieron sus puntos de vista sobre este tema medioambiental y social, lo que llevó al equipo de asesores del Vaticano a llamar a Enríquez-Ominami para este audiovisual.
Un proyecto que por ahora puede elaborar en Chile, a la par que ayuda a su esposa e hijas en el cambio de casa -están dejando la vivienda en Vitacura- y enfrenta a la fiscalía en tribunales.

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