Regreso a la ONU: La decisión de Bachelet

Hace tres semanas, la jefa de gabinete del secretario general de la ONU se comunicó con ella para ofrecerle, por segunda vez, convertirse en la próxima alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. De aceptar la postulación, se convertiría en una de las funcionarias más importantes de la ONU. ¿La duda? Irse de Chile otra vez.


Cuando los funcionarios de la oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos recibieron en sus casillas un correo electrónico de Zeid Ra’ad Al Hussein anunciando que no repostularia al cargo de alto comisionado, no hubo gran sorpresa.

Desde hace varios meses, el ex diplomático jordano se había enfrentado públicamente a distintas decisiones de Estados Unidos en materia de derechos humanos y finalmente el 20 de diciembre del año pasado decidió confirmar que no iría a una reelección. “En el contexto geopolítico actual, puede implicar doblar una rodilla en súplica, enmudecer una declaración de defensa, disminuir la independencia y la integridad de mi voz, que es tu voz”, escribió a su equipo.

Una semana antes, Al Hussein había informado su decisión al secretario general de las Naciones Unidas, el portugués António Guterres, quien comenzó la inmediata búsqueda del sucesor para uno de los cargos más importantes de Naciones Unidas.

En Chile, a 8.248 kilómetros de Nueva York, ase asomaba una respuesta: la entonces Presidenta Michelle Bachelet.

Su propia história de vida, como víctima y defensora de los derechos humanos, su calidad de ex Jefa de Estado y su anterior experiencia como directora de ONU Mujeres, la hicieron calzar como la candidata perfecta para convertirse en la nueva alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

El primer mensaje se le envío en enero de este año. El ofrecimiento formal, sin embargo, fue en marzo.

La jefa de gabinete de Guterres, la brasileña María Luiza Ribeiro Viotti, fue quien se comunicó telefónicamente con la ex Mandataria para plantearle la idea.

Quienes conocen detalles de las conversaciones, aseguran que en ese momento la entonces Jefa de Estado no descartó el ofrecimiento.

Bachelet, a esas alturas, ya había aceptado dos nombramientos en la ONU: uno como líder de la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido, y el Niño, y otro como miembro de la Junta Asesora de Alto Nivel sobre Mediación- instancia que le permite tener contacto directo con Guterres- en la definición de estrategias para resolución de conflictos. Ambos cargos son ad honorem.

Pero la nueva labor que le ofrecieron tendría otro cariz. Se trata de uno de los puestos clave de la ONU, encargado de promover y proteger los derechos humanos. Arrastra una importante exposición pública e implica una relación- y a veces enfrentamientos- con los principales países del mundo. Un cargo creado hace 25 años y que varios califican como uno de los más complejos.

Compromete, además, una decisión no menor para la ex Jefa de Estado: trasladarse a vivir a Ginebra, Suiza, por cuatro años. Una determinación compleja, en momentos en que la ex Mandataria había definido quedarse en el país, sobre todo porque su madre, Ángela Jeria, el próximo 22 de agosto cumplirá 92 años. La vez anterior, Jeria no estuvo dispuesta a seguir a su hija cuando, en septiembre de 2010, Bachelet optó por radicarse en Nueva York. Otro factor que también pesa a la exPresidenta es que su hija Francisca Dávalos volvió a Chile después de vivir varios años en Argentina. Por primera vez, en mucho tiempo, la Mandataria tiene a su familia reunida en Santiago.

A mismo tiempo, quienes en su entorno reconocen su pasión por el trabajo en la ONU, destacan que por estos días se le ve muy contenta en medio sus charlas a nivel internacional.

Desde que dejó La Moneda, Bachelet ha estado más de la mitad del tiempo en giras opor distintos países y su paso por Chile no ha superado el mes.

Mañana, de hecho, cuando habrán pasado sólo tres días del lanzamiento de su fundación Horizonte Ciudadano, la ex Presidenta parte a Puebla, México, donde será la principal oradora de un seminario sobre democracia.

Segundo llamado

“Como primera directora ejecutiva de ONU Mujeres, la Presidenta Bachelet demostró un liderazgo crucial en el avance del empoderamiento de las mujeres al nivel global. Es importante destacar que ella también es una constructora de consenso, con la capacidad de reunir a la gente en torno a preocupaciones e intereses comunes y ayudar a los que están en desacuerdo sobre lo que a veces pueden parecer diferencias insuperables”.

Septiembre de 2017 y el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, destacaba a La Tercera los atributos que convertían a Bachelet en un miembro ideal de la ONU.

Todas, características que hicieron que hace sólo tres semanas, la jefa de gabinete de Guterres se comunicara nuevamente con la ex Presidenta, reiterando el ofrecimiento para postular como la encargada de Derchos Humanos de la ONU.

La respuesta, sin embargo, es urgente. El próximo alto comisionado deberá asumir en septiembre y su elección debe ser aprobada por la Asamblea General de la ONU.

En una entrevista de Bachelet con el medio internacional Pass Blue-realizada el 31 de mayo- se nombró por primera vez a la ex Presidenta como una posible candidata, en una lista donde también se ha mencionado a la exdirectora general la Unesco, la búlgara Irina Bokova. Hasta ahora, uno de los que han manifestado su intención de postular al cargo es el actual relator especial de la ONU, Nils Melzer.

“Que te ofrezcan este cargo es un honor. Sería complejo para ella rechazarlo”, señalan figuras que han trabajado con la ex Mandataria.

Aceptar el desafío, además, podría abrir una ruta para la ex Presidenta: convertirse en la primera mujer secretaria general de la ONU.

Guterres cumple su periodo el 31 de diciembre de 2021 y, según la tradición de los nombramientos, la próxima carta para liderar las Naciones Unidas, corresponde a una figura de América. Nuevamente hay miradas que apuntan a Bachelet.

Plataforma ciudadana

Fue hace dos meses que Valentina Quiroga se enteró que sería la directora ejecutiva de la Fundación Horizionte Ciudadano.

Después de largas conversaciones de un acotado número de personas, entre ellas a la ex jefa de gabinete de Bachelet, Ana Lya Uriarte y al actual miembro del directorio y encargado de contenidos, Xavier Altamirano, se le presentó el nombre de Quiroga a la ex Mandataria, quien finalmente lo visó.

Quiroga tuvo dos reuniones con la ex Jefa de Estado previo a su anuncio oficial. Sin embargo, la invitación formal la realizó Uriarte, quien se comunicó telefónicamente con ella para invitarla a participar del proyecto.

La ex subsecretaria de Eduación del segundo mandato de Bachelet cumplía con todos los requisitos necesarios:es mujer, 36 años, independiente, fue uno de los cerebros de la refoma más importante de la ex Mandataria- la educacional- y cumple con una condición principal para esta nueva etapa de la expresidenta: tiene contactos con el Frente Amplio.

Cercanos a la ex subsecretaria explican que alcanzó un importante lazo con Revolución Democrática (RD).

Los primeros puentes fueron durante su participación como fundadora de Educación 2020 y más tarde como parte del segundo gobierno de la ex Presidenta, donde le tocó trabajar directamente con el actual diputado de RD, Miguel Crispi,quien era asesor de la cartera, y con el militante e incluso fundador del partido, Gonzalo Muñoz, que se desempeñó como Jefe de Educación General.

Por eso, más allá de convertirse en la líder de la nueva plataforma de la ex Jefa de Estado, quienes conocen los detalles del trabajo de la nueva entidad aseguran que una de las labores de Quiroga será precisamente generar lazos entre el Frente Amplio y los partidos de la ex Nueva Mayoría.

La entidad no tendrá un fin partidista, pero nadie duda de que una de las principales preocupaciones de Bachelet es lograr unificar a la centroizquierda y trabajar para el progresismo.

“Debemos juntarnos, porque cada vez que lo hemos hecho hemos movido el cerco de lo posible”, dijo en medio de su discurso de inauguración de la Fundación el jueves 2 de agosto. Y fue ahí también donde entregó una clave sobre sus nuevos pasos: “Como ciudadana, en esta nueva etapa, Estoy buscando otra forma de estar presente, pero ya decidí que no lo haré estando en la primera línea de la discusión nacional, sino que apoyando procesos nacionales e internacionales”.

La nueva ruta de Bachelet se va abriendo camino.

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