Director del SBAP sobre permisos ambientales: “El foco ha sido la calidad técnica, no la mera agilización”
Tomás Saratscheff explica cómo el nuevo servicio prepara el traspaso de las áreas protegidas administradas por Conaf y detalla sus prioridades para consolidar la nueva institucionalidad ambiental.
A casi cuatro meses del nombramiento de Saratscheff como director nacional del SBAP, y tras la entrada en operaciones de la institución en febrero de este año, el organismo realizó su primera Cuenta Pública Participativa. En la instancia presentó los principales avances en la implementación del nuevo sistema y los desafíos previstos para los próximos años.
Al día siguiente, en el marco del Día Internacional del Guardaparque, el SBAP presentó el Plan de Gestión del Cambio 2026-2027 en el Centro de Información Ambiental del Parque Nacional Río Clarillo. La iniciativa establece la hoja de ruta para el traspaso definitivo de las áreas silvestres protegidas desde la Corporación Nacional Forestal (Conaf) al nuevo servicio, proceso cuya fecha se aplazó desde el 1 de agosto de 2026 hasta marzo de 2027.
En conversación con Hub Sustentabilidad, Saratscheff abordó los principales desafíos de la nueva institucionalidad, las amenazas más urgentes para los ecosistemas y el papel que deberán desempeñar el sector privado y el Estado para fortalecer la conservación de la biodiversidad en el país.
¿Qué balance hace de estos primeros meses de implementación y cuáles son los desafíos y prioridades que tendrá su gestión?
- El balance sin duda es positivo. Chile logra instalar la última pieza de una nueva institucionalidad ambiental que viene creándose desde el año 2010 a raíz de observaciones de la OCDE. A la fecha se ha avanzado en una hoja de ruta para implementar esta política de Estado, que ha contado con el apoyo transversal de los últimos seis gobiernos. Sabemos que aún quedan desafíos importantes, pero existe un compromiso transversal de las instituciones involucradas para que esta transición sea ordenada y exitosa.
Hoy, la prioridad es avanzar en el proceso de Gestión del Cambio, producto del traspaso que se producirá de los guardaparques y de las áreas protegidas de CONAF a este nuevo Servicio. Desarrollar herramientas de gestión, consolidar la presencia regional y establecer una forma de trabajo basada en criterios técnicos, coordinación interinstitucional y trabajo permanente con los distintos actores.
El desafío es consolidar una institución eficiente, moderna y técnica que integra diferentes funciones y personas provenientes de diferentes instituciones, para liderar la gestión de la naturaleza en Chile.
¿Qué implica el traspaso de las áreas protegidas desde CONAF al SBAP y cuáles son sus principales desafíos?
- Este es uno de los procesos de implementación más importantes que ha vivido la institucionalidad ambiental en las últimas décadas. Por primera vez, Chile contará con un organismo especializado que administrará de manera integrada el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), lo que permitirá una planificación coherente, estándares comunes de gestión y una mayor coordinación con los actores públicos y privados.
El proceso no implica solo el cambio de una función administrativa. Estamos hablando del traspaso de personas, infraestructura, bienes, contratos, comodatos, concesiones, sistemas de información y capacidades instaladas en todo el país. Por eso, se definió una planificación rigurosa, con un intenso trabajo conjunto entre el Ministerio del Medio Ambiente, Conaf y nuestro servicio. El objetivo es asegurar la continuidad operacional y que las áreas protegidas sigan funcionando durante toda la transición.
En acuerdo con los principales actores, tomamos la decisión de retomar la fecha de traspaso originalmente prevista: marzo del próximo año. Ante la complejidad del proceso, diseñamos un plan de trabajo para una gestión del cambio responsable, que recoge las diversas perspectivas involucradas, en particular las de nuestras direcciones regionales y del Sindicato Nacional de Guardaparques y Trabajadores de Áreas Silvestres Protegidas de Conaf.
¿Cuáles son hoy las principales amenazas para la biodiversidad y ecosistemas en Chile y qué herramientas le faltan al Estado para responder de manera efectiva?
- La pérdida de biodiversidad es hoy uno de los mayores desafíos ambientales. Entre las principales amenazas se encuentran la fragmentación de hábitats, las especies exóticas invasoras, los incendios y la contaminación. La creación del SBAP responde precisamente a esa realidad.
Es importante destacar que la herramienta de conservación más poderosa de los países es su sistema de áreas protegidas. Además del nuevo Sistema Nacional de Áreas Protegidas, la Ley N° 21.600 incorpora otros instrumentos que antes estaban dispersos o no existían, como los planes de prevención, control y erradicación de especies exóticas invasoras; los planes de restauración de áreas degradadas; la gestión de ecosistemas amenazados; las compensaciones en biodiversidad, y un sistema nacional de información, entre otros. Estos instrumentos deben articularse estratégicamente con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.
Ya otorgada la facultad legal, el desafío es poner en marcha e implementar estos instrumentos con eficacia, además de fortalecer las capacidades técnicas y presupuestarias para que entreguen los resultados que el país espera. También es relevante pensar en el largo plazo. No sería adecuado desaprovechar esta oportunidad única de instalación por hacer las cosas con premura. Por ello, pondremos el foco en los procesos y definiremos de manera realista las prioridades y los plazos para cada etapa de diseño e implementación.
¿Cuán necesaria es la colaboración del sector privado para avanzar en la protección de los ecosistemas y cómo se puede trabajar en conjunto?
- La gestión y conservación de la naturaleza es un desafío que va más allá de las capacidades de los Estados. Por lo mismo, el sector privado tiene un rol relevante, no solo reduciendo sus impactos en la biodiversidad, sino también contribuyendo activamente a la conservación y el financiamiento de iniciativas que generen beneficios ambientales medibles. Nuestro propósito es avanzar en esa dirección, mediante relaciones de largo plazo, con reglas claras, transparencia y objetivos compartidos.
En el Servicio, y en particular con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas o los planes RECOGE, queremos promover alianzas que permitan movilizar conocimiento, innovación y recursos para proteger el patrimonio natural del país. Esa colaboración debe fortalecer la gestión pública.
El Gobierno tiene como prioridad acelerar la tramitación de proyectos para reducir los tiempos de permisos. Desde el SBAP, ¿cómo avanzarán en esa agilización sin debilitar los estándares de protección de la biodiversidad?
- La clave está en el foco. Y el foco ha sido la calidad técnica, no la mera agilización. Y la calidad técnica se logra cuando los procedimientos están claros. Así, los equipos pueden avanzar de manera más eficiente hacia aquellos elementos relevantes de evaluar para entregar los permisos. En el Servicio priorizamos la generación de criterios y estándares que ayuden a los equipos a tener mayor claridad en varios aspectos que suelen resultar complejos de evaluar. Este trabajo es pionero en Chile, aprovechando que se trata de un Servicio nuevo y lo estamos coordinando con el Ministerio de Medio Ambiente y el Sistema de Evaluación Ambiental (SEA), cosa de poder obtener procedimientos que sean referentes para otros servicios y que puedan tomar esta misma iniciativa como un fortalecimiento del proceso de evaluación ambiental.
Mirando los próximos años, ¿qué tendría que ocurrir para que el Servicio logre consolidarse como una institución efectiva? ¿Qué indicadores deberíamos observar para evaluar si Chile realmente avanza en conservación?
- Nuestra visión de Servicio, y que compartimos con Patricia Ibañez -primera directora nacional interina del Servicio- es que, en los próximos años, el SBAP sea una institución referente de la modernización del Estado, que genere valor público a través del cumplimiento de sus objetivos con eficiencia e integridad. Que aporte a la conservación de la naturaleza y administre un Sistema Nacional de Áreas Protegidas de clase mundial, de manera equitativa, efectiva, eficiente, colaborativa y sostenible, contribuyendo al desarrollo del país y generando confianza en la ciudadanía.
Para alcanzar esa visión debemos avanzar en tres grandes desafíos iniciales del Sistema Nacional de Áreas Protegidas como principal herramienta de conservación del país: Reglas claras, personal e infraestructura. Cuando tengamos un sistema nacional de áreas protegidas efectivamente protegidas, con guardaparques que tienen las condiciones para desarrollar sus tareas y las reglas claras para involucrar a los demás actores públicos y privados en esta labor, podremos consolidar la confianza pública en nuestra labor. Sobre todo, entendiendo que la conservación solo será exitosa si genera oportunidades para el desarrollo local.
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