¿Chile puede ser un destino de clase mundial?

Uno de los glaciares que se pueden ver en la laguna San Rafael.

Varios premios internacionales han puesto a nuestro país en vitrina. Destacan sus paisajes, lo califican de destino imperdible. En 2017, además, hemos batido récords en número de visitantes. Sin embargo, aún nos falta mucho por avanzar en turismo. Los expertos concuerdan: la imagen no es todo. Aquí el debate sobre lo que hemos ganado y lo que nos falta.


Ha sido un camino lento, pero ha dado frutos. El posicionamiento de Chile en el mercado mundial del turismo comenzó tímidamente una vez recuperada la democracia, gracias al trabajo de la desaparecida Corporación de Promoción Turística de Chile (CPT) que, en un esfuerzo entonces inédito y de colaboración público-privada, desde 1994 puso el nombre de Chile en diferentes ferias y sitios del planeta. Con presupuestos que siempre se consideraban insuficientes comparados con vecinos como Argentina o Perú -al inicio contó con apenas un millón de dólares y logró participar en ferias en Sudamérica, Norteamérica, Europa y Japón- comenzó a hablarles de nuestro país a miles de potenciales visitantes para los que Chile era prácticamente desconocido. Diversos eslóganes empezaron a hacernos más visibles: Chile, geografías por descubrir (1996) o Chile, All Ways Surprising (2005) fueron los primeros. Y si en 1993 ingresaba al país 1 millón 400 mil turistas extranjeros, el 2017 lo hicieron 6,4 millones. Un salto impresionante.

El turismo ha sido uno de los pocos sectores de la economía donde no se perciben grandes fracturas entre protagonistas y autoridades o donde tampoco se notan grandes cambios de mano entre un gobierno y otro. En las últimas dos décadas el turismo en Chile se ha desarrollado siempre de manera sostenida, con crecimiento aún en tiempos de apreturas económicas. Y uno de esos hitos en este proceso de evolución han sido los reconocimientos que ha obtenido Chile en los últimos años. Como los World Travel Awards, considerados los “Oscar” de la industria de los viajes a nivel internacional, y en los que logró el premio al Mejor Destino de Turismo Aventura: en 2015 a nivel regional, y en 2016 y 2017 entre todos los países del mundo. Precisamente hoy, 15 de septiembre, se dan a conocer en Ecuador los ganadores de Sudamérica en 25 categorías.

Cabalgata en la zona de Peulla, un puerto en el lago Todos Los Santos.

A ello se suman reconocimientos que diversos destinos chilenos han recibido de medios de comunicación internacionales, publicaciones especializadas y prestigiosas guías de viaje: nos han catalogado de destino imperdible o como uno de los favoritos del año. Este 2018, por ejemplo, Lonely Planet, una de las guías de viaje más reputadas, eligió a Chile como “destino imperdible” del año por su diversidad de paisajes y con el primer lugar de su colección “Best in Travel 2018”. La guía destaca a Santiago como una de las ciudades más modernas y de fácil acceso dado su excelente conectividad. “Gracias a los nuevos vuelos sin escalas desde Londres y Melbourne, nunca ha sido más fácil tomar un avión, levantar una copa de pisco sour y brindar”, describe.

La revista National Greographic puso este año a Santiago en la lista “Best of the world”, incorporándola a los 21 mejores destinos del mundo. La publicación destaca a Santiago por sus galerías urbanas abiertas y murales en barrios como Bellavista, Brasil y Yungay. Recomienda además el Museo a Cielo Abierto en San Miguel. Por su parte, la guía Rough Guides se rindió ante diferentes experiencias que consideró únicas, como nuevas rutas de trekking, conocer las momias Chinchorro en Arica, y vivir el turismo ancestral en el lago Budi. Incluyó a nuestro país entre los 18 destinos más relevantes para visitar el 2018.

Los clásicos palafitos de la ciudad de Castro, en Chiloé.

(Des)ordenar el naipe

“Estar nominados a múltiples premios y haber sido reconocidos dos años consecutivos como el mejor destino de Turismo Aventura a nivel mundial, nos ayuda a posicionarnos como un destino destacado a nivel internacional y que merece ser visitado. Las reiteradas menciones en publicaciones especializadas responden al alto potencial de nuestros destinos, así como al trabajo de promoción realizado. Nuestro desafío es seguir trabajando para conquistar a turistas cada día más exigentes”, explica la subsecretaria de Turismo, Mónica Zalaquett.

Hay más reconocimientos: el año pasado, el desierto de Atacama fue nombrado un imperdible en el ranking del New York Times; The Guardian dio cobertura a Pucón, Chiloé y Elqui como lugares relevantes para visitar; The Telegraph posicionó a Chile en el primer lugar de la lista de destinos; y la organización norteamericana Ethical Traveler ubicó a Chile como uno de los diez países más éticos para viajar en el mundo, debido a sus áreas protegidas e iniciativas de sustentabilidad, entre otros atributos.

Jorge Cortés, director ejecutivo (s) de Imagen de Chile, dice que “obtener reconocimientos de este tipo es muy positivo, pues nos sitúa en una vitrina privilegiada para captar la atención de potenciales visitantes y seguir perfilándonos como un destino atractivo, fortaleciendo de este modo la imagen país”. Y agrega: “Es clave destacar que estos resultados no son un hecho aislado, sino que responden a un esfuerzo sistemático entre actores del sector público y privado, para comunicar un mensaje cautivante de nuestro país. Recordemos que, de acuerdo con cifras de la Subsecretaría de Turismo, el número de turistas aumentó en 148% entre 2006 y 2016, llegando a más de 6,4 millones en 2017”.

Andrea Wolleter, ex vicepresidenta ejecutiva de Fedetur (Federación de Empresas de Turismo) y recién nombrada directora de Sernatur, reconoce que hay consenso en qué aspectos se quieren destacar de Chile y a qué mercados apuntar. “Hemos hecho un trabajo público-privado para establecer cuáles son los mercados prioritarios y destacar algunas experiencias que se ofrecen, como el tema del enoturismo, el astroturismo, el turismo cultural, el turismo de naturaleza y los deportes extremos. El tema del turismo de negocios es un segmento que se está abordando en el último tiempo”, reconoce.

Sin embargo, a pesar de este trabajo, este año el naipe parece haberse desordenado. ¿La razón? Nuestro país compitió en los World Travel Awards 2018 en 19 categorías muy variadas, lo que para muchos es un desperfilamiento en la imagen que se quiere construir. Además de competir nuevamente como mejor destino de turismo aventura, suma otras categorías como país líder en destino de cruceros, destino culinario, destino cultural, destino “verde”, destino líder para eventos y festivales, mejor destino natural, destino de avistamiento de ballenas destacado, mejor destino para los viajeros jóvenes y hasta como país “gayfriendly”, como destino LGBT líder en Sudamérica.

Para muchos, lidiar en categorías en las que otros países nos llevan la delantera, tienen un mercado más desarrollado o están mejor posicionados, no tiene mucho sentido, ya que sólo contribuirá a generar falsas expectativas. Como lo que pasa con la postulación del aeropuerto de Santiago, que hace poco fue incluido entre los peores del continente. O como es el caso del turismo LGBT, donde Buenos Aires lleva décadas de trabajo en este segmento o Sao Paulo, donde existe un producto totalmente diversificado, con agencias, hoteles, restaurantes, tiendas y discotecas que se ofrecen a estos turistas.

Una vista del Valle de la Luna, en el desierto de Atacama.

“En el pedir no hay engaño. Creo que las expectativas no se generan hasta que el destino se gana el premio, por ello participar en distintas categorías no complica. Postular a una categoría como turismo LGBT está bien. Uno piensa inmediatamente en Buenos Aires que es más adelantada en este tema, o Sao Paulo, pero quizás podemos quedar en tercer o cuarto lugar, lo que implica que hay un camino para andar”, dice Lorena Arriagada, secretaria ejecutiva de Achet (Asociación Chilena de Empresas de Turismo). A su juicio, puede ser un primer paso para que el país desarrolle en forma profesional este nicho de mercado.

De hecho, para Mónica Zalaquett este segmento es importante y debe abarcarse: “Desde hace casi dos años existe una Cámara de Comercio y Turismo especialmente abocada a este segmento y existen operadores turísticos y empresas con un compromiso claro por la diversidad. Según el informe de la Organización Mundial de Turismo respecto a este segmento, Chile ha entrado en un circuito sudamericano junto a Brasil y Uruguay donde antes el liderazgo era solo argentino. Como Subsecretaría estamos convencidos de que una oferta turística diferenciadora y comprometida con la diversidad favorecerá el desarrollo sostenible de esta industria para los variados públicos que se movilizan buscando nuevas experiencias a nivel mundial”.

¿Qué nos falta?

El gerente general de la operadora mayorista OTSI y director de Fedetur, Arturo Pérez Mandiola, cree que Chile debe centrar su posicionamiento en sus fortalezas turísticas. “En su belleza escénica, en la diversidad natural, en su patrimonio y sus etnias, y también el turismo enológico y de astronomía, que nos elevan como uno de los destinos más atractivos en estas áreas. Para esto debemos cuidar nuestra naturaleza y proteger los recursos renovables. Además, la autoridad debe trabajar en mejorar la formación de profesionales en turismo con idiomas, capacitar en el área servicios en hotelería y en restaurantes. El turismo es un sector que hay que protegerlo de los conflictos sociales y comerciales, y hay que proteger al turista que nos visita para que se cumplan sus expectativas y nos recomiende”.

En ese sentido, varios expertos opinan que, si bien nuestro país ha experimentado un notable desarrollo como destino turístico, aún faltan condiciones para consolidarse como un destino de clase mundial. Infraestructura vial, aeroportuaria y hotelera, señalética caminera, mejorar los pasos fronterizos y, principalmente, capacitar a los técnicos y profesionales del sector son los principales puntos que se deben mejorar.

“Lo que está pendiente es la profesionalización del turismo aventura y el cumplimiento de medidas de seguridad, dice Franklin Carpenter, director del Área de Hotelería, Turismo y Gastronomía de Inacap. “Si bien hay empresas que cumplen, todavía existen muchas que no, porque no hay requisitos, operan con normas antiguas y, como prácticamente no hay fiscalización, no se está dando cumplimiento a la promesa de este país que dice que es el N°1 a nivel mundial en la experiencia de turismo aventura”, critica. A su juicio, lo que le falta al país es contar con una mirada más audaz por parte del sector: “Ser más arriesgado en cuanto a ofertar algo diferente. Los empresarios turísticos chilenos son estandarizados en su oferta, van a la segura, entregando productos o paquetes que saben que se venden sin grandes esfuerzos. Son pocas las empresas que hoy estén innovando en nuevas experiencias. Se requiere de un turismo que haga una apuesta para crear experiencias que satisfagan a quienes buscan otras cosas. Y Chile tiene todas las condiciones para ofrecer una diversidad de experiencias”.

La iglesia chilota de Tenaún data de mediados del siglo XIX.

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