Columna de Envejecimiento: Cuando los mayores son noticia

En ese sentido, la comunicación es clave para poder visibilizar y crear conciencia sobre las diversas necesidades y realidades que experimentan los mayores de 60 años, así como además para derribar mitos, prejuicios, caricaturas y estereotipos que aún subsisten en nuestra sociedad.


El acelerado proceso de envejecimiento de la población en Chile ha significado que las personas mayores se transformen en objeto de estudio y políticas sociales, sujetos de derechos y protagonistas de noticias, sea por récords deportivos, artísticos, intelectuales o porque son víctimas de crímenes, abandono, y todo tipo de maltrato.

En ese sentido, la comunicación es clave para poder visibilizar y crear conciencia sobre las diversas necesidades y realidades que experimentan los mayores de 60 años, así como además para derribar mitos, prejuicios, caricaturas y estereotipos que aún subsisten en nuestra sociedad.

Para empezar, la vejez no es sinónimo de enfermedad, dado que la mayoría de los más de 3 millones de personas mayores que habitan nuestro país son autovalentes, sin ignorar a quienes presentan algún grado de dependencia y que requieren el apoyo, cuidado e integración tanto familiar como social.

Actualmente, hombres y mujeres de la tercera, cuarta y quinta edad gozan de garantías consagradas en la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos que el Estado adhirió, el Congreso ratificó y se promulgó como ley de la República en diciembre de 2017.

El primero de estos 27 derechos es a la igualdad y no discriminación por razones de edad, lo que se denomina también ageísmo. Un problema reiterado a través de distintos testimonios conocidos por la prensa en el último tiempo.

Sin embargo, se puede discriminar por acción u omisión, sin intención de hacerlo o por desconocimiento y lo hacemos a diario con el lenguaje, usando términos como abuelo(a) que no representa a todas las personas mayores, sino sólo a quienes tienen esta relación de parentesco. Además, puede tener connotaciones paternalistas más aún si se ocupa el diminutivo. O cuando se habla de demencia senil, considerando que no es normal tener demencia, por lo que debiera suprimirse la palabra “senil” como acompañante. Igualmente, se recomienda decir que una persona vive con alzhéimer u otra demencia, en vez de que lo sufre, pues existe evidencia de que los pacientes pueden convivir bien y dignamente con esta enfermedad.

En el último Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología se abordó el rol y responsabilidad de los comunicadores en la difusión de temáticas de envejecimiento y personas mayores. Los profesionales invitados expusieron sus experiencias y opiniones acerca la cobertura y divulgación de hechos, problemáticas y situaciones que afectan a este grupo etáreo y de qué manera se podría compatibilizar el deber de informar con un tratamiento que proyecte una imagen positiva de esta etapa de la vida.

Desde la Sociedad de Geriatría y Gerontología, estamos llanos a seguir colaborando en este desafío, promoviendo un envejecimiento activo y saludable, con un enfoque inclusivo e intergeneracional. Las personas mayores de hoy y mañana lo agradecerán.

Carolina Tanco G. es geriatra y Directora de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile. 

Marco Espíldora H. es periodista y miembro de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile. 

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