Columna de Fernando Estenssoro: Los talibanes en Kabul

Foro: U.S. Marine Corps/Staff Sgt. Victor Mancilla/Handout via REUTERS.


Por Fernando Estenssoro, Doctor en Estudios Americanos IDEA-Usach

En los primeros días del mes de julio el Presidente Joe Biden, interrogado por la prensa sobre la inminente retirada de EE.UU. de Afganistán después de 20 años de intervención, llamaba a la calma y a no caer en alarmismos y comparaciones falsas, ya que varios periodistas le recordaban la retirada de Saigón en 1975. Aseguraba que Kabul no era Saigón, los talibanes no eran tan fuertes y poderosos como lo era el Vietcong y Vietnam del Norte. En este sentido, comparados con los vietnamitas, Biden consideraba que los talibanes no eran más que una banda de forajidos. Además, señalaba que habían armado y preparado a un Ejército afgano de 300 mil hombres, por lo tanto, el gobierno podía derrotar a los talibanes.

Un mes después de estas declaraciones, los talibanes controlan Kabul y casi todo el país, el gobierno afgano proestadounidense no existe tras la fuga de su Presidente y no pocos afirman que la caída de Kabul no es igual a la de Saigón, sino que peor. ¿Y por qué es peor? No sólo porque la evacuación de Kabul está pasando del estado de caótica al de desastre, tras los últimos atentados en el aeropuerto, sino porque existe una situación estructural que parece no tener vuelta atrás: EE.UU. se encuentra en medio de un proceso histórico de declinación de su poder global (con expresiones sobre todo en los planos económico, tecnológico y militar) frente a una China cada vez más poderosa y desafiante.

En este sentido, las pretenciosas creencias que asumieron tras el fin de la Guerra Fría y la desaparición de su enemigo soviético, cuando pensaron que el siglo XXI también iba a ser un siglo americano, resultaron ser simples fantasías. EE.UU., la megapotencia más endeudada del planeta, se retira de Afganistán simplemente porque no puede sostener económicamente la ocupación y por estas mismas razones se ha ido retirando de Siria e Irak. Su megapoder, si bien impresionante durante un tiempo, está irremediablemente en declinación y su política internacional se va a caracterizar por ir tomando actitudes cada vez más defensivas frente al creciente poderío del dragón rojo.

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