Miguel de Unamuno: con y contra Franco

Mientras Dure la Guerra

La nueva película de Alejandro Amenábar, que se estrena esta semana en el Festival de Cine de San Sebastián, reescribe la encrucijada en que el intelectual vasco decidió empuñar su palabra contra los nacionalistas españoles.


Tres años después de que el dramaturgo alemán nazi Hanns Johst (1890-1978) concibiera la famosa expresión "cuando escucho la palabra cultura, saco mi revólver" en su obra teatral Schlageter, el escritor Miguel de Unamuno escuchó algo parecido, pero no arriba de un escenario. Fue en vivo y en directo, en el salón de honor de la Universidad de Salamanca, la más antigua en el mundo de habla hispana y de la que él era el rector. Después de un vehemente discurso pronunciado por el propio Unamuno, el general falangista José Millán-Astray le contestó: "Muera la intelectualidad traidora, viva la muerte".

Fue un intercambio fulminante de expresiones que al moderado Miguel de Unamuno le significó declararse públicamente contrario al bando nacionalista de Francisco Franco, con el que hasta entonces había estado de acuerdo. Sus palabras de contraataque, propias de un intelectual de su talla, parecen sacadas de un drama y dicen así: "Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis".

La película Mientras Dure la Guerra (2019), de Alejandro Amenábar (1972), gira en torno a aquel momento decisivo, pero además es un registro de todo aquel año, el de 1936, cuando el golpe de las fuerzas de Franco contra la Segunda República inició la Guerra Civil Española (1936-1939). La arremetida de los falangistas había sido en julio y Unamuno dio su famoso discurso en octubre, concretamente el 12 de ese mes, cuando se celebraba el descubrimiento de América en la Universidad de Salamanca.

Mientras Dure la Guerra, que debe su título a una expresión de ley marcial acuñada por el bando nacionalista, se estrena este sábado en el Festival de Cine de San Sebastián (España), uno de los más importantes del mundo, tras ya haber debutado la semana pasada en el Festival de Toronto. Es la primera película que el español de origen chileno Alejandro Amenábar realiza en el idioma castellano en 15 años, desde Mar Adentro (2004), que le significó el Oscar a la Mejor película extranjera.

Aquel largometraje con Javier Bardem en el rol real de Ramón Sampedro, un hombre cuadraplégico que buscaba el suicidio asistido, fue el primero de los filmes de Amenábar que exploraron los llamados "grandes temas", desviándose de las preferencias por el thriller expresadas en Los Otros (2011), Abre los Ojos (1997) o Tesis (1996). A Mar Adentro le siguió Agora (2009), una gran producción internacional con Rachel Weisz, que se internaba en la vida de Hipatia (355-415), filósofa y astrónoma egipcia asesinada por una turba de fanáticos religiosos.

"Ni fascista, ni bolchevique"

Tanto en Mar Adentro, que es la lucha de un hombre por hacer uso de su propio derecho a la muerte digna, como Agora, son películas humanistas, dedicadas a ponderar los valores de la razón frente al fanatismo y los dogmas. En ese sentido, Mientras Dure la Guerra es una perfecta continuadora de la agenda conciliadora y liberal de su realizador: es el retrato de un intelectual capaz de reconocer sus equivocaciones antes de que sea demasiado tarde.

Protagonizada por Karra Elejalde (Ocho Apellidos Vascos, 2014) como Miguel de Unamuno, Eduard Fernández en el rol del general José Millán-Astray y Santi Prego como Francisco Franco, la película de Alejandro Amenábar nos informa de los lentos, pero decididos cambios en el último año de vida de Unamuno. Descontento con la tensión política y el radicalismo de quienes ostentan el poder en la Segunda República, Unamuno cree que lo mejor para España es la llegada de los falangistas al poder. Lo considera necesario a pesar de que él mismo es anticlerical y antimonárquico, aunque por otro lado rechaza profundamente a los comunistas. En esa época se solía definir a sí mismo así: "No soy fascista ni bolchevique; soy un solitario".

Es probable que el razonamiento inclasificable, independiente y al mismo tiempo bastante orgulloso de Miguel de Unamuno (le atribuyen la expresión "éste es el templo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote" al enfrentarse a Millán-Astray) haya demorado su apoyo a las fuerzas republicanas. Incluso siguió vacilando después de que el pastor anglicano Atilano Coco (1902-1936) y el arabista Salvador Vila (1904-1936), dos de sus grandes amigos del bando republicano en la universidad, ya habían sido detenidos. A la larga sería ejecutados en ese mismo 1936 en que también fue fusilado Federico García Lorca.

La película, en cualquier caso, da a entender que Unamuno se entera tarde del asesinato del autor de Bodas de Sangre (1933), ocurrido en agosto. De alguna manera, al expresar su rechazo a las fuerzas de Franco, el intelectual vasco anunció que dejaría este mundo ese mismo año junto a García Lorca, Atilano Coco y Salvador Villa: murió repentinamente mientras permanecía con arresto domiciliario un 31 de diciembre de 1936

https://www.youtube.com/watch?v=5_4PoAC2KTQ

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