Cómo Spike Lee revivió a Malcolm X en la pantalla grande

La cinta de 1992 retrata al activista por los derechos de la comunidad afroamericana en la piel de Denzel Washington, en una narración que repasa su historia desde los ataques del Ku Klux Klan a sus padres, hasta su asesinato en medio de una reunión de la Organización de la Unidad Afroamericana. Su director, reconocido en 2018 por BlacKkKlansman, tuvo una dura pelea para lograr llevar la vida de Malcolm X al cine. Si iba a retratar al activista, sería bajo sus propios términos.


“No soy americano. Tú no eres americano”, dice Denzel Washington emulando uno de los discursos de Malcolm X. La pantalla no lo muestra, sino a una bandera estadounidense que poco a poco se quema mientras rápidamente se alterna con escenas de la feroz golpiza a Rodney King, un hombre afroamericano que, aún estando esposado, fue golpeado brutalmente por cuatro policías.

Spike Lee no pretendía simplemente hacer una biopic sobre el orador, ministro musulmán y activista por los derechos de la comunidad afroamericana que fue Malcolm X. Lee quería enviar un mensaje: expresar a través de la vida de Malcolm X cuál era -y es- el sentir de las personas de color. Sus miedos, frustraciones y rabia contra un sistema que no los hace sentir como los ciudadanos que son.

“Ver esta película, hablar sobre el infierno por el que pasa la gente negra, y saber que al mismo tiempo en Los Angeles hay revueltas... Fue como sacarlo de mi cuerpo”, dijo Lee en el documental del making-of de la película.

Con un presupuesto de $33 millones de dólares, Spike Lee tomó en sus manos el proyecto de Warner Bros y lo diseñó a su modo. El líder que llegó a ser una de las voces más relevantes en la lucha de derechos civiles, tendría la historia que Lee consideraba que merecía.

En entrevista con Los Angeles Times, el cineasta dijo que Warner Bros en principio cuestionó su petición de filmar en el desierto del Sahara cuando Arizona era una locación que “podía funcionar”. La respuesta del realizador fue contraatacar con la dificultad que supondría conseguir 2 mil extras musulmanes en Estados Unidos para recrear la visita de Malcolm X a La Meca. Con ese argumento, Spike Lee obtuvo el rodaje en Medio Oriente.

Marvin Worth, asistente de producción de la cinta Malcolm X, describió a Lee como “impredecible” al conversar con Times. "Él provoca pánico en lo establecido. Siempre recibíamos llamadas telefónicas sobre Spike desde el estudio. ‘Él está hablando con la prensa’. ‘Él está causando problemas’. ‘Él está haciendo esto’...En el caso de Malcolm X, ‘esto y lo otro’ incluyó una pelea con el poeta Amiri Baraka por el legado de Malcolm, a quien le preocupaba que las ideas radicales del pensador fueran suavizadas para apaciguar las mentes de los blancos y las audiencias afroamericanas de clase media'.

De hecho, tres meses antes del estreno de la película, Spike Lee pidió a la prensa ser entrevistado únicamente por periodistas afroamericanos. Mientras Premiere, Vogue, Rolling Stone e Interview estuvieron de acuerdo, Los Angeles Times se negó. “El crimen real es que las publicaciones blancas no tienen escritores negros, ese es el crimen”, dijo el director.

Para Lee, no cualquiera puede expresar lo que siente la comunidad afroamericana, y se preocupó de preservar aquello cuidadosamente. “A no ser que seas negro, no sabes lo que significa ser una persona negra en este país".

“Me ayudó a sacar cosas de mi pecho”

La primera vez que Denzel Washington personificó a Malcolm X no fue bajo las instrucciones de Spike Lee. Si no al menos una década antes en una obra de teatro. Si bien había escuchado del personaje y su relevancia, fue cuando le dieron el papel que investigó en mayor profundidad sobre su historia y legado.

“Recuerdo haberme sentido de dos formas”, dijo en entrevista con The New York Times en 1992. “Que esto era algo muy fuerte, un tema muy importante, y también sentí que me ayudaba a sacar cosas de mi pecho. Había algo vigorizante respecto al poder decir las cosas que sentía. Recuerdo haber pensado lo que debió sentirse el poder ser libre de decir lo que sea” reveló el actor.

En aquella obra de teatro, Washington debía actuar en una escena en la que se mostraba una reunión ficticia entre Malcolm X y Elijah Muhammad. “Fue ahí que comencé a averiguar más en detalle y escuchar sus discursos y leer sus libros y estudiar sobre aquel hombre. Sabía quién era, pero no lo supe a conciencia hasta aproximadamente 1981”, confesó Washington en 2008 conversando con Terry Gross.

Para transformarse en Malcolm, Denzel vio todas las fotos y videos a los que pudo acceder e indicó la Biblioteca de Schaumburg como su ‘Meca’. “Cuando comencé a trabajar en el papel, ese era el mejor lugar. Se convirtió en mi casa-fuera-de-casa y es una gran fuente de información en Harlem”, recomendó.

Para el director de Do the right thing, la nominación del Oscar era inevitable. Sin embargo, no recibió ninguna de las dos estatuillas a las que postulaba: ni a Mejor Actor ni a Mejor Diseño de Vestuario. Lo que no fue una sorpresa para Lee, quien considera los Oscar como un “concurso de popularidad” en el que votan principalmente “hombres blancos de más de 50 años”.

Pero poco importan los Oscar, Globos de Oro, BAFTA y demás premios que pudo adjudicarse la cinta. El sentido no eran los galardones.

“Lo que realmente quería reflejar es lo que sentimos como la verdadera imagen de Malcolm, porque hay muchos conceptos erróneos respecto a lo que él defendía -que odiaba a los blancos, que promovía la violencia, que Malcolm X esto, que Malcolm X lo otro... Muchas de las percepciones de las personas respecto a Malcolm vienen de los medios. Malcolm asustaba no solo a los blancos, también a muchos afroamericanos de su generación”, expresó Lee.

Malcolm X (1992), dirigida por Spike Lee y protagonizada por Denzel Washington, está disponible en Amazon Prime.

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