Series: lo mejor y lo peor que vi en cuarentena

Michaela Coel, la protagonista y creadora de I may destroy you (HBO).

En los últimos meses es probable que el mundo haya visto más cine, series y documentales que nunca. En una encuesta de Culto realizada a diez críticos y guionistas, por lejos la favorita de este periodo es I may destroy you de HBO, y entre las decepciones se repiten Run y El presidente.



Natalia Marcos, periodista y crítica de El País

Lo mejor: I may destroy you (HBO) y Normal people (Starzplay)

Entre lo mejor, me quedo con dos series: I may destroy you, creada y protagonizada por Michaela Coel que aborda el consentimiento sexual desde diferentes perspectivas y de una forma directa y sin tapujos, además de entrar en otros debates espinosos sin cortarse. La otra serie con la que me quedo es Normal people, que adapta la novela de Sally Rooney sobre la historia de amor de dos jóvenes irlandeses. Destaco, además de la trama en sí, las interpretaciones de los dos protagonistas y la capacidad para mostrar la intimidad de la pareja de forma que el espectador casi se siente un intruso por estar viendo algo tan íntimo y tan delicado.

Lo más decepcionante: Run (HBO)

Entre las decepciones me quedo con Run, creada por Vicky Jones, amiga y colaboradora de Phoebe Waller-Bridge (Fleabag), que llegó con unas expectativas muy altas quizá por ese background y arrancó bien para contar el reencuentro y huida de sus vidas de dos exnovios años después, pero que se desinfló muy rápido con dos protagonistas que parecían ir de un lado a otro como pollos sin cabeza.

Normal people

Simón Soto, escritor y guionista

Lo mejor: Community (Netflix/Amazon Prime Video)

Podría mencionar que revisité otra vez The wire completa, junto a mi señora, que no la había visto, maravillados ambos ante ese prodigio de la narración moderna; también podría hablar de cómo devoramos Watchmen, la obra maestra de Lindelof, donde comprende como nadie antes a Alan Moore, a la vez haciéndole justicia después de esa catástrofe que es la adaptación al cine que hizo el manos de hacha de Zack Snyder.

Voy a elegir algo que no es nuevo, pero que yo antes no había visto. Me refiero a Community, de Dan Harmon. Me ha parecido una comedia brillante, hilarante, prodigiosa gracias a sus personajes y a la imaginación alucinada de Harmon. Aunque a veces es irregular (en la cuarta temporada sacaron a Dan Harmon, quien regresa en la quinta; luego abandonan el programa parte de los protagonistas), en sus momentos altos es verdaderamente soberbia. Harmon no le teme a nada, abre el relato hacia lugares inesperados, usa magistralmente su arsenal creativo y su enorme bagaje cinematográfico y televisivo. Para los espectadores chilenos, cuyos referentes en términos de comedia son Los Venegas y Casado con hijos (me quedo sin pensarlo, frente a esta elección espantosa, con Los Venegas), ver Community va a ser como si un joven aprendiz de ajedrez de una junta de vecinos hubiera tenido la oportunidad de aprender con Bobby Fisher o Tigrán Petrosián.

Lo más decepcionante:

¿Qué me ha decepcionado? No demasiadas cosas. El tiempo es tan escaso y valioso, que apenas me topo con algo insufrible, pongo stop de inmediato. Intenté, por ejemplo, revisitar Six feet under, y me pareció tan añeja y tan obvia en sus recursos, que di un paso al costado. ¿Es triste ver lo mal que ha envejecido, no? Sobre todo cuando dos enormes series de la época, The Sopranos y The wire, siguen creciendo exponencialmente, interpelándonos, haciéndonos descubrir cosas que antes no habíamos visto.

Community

Cristina Alzate, crítica de series de El Dínamo

Lo mejor: Ugly delicious, temporada dos (Netflix)

El segundo ciclo del programa de viajes y comida del chef David Chang. En cuarentena la serie toma una connotación más profunda, porque explora cómo la comida construye comunidad e identidad, cómo forma lazos entre las personas reunidas en torno a una mesa. Especialmente recomendable el primer capítulo: una maravilla. Una mención honrosa merece The Great, la comedia de Starzplay basada muy libremente en la vida de la emperatriz rusa Catalina la Grande que logra ser divertida, novedosa y muy inteligente, con dos grandes actuaciones protagónicas de parte de Elle Fanning y Nicholas Hoult en el centro. Un placer.

Lo más decepcionante: Making the cut y El presidente (Amazon Prime Video)

Making the cut fue una decepción tremenda. Heidi Klum y Tim Gunn dejaron Project runway para hacer su propia versión, con presupuesto ilimitado. Y lo que inventaron fue un recocido del original, pero más aburrido, demasiado autorreferente y centrado en el comercio. Se salvaban algunos buenos personajes y la gran Naomi Campbell como jurado. Otra gran decepción fue El presidente, la serie basada en la vida de Sergio Jadue que de alguna manera se las arregló para desperdiciar esa gran historia de la vida real y producir una serie de calidad muy dispareja y derechamente para el olvido.

El presidente

Gonzalo Maza, director y guionista

Lo mejor: I may destroy you (HBO)

Esta pandemia descubrí I may destroy you, una serie de BBC y HBO que ya está en la lista de las mejores del año, y que es el producto del talento infinito de una chica de 32 años llamada Michaela Coel. Debe ser el mejor testimonio de la cultura de violación que todos los días deben enfrentar todas las mujeres del mundo. La serie es autoconsciente, política, chistosa y mil otras cosas más, menos autocompasiva. Y hasta el soundtrack es genial.

Lo peor:

Ya dejé de hablar de las cosas que no me gustan. Antes era crítico de cine y lo hacía todo el tiempo. Pero ya me mejoré.

I may destroy you

Paula del Fierro, guionista

Lo mejor: Mississippi burning

Difícil elegir. Volver a ver películas es algo así como un deporte para mí. Voluntariamente decido olvidarlas para verlas de nuevo y experimentar todo otra vez. Volver a El Padrino, Chinatown, Apocalypse now y Annie Hall, es siempre una experiencia que vale la pena. Pero para días de cuarentena voy a elegir otra. A pocos días del asesinato de George Floyd en EE.UU. volví a ver con mi familia la película Mississippi burning, dirigida por Alan Parker, protagonizada por dos grandes, Gene Hackman y Willem Dafoe. Está basada en un hecho real, el asesinato de activistas pro derechos civiles en Mississippi, EE.UU., en 1964. Un drama clásico, robusto y universal y a nuestro pesar, tan vigente cuando se estrenó en 1988 como hoy en 2020. La película caló hondo en mis hijos de 11 y 13 años, y me alegro que el buen cine así lo haga.

Lo peor: 365 Días (Netflix)

Fácil, la película 365 días. Una premisa de historia misógina y ofensiva, actuaciones para la risa, porno soft haciéndose pasar por “una historia de amor”, historia mal hilada, predecible y aburrida. Un festival de mal gusto, lugares comunes. ¿El único twist? La película fue supervista.

365 Días

Mónica Garrido, periodista de Culto

Lo mejor: Sex education, temporada 2 (Netflix)

La serie solo mejora. Se ambienta en una secundaria, pero a diferencia de la típica ficción adolescente, el sexo es constante no solo en pantalla, sino también en las conversaciones. Otis (Asa Butterfield) es hijo de Jean Milburn (Gillian Anderson, quien da una magistral actuación), una terapeuta sexual. Si bien Otis tiene problemas en sus propias relaciones, tiene el talento para aconsejar a sus compañeros en temas como el amor propio, el placer, y la importancia de la comunicación en pareja.

Lo peor: Run (HBO)

Comenzó como avión, pero se estrelló estrepitosamente. Domhnall Gleeson y Merritt Wever son los protagonistas: ella es una mujer casada con dos hijos y él es un hombre soltero que se desempeña como ‘gurú de la vida’. Años atrás pactaron que si uno enviaba el mensaje “Run” y el otro respondía lo mismo, tomarían un tren dejando todo atrás. La ficción engancha rápidamente, la química entre los personajes es excitante, pero acumulan una cantidad de energía que al final arrojan por la ventana.

Sex education

Greta Padilla, editora de cine, entretenimiento y música en Sopitas

Lo mejor: Ya no estoy aquí (Netflix)

El filme de Fernando Frías recibió el máximo galardón en el Festival Internacional de Cine de Morelia 2019. Presenta a Ulises, un joven de 17 años que forma parte de la subcultura de los cholombianos en Monterrey: predican con su ropa y distintos peinados un obsesivo amor hacia Colombia y la cumbia. Por una situación derivada de la violencia, debe huir a Estados Unidos donde descubre que siempre ha sido un extranjero en su propio país, entre su gente, en su hogar. Ya no estoy aquí toma una lectura interesante sobre el sentido de pertenencia y nuestra –muy humana– necesidad de identificarnos aunque sea con un baile patrocinado por una buena cumbia rebajada. También recomendaría I may destroy you, Dark, Barry, Normal people y Giri/Haji.

Lo peor: 13 Reasons why, temporada cuatro (Netflix)

Llegar a una cuarta temporada cuando no había nada más que contar en una segunda entrega, puede darnos idea de lo mal que pueden terminar las cosas. Y el ejemplo perfecto de esto es 13 Reasons why, un drama (demasiado drama) juvenil que centra su trama en un montón de temas delicados, pero sin abordar ninguno de manera coherente y con continuidad. Su primera entrega fue valiosa a partir de que presentaba con mucha crudeza la realidad violenta de las generaciones más jóvenes: depresión, suicidio, bullying, violencia sexual. Pero terminó en un círculo de problemas sin pies ni cabeza que empeoró con el tiempo y el pobre desarrollo del personaje principal.

Lo más decepcionante: Space Force (Netflix)

Lo que parecía ser una enorme apuesta de “comedia” terminó en un desastre sin sentido. Todos aquellos que buscaban en Space Force una buena opción de entretenimiento, ni más ni menos que patrocinado por los creadores de The office, encontraron una historia absurda que ni siquiera da risa, que se parodia a sí misma. Space Force es peor que simple y menos que irreverente. Quizá lo único que podría salvarla es la dinámica entre los personajes de dos grandes actores como Steve Carell y John Malkovich, y por supuesto, la presencia aunque sea mínima de un nombre legendario como el de Fred Willard.

Space Force

Daniela Lagos, crítica de series de La Tercera

Lo mejor: I may destroy you (HBO)

La serie creada, escrita y protagonizada por Michaela Cole es sin duda lo mejor que ha aparecido en estos meses, y va a estar entre lo mejor -si no ser LA mejor- del año. La comediante inglesa creó una serie como ninguna que se haya visto antes, desnudó su propia experiencia de haber sido abusada y la transformó en una ficción compleja, con momentos livianos, tristes, atemorizantes, adorables e incómodos. Es una serie que trata un tema tan presente en la conversación y la contingencia, desde un punto de vista totalmente personal y complejo.

Lo más decepcionante: Run (HBO)

Cuando aparecieron los primeros adelantos e información sobre esta serie, daba para hacerle un círculo en el calendario e ir borrando días. Una comedia negra, con momentos de thriller y acción, sobre unos expololos que a pesar de no haberse visto en años, dejan botadas sus vidas para subirse juntos a un tren. Merritt Wever y Domhnall Gleeson en los protagónicos, la socia de Phoebe Waller-Bridge en la creación, qué más se puede pedir. Y la verdad es que por un par de capítulos todo está bien... hasta que ya no. La historia se vuelve poco interesante, los personajes menos encantadores, el ritmo se pierde. Sin duda no es lo peor que ha aparecido en este tiempo, pero con el nivel de expectativas generadas, es una caída fuerte.

Run

Enrique Videla, guionista

Lo mejor: The plot against America (HBO)

Después de realizar The deuce, una subvalorada épica tan buena (o mejor) que su trabajo en la mítica The wire, David Simon y Ed Burns cambian radicalmente su estilo naturalista en una miniserie de seis capítulos ambientada en una realidad paralela donde un simpatizante de Hitler llega a la presidencia de Estados Unidos. Una verdadera joya ambientada en los años 40 pero llena de referencias a nuestra distópico mundo de 2020.

Lo más decepcionante: Locke & key (Netflix)

Tras un accidentado proceso de producción, la adaptación de la novela gráfica de Joe Hill y Gabriel Rodríguez se perdió una gran oportunidad a la hora de dar vida al universo complejo, tenso y lleno de imaginación del cómic. Una lástima, especialmente si consideramos que años atrás Fox rechazó una versión de Locke & key dirigida por Mark Romanek, quien quizá podría haber llevado la misma fuerza visual que alguna vez mostró en videoclips como Hurt (Johnny Cash), 99 Problems (Jay-Z) o Criminal (Fiona Apple).

The plot against America

Christian Ramírez, crítico de cine de El Mercurio y conductor de Civilcinema

Lo mejor: Silicon Valley (HBO)

Lo más interesante que me he topado en estos meses es, y por distancia, Silicon Valley, la serie de Mike Judge y Alec Berg. No solo porque parece estar realizada en un esquema que ya va un poco de salida, que es la de varias temporadas que van desarrollando una sola historia central, sino también porque, utilizando este esquema, sale adelante con una trama que hace buen juego con los filmes anteriores de Mike Judge (Office space, Idiocracy) y también da una vuelta a algo que a Judge le ha ocupado desde incluso antes. En vez de ser una simple serie cómica o de relaciones humanas, es acerca del trabajo, acerca de lo fascinante, lo absorbente y, en último término, lo fútil que también puede ser. Esta sensación de sentirse corriendo como un hámster en pos de algo que nunca se alcanza, en este caso, el sueño de las startups de convertirse en una empresa más grande.

Silicon Valley

Lo más decepcionante: las series latinas

Parte de lo que ha decepcionado en estos meses ha sido esta suerte de imposibilidad de las series latinas de ponerse al nivel de su contraparte europea y sobre todo de su contraparte angloparlante. Ya hemos visto el caso de las terceras temporadas de La casa de las flores y de La casa de papel, que no estuvieron a la altura de lo que sus propios fanáticos esperaban. También puede decirse eso de otras producciones que han estado girando. Algunos por ejemplo han hablado de que El presidente no cumplió las expectativas. La verdad yo creo que a lo mejor la cifraban muy arriba y lo mismo se puede decir también un poco de La jauría. Si bien han alcanzado un confortable nivel en términos promoción, todavía distan de convertirse en un artefacto de visión imprescindible, como es el caso de series como Dark. Independiente de que me guste o no, y yo soy de las personas que están más bien lejos que cerca de Dark, sí puedo entender que se trata de un producto mucho más urgente y más vital.

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