La devastadora historia de la madre que salvó a su hijo

Cecilia Roth encarna a la protagonista del filme que canceló su paso por salas debido a la pandemia. Fotos: Netflix

Frente a las acusaciones de violación e intento de homicidio que recaen sobre su hijo, una mujer hace hasta lo imposible para ayudarlo, en la cinta de Netflix Crímenes de familia. “Hay muchos casos así en toda Latinoamérica”, dice su director a Culto.



Alicia es solo negación. Sobre su único hijo, Daniel, recaen acusaciones de violación e intento de homicidio, que se suman a un historial de consumo de drogas y una serie de denuncias anteriores de parte de su expareja. Pero Alicia lo defiende estoicamente. Lo expresa en hechos y lo dice promediando la película: “Mi hijo no es un drogadicto. Y mucho menos un violador”, afirma con el poderío actoral característico de Cecilia Roth.

El personaje de la madre que usa todos sus recursos para salvar a su hijo es el corazón de Crímenes de familia, un drama construido a partir de hechos reales –un caso de infanticidio y otro de femicidio– pero que no se inspira en ninguna mujer ni joven en específico, según detalla su director.

“Eso lo veo en muchas familias conocidas, no tengo que ir muy lejos. Obviamente no casos que lleguen al extremo, pero el núcleo del conflicto lo veo cotidianamente a mi alrededor”, señala a Culto el cineasta argentino Sebastián Schindel (45).

La actriz junto a Benjamín Amadeo (Daniel).

“Lo va a defender a toda costa, no importa que su hijo sea quien sea, y ahí está la dificultad del desarrollo y del arco de transformación del personaje de Alicia, que interpreta magistralmente Cecilia Roth. Es uno de los desafíos más grandes de la película, lograr contar eso”.

Formado en el cine documental y movilizado a hablar de grandes temas desde la ficción, el realizador vive sus días de mayor exposición gracias a su nuevo filme, estrenado el jueves en Netflix, luego de cancelar definitivamente su debut en salas por la pandemia. Si bien la plataforma sólo actualiza diariamente un top 10 de títulos por países –sin cifras–, se ve en los primeros lugares en buena parte del mundo. “No podría estar más contento con las repercusiones, que el público esté aceptando una película que no es fácil, es dura”, indica.

Y razón tiene en la medida que como consecuencia de las acciones de Alicia, su esposo Ignacio (Miguel Ángel Solá) y su entorno, el drama se agiganta, hasta rozar grandes discusiones de la sociedad actual. La violencia contra la mujer es una, pero luego están el cuestionamiento a la justicia, la maternidad no deseada y las desigualdades sociales. Todo en general tratado con matices y mano firme.

“No es que yo me propuse hacer una película sobre la violencia de género, es algo que fue surgiendo naturalmente”, precisa. “Al final es la historia de tres mujeres y madres y de lo que están dispuestas a hacer por proteger a sus hijos. En el medio se mezcla la violencia de género, que tristemente está muy enquistada en nuestra sociedad”.

Como parte de la creación del filme, Schindel –que fijó su mirada en la esclavitud moderna en su primer largometraje de ficción, El patrón, radiografía de un crimen (2014)–, cuenta que volvió a ver La nana (2009), de Sebastián Silva, para trabajar el otro aspecto clave de la cinta: la relación entre el personaje de Cecilia Roth y Gladys (Yanina Ávila), empleada puertas adentro que acogieron cuando llegó desde el campo argentino.

“En Argentina hay una película con esta misma temática, Cama adentro, que también habla de cómo dos personas que pertenecen yo creo a universos paralelos que no se tocan, viven bajo un mismo techo y comparten la intimidad cotidiana. Eso me parece también algo muy interesante para explorar desde el arte”, plantea.

Además de emprender una investigación que lo llevó a realizar consultas a la Organización Internacional del Trabajo, ONU Mujeres y la ONG argentina La Casa del Encuentro, el director aplicó su formación documental en la inclusión de extensos testimonios en los dos casos judiciales que se ven en la cinta. Es lo que denomina “impronta de realidad, cuando vemos algo en pantalla y sabemos o sentimos que es real”.

Sebastián Schindel y Cecilia Roth en el set.

Así resume sus búsquedas: “Me incliné hacia que se vea y se sienta real, a que si bien es una historia muy extrema al producirse dos crímenes dentro del rango de la misma familia, uno pueda sentir que los distintos personajes representan a personas que existen. Hay muchos Danieles, Alicias, Gladys, creo que en Argentina, Chile y en casi toda Latinoamérica”.

Schindel no piensa que la pandemia dé un golpe mortal a los cines, pero sí considera viable que su siguiente proyecto sea pensado desde un inicio para el streaming. “No lo descarto, porque el mercado se ha achicado y polarizado mucho, las salas se reservan para los productos muy populares y hay otro cine muy interesante que termina con dos mil espectadores”, sostiene.

“En la mañana veo que Crímenes de familia está cuarta en el ranking mundial de Netflix, entonces por más grande que haya sido el estreno en Argentina, no la hubiera visto ni un 1% de las personas que la han visto en cuatro días”.

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