The Last Waltz: el día en que The Band se despidió de los escenarios en el lente de Scorsese

The Last Waltz

Hace más de cuatro décadas, la agrupación liderada por Robbie Robertson ofreció un último concierto con su formación original, en el Winterland Ballroom de San Francisco. La instancia contó con invitados de la talla de Bob Dylan —a quien acompañaron en su primera gira eléctrica en 1965—, Muddy Waters, Eric Clapton, Neil Young, Joni Mitchell y Van Morrison, entre otros artistas de trayectoria. Por su parte, el director de Taxi Driver aceptó registrar el acto, a pesar de que se encontraba en medio del rodaje de New York, New York.



Fue justo antes del Día de Acción de Gracias, el 25 de noviembre de 1976. Tras 16 años de gira y siete álbumes de estudio como The Band, el líder del grupo, Robbie Robertson, convenció a sus compañeros de que ya era el momento de retirarse de los escenarios.

Después de todo, no solo habían recorrido Estados Unidos como banda de respaldo del cantante Ronnie Hawkins, sino que también acompañaron a Bob Dylan —con el alter ego The Hawks —en su primer tour con instrumentos eléctricos en 1965; mismo año en que el compositor de “Mr. Tambourine Man” fue abucheado en el Newport Festival por su interpretación de “Maggie’s Farm” con una Fender Stratocaster en sus manos.

Con él grabaron Planet Waves (1974), el directo Before the Flood (1974) y The Basement Tapes (1975), una obra que registraron entre junio y octubre de 1967 en una casa del pueblo de Woodstock, ubicado en el condado de Ulster, Nueva York. Ese fue el mismo espacio en donde compusieron las canciones de su debut, titulado Music from Big Pink (1968) en alusión al color de la residencia.

Incluso, la agrupación tuvo la oportunidad de tocar en el festival de nombre homónimo en 1969, en el que compartieron escenario con nombres como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Joe Cocker y Ten Years After, entre una lista extensa que completó un cartel de tres días con un compilado de lo mejor del folk y rock psicodélico de la época.

Cansado y con la aprobación de sus colegas, Robertson se contactó con el promotor de conciertos, Bill Graham, para planear una despedida en San Francisco, debido a que ahí fue la última locación en donde tocaron en vivo como The Band. Así, escogieron el Winterland Ballroom como recinto.

—Él dijo “vamos a servir una cena de Acción de Gracias para 5.000 personas y a contratar a una orquesta de vals para que toque durante la comida —dice el músico en una entrevista radial con NPR. Junto con ello, el diseñador de producción, Boris Leven, se encargó de decorar el lugar con elementos prestados de las funciones de La Traviata y Lo que el viento se llevó que se realizaron en el San Francisco Opera House.

Pero esas no fueron las conclusiones más relevantes de la reunión entre Graham y Robertson. Ambos acordaron que el evento contaría con invitados especiales y que debía ser registrado para la posteridad, por lo que propusieron a Martín Scorsese como opción, luego de escuchar el soundtrack de Mean Streets (1973), el cual incluyó temas como “Jumpin’ Jack Flash” de The Rolling Stones y “I Looked Away” de Derek & the Dominos.

The Last Waltz

El director venía saliendo de la vorágine de Taxi Driver (1976) y se encontraba en medio del rodaje de New York, New York (1977), pero el líder de la banda y su representante, Jonathan Taplin, se acercaron a él de todas formas para preguntarle si tenía interés en el proyecto. La respuesta fue tajante:

—No tengo elección, debo hacerlo —cita Robertson en un artículo de la revista Rolling Stone.

El cineasta decidió que las filmaciones no se harían con Bolex de 16mm —lo que hasta ese momento era la norma en los documentales musicales —, sino que lo harían en 35mm y con audio sincronizado. De la misma manera, les dijo que las tomas debían estar centradas principalmente en el escenario y no en las reacciones del público, para así darle un carácter similar a una película, según explicó en una entrevista con CBC en 1978.

Asimismo, consideró que la mejor escena para abrir la cinta, era la del grupo tocando “Don’t Do It”, un guiño al tema “Baby Don’t You Do It” de Marvin Gaye y con el que finalizaron su espectáculo presencial en esa noche de diciembre.

Lo que para ellos significó el cierre de una etapa, para los espectadores de The Last Waltz (1978) —título que le dieron al filme —, denotó el inicio de otra.

The Last Waltz

El último vals

La instancia duró más de cinco horas y abordó tanto su discografía como covers de los artistas invitados. Nombres como Bob Dylan, Muddy Waters, Eric Clapton, Neil Young, Joni Mitchell y Van Morrison, entre otros, serían parte de la velada. Aun así, varias de las interpretaciones no fueron incluidas en el filme original, como por ejemplo, algunas del hombre de “Tangled Up In Blue”, quien se negó a que Scorsese las grabara, debido a que su aparición podría ensombrecer el proyecto Renaldo and Clara (1978), una película dirigida y protagonizada por él mismo durante la gira Rolling Thunder Revue.

Clásicos como “Who Do You Love” de Ronnie Hawkings y “Such a Night” de Dr. John fueron de los primeros en ser tocados junto a sus autores. Además de una versión agilizada de “Mystery Train” de Junior Parker, en el que contaron con la compañía de Paul Butterfield, uno de los armonicistas más recordados de la época; para después invitar al mítico Muddy Waters a que tomara el micrófono en “Caldonia” y “Mannish Boy”.

Luego llegó Eric Clapton a tocar “All Our Past Times” y “Further on Up the Road” de Bobby Bland, en lo que significó un reencuentro de The Band con el guitarrista tras la grabación de No Reason to Cry (1976), álbum que registró en los estudios Shangri-La que eran propiedad del grupo. Incluso, los mismos integrantes trabajaron con él en la composición de temas como el primeramente mencionado y “Beautiful Thing”.

Y a ello le siguieron Neil Young —con quien Levon Helm y el bajista Rick Danko colaboraron en “See the Sky About to Rain” de On the Beach (1974) —, la cantautora Joni Mitchell, Neil Diamond —para quien Robbie Robertson produjo Beautiful Noise (1976) —y Van Morrison.

Pero el momento más significativo de la noche fue cuando Dylan, con quien ya habían girado y publicado tres álbumes, subió a interpretar cinco canciones, entre las que se encontraron “Forever Young” y “I Don’t Believe You (She Acts Like We Never Have Met)”.

La última de ellas, “I Shall Be Released”, también contó con Ronnie Wood de The Rolling Stones y Ringo Starr de The Beatles, mientras que el resto de los artistas que se presentaron también se unieron al coro.

Aquella fue la escena final de la película de Scorsese, a pesar de que el concierto presencial terminó con “Baby Don’t You Do It”, entre gritos imparables del público y una banda cansada que arrastraba los pies tras más de cinco horas de presentación en el escenario. Pero varios meses después, Robertson y el cineasta recibieron un presupuesto adicional para repetir algunas partes del filme, por lo que volvieron a reunir a la banda y filmaron “The Weight” con The Staple Singers y “Evangeline” con Emmylou Harris en los estudios de Metro-Goldwyn-Mayer.

Finalmente, tras el proceso de edición, The Last Waltz se publicó el 26 de abril de 1978 y se convirtió en uno de los eventos más emblemáticos en la historia de la música y el arte cinematográfico, por lo que en 2019, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la preservó en el Registro Nacional de Cine de dicho país.

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