Las consecuencias de El Juego del Calamar: una demanda y una escena borrada

La producción coreana va camino a convertirse en la apuesta original más vista y popular en la historia de Netflix, lo que también le ha acarreado un par de conflictos.



El Juego del Calamar luce hasta ahora un único destino posible y victorioso: convertirse en la serie original más vista en la historia de Netflix. Y, por supuesto, todo eso conlleva millones de comentarios en redes sociales, análisis de sus personajes y su final, derivados que van desde merchandising hasta videojuegos, y la fama global e instantánea de su elenco.

Pero la ruta hacia la gloria también es pedregosa y ha tenido un par de matices en torno a la producción coreana que trata de un grupo de personas que por necesidades económicas se involucra en un macabro juego. Por ejemplo, y según informa Reuters, un proveedor de internet surcoreano los acaba de demandar por una razón simple: el programa es responsable -con sus virales, sus comentarios en plataformas digitales, los foros de sus fans, etc.- de un exceso de tráfico en la red. Según el documento, sus (sorpresivos) millones de seguidores en el mundo generarían un impacto no del todo positivo en el rendimiento de la web.

La acción judicial la ha establecido SK Broadband, una empresa de telecomunicaciones de Corea del Sur que pretende que Netflix se haga cargo de los costes del mantenimiento de sus servicios de internet. Según los datos de SK Broadband, las producciones de Netflix se han convertido en el segundo mayor generador de tráfico de ese país, incluso por debajo de YouTube.

El tráfico ha aumentado 24 veces desde mayo de 2018, a los 1,2 billones de bits de datos por segundo en septiembre de este año. Según SK Broadband, esto se debe en gran medida al éxito de El juego del calamar.

Aunque parezca contradictorio, la demanda sólo confirma una de las metas de Netflix: ampliar su mercado hacia esa nación asiática y generar cada vez más impacto en esa industria, impulsando más producciones originales para los próximos años.

Por otro lado, hay otro detalle en la historia misma de El juego... que también se ha convertido en una piedra en el zapato para sus realizadores. Se trata de un número de teléfono que aparece en una tarjeta y, presuntamente, pertenece a una persona que no tiene vínculo alguno con la producción.

Según señalaron voceros de Netflix al periódico The Independent, “junto con la empresa productora, estamos trabajando para resolver este asunto, incluso para editar escenas con números de teléfono cuando sea necesario”.

Los reclamos llegaron luego que una persona dijera haber recibido miles de llamadas y mensajes de bromas, ya que su número telefónico real salía al menos en una escena de la ficción, de acuerdo a lo que han publicado medios coreanos.

“He estado usando este número por más de 10 años, así que esto me desconcertó”, indicó el afectado, de acuerdo a lo que señalan esos mismos medios.

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