Bruno Mars y Olivia Rodrigo festejan en una edición de los Grammy marcada por la aparición de Volodímir Zelenski

Bruno Mars y Anderson .Paak. en su día de gloria. Foto: Matt Winkelmeyer/Getty Images/AFP

El Presidente de Ucrania irrumpió mediante un video en que abogó por la solidaridad internacional y tributó a los músicos de su país. El episodio –junto con el homenaje a Taylor Hawkins– disparó el interés de un evento en que el músico se llevó todos los premios a los que aspiraba con su dúo Silk Sonic, quedando sólo por debajo de Jon Batiste. Si bien la presencia femenina fue menos descollante que en las anteriores tres ceremonias, la cantautora de 19 años vivió una noche consagratoria. Mon Laferte, en tanto, no pudo alzar el gramófono.



Gracias al triunfo de nombres como Kacey Musgraves, Billie Eilish, Beyoncé, Megan Thee Stallion y Taylor Swift, las últimas tres ediciones de los Grammy habían concluido con predominio femenino. En 2023 esa tendencia tal vez regrese en plenitud –de la mano de lo nuevo de artistas como Adele, por ejemplo– pero en su versión 2022 la Academia de la Grabación inclinó sus preferencias hacia dos figuras masculinas: Jon Batiste y Silk Sonic.

El primero, nacido hace 35 años en Metairie, Louisiana, se coronó con su octavo y hasta ahora más convocante trabajo: We are, un disco en el que junta sus cavilaciones personales con reflexiones sobre la segregación y las tensiones del país. El también coautor de la banda sonora de Soul (obtuvo el Oscar en 2021 por la película de Pixar y tres de sus candidaturas de anoche se las debía a ella) brindó una contundente demostración de su poderío al interpretar sobre el escenario Freedom, un derroche de energía para el espíritu.

Jon Batiste con todos sus premios. Foto: Patrick T. FALLON / AFP

Este domingo Batiste ingresó al MGM Grand Garden Arena de Las Vegas como el músico más nominado y se fue como el más celebrado, ostentando cinco gramófonos, incluido el de Álbum del año. Jornada redonda para quien, hasta antes de esta edición, nunca había logrado presencia en la máxima premiación de la música anglo.

También fue un día dulce para Bruno Mars. Gran ganador de la versión de 2018 –cuando se impuso ante Kendrick Lamar pese a arrancar con menos menciones–, el músico de That’s what I like volvió a picar desde atrás para terminar alzando los cuatro reconocimientos por los que competía, entre ellos, el otro de mayor relevancia, Grabación del año (Leave the door open).

Esta vez lo hizo bajo la marca Silk Sonic, el dúo de estética y sonido setentero que lo une con el rapero Anderson .Paak. y que se presentó por primera vez hace un año, precisamente en la anterior ceremonia de los Grammy. La pareja también se adjudicó las estatuillas a Canción del año, Mejor canción R&B y Mejor interpretación de R&B.

La principal victoria femenina de los Grammy número 64 la encarnó Olivia Rodrigo, la cantautora que conquistó al mundo con su elogiado disco Sour y hits de desamor como Drivers license y Good 4 U. Mejor interpretación vocal pop y Mejor álbum de pop vocal fueron a parar a las manos de la joven de 19 años, además de un galardón que era inminente, Mejor artista nuevo. No olvidará jamás este domingo, aunque se le haya privado de también festejar en las principales categorías.

Olivia Rodrigo al ganar como Mejor artista nuevo Foto: REUTERS/Mario Anzuoni

Mon Laferte, en tanto, tuvo su momento en el evento en que se entregan la mayoría de los gramófonos y que va antes de la transmisión por televisión. La viñamarina cantó en solitario La mujer, tema de su disco Seis grabado en el estudio junto a Gloria Trevi.

Pocos minutos después de su vibrante irrupción en el escenario se conoció su suerte en Mejor álbum de música regional mexicana, su primera nominación a los Grammy anglo: finalmente el galardón se transformó en una distinción póstuma para Vicente Fernández, en reconocimiento a A mis 80′s. Frente a ese factor (homenaje final a una leyenda de la música popular), había poco margen para un triunfo de la autora de Tu falta de querer o del resto de los postulantes.

Billie Eilish, quien hizo historia junto a su hermano Finneas hace dos años, sorprendentemente esta vez se fue de manos vacías. Su segundo LP, Happier than ever, no parece haber terminado de seducir el paladar de la Academia, pese a la madurez y elasticidad de su obra.

A cambio, la responsable de Bad guy protagonizó una de las presentaciones más eléctricas y memorables de la noche. Con la capacidad interpretativa envidiable que se le conoce, la artista se subió a cantar el desgarrador tema que da título a su disco lanzado en julio pasado. Lo hizo con una polera negra con un retrato de Taylor Hawkins, el baterista de Foo Fighters fallecido hace poco más de una semana.

Billie Eilish y su hermano Finneas. Foto: VALERIE MACON / AFP

Sin necesidad de decir palabra alguna, Eilish tributó con genuino entusiasmo al músico que perdió la vida en Bogotá, Colombia. A este más adelante se lo homenajeó con un video que operó como inicio del tradicional In Memoriam de la cita, segmento a cargo de los cantantes y actores Cynthia Erivo, Ben Platt, Leslie Odom Jr. y Rachel Zegler.

Pese a que la banda comandada por Dave Grohl se adueñó de los tres premios a los que aspiraba (Mejor actuación de rock, Mejor canción de rock y Mejor álbum rock, todos entregados en el evento previo), no hubo pistas de los miembros de la agrupación, con todos sus shows y actividades canceladas tras la tragedia de su compañero.

Quien sí participó en la ceremonia fue Volodímir Zelenski. El Presidente de Ucrania –a quien varios personajes de Hollywood habían pedido sin éxito se le incluyera en los últimos Oscar– intervino mediante un video grabado con anterioridad. El mandatario entregó un mensaje en que habló del silencio “de las ciudades arruinadas y de las personas asesinadas” tras la invasión rusa iniciada en febrero y de los músicos de su país, quienes “les cantan a los heridos en los hospitales, incluso a los que no pueden oírlos. Pero la música se abrirá paso de todos modos”.

El momento dedicado a Ucrania. Foto: VALERIE MACON / AFP

Su aparición fue seguida por un acto liderado por el estadounidense John Legend, en sociedad con las músicas ucranianas Siuzanna Iglidan y Mika Newton, y Lyuba Yakimchuk, poeta que acaba de huir del territorio en crisis. Interpretaron Free en una emotiva performance que calibró con sentido la búsqueda de solidaridad internacional que se perseguía con el gesto.

Fue probablemente la postal más memorable de una velada algo deslucida y plana, con sólo chispazos de humor de su anfitrión, Trevor Noah (“manteniendo los nombres de las personas fuera de nuestras bocas”, dijo en referencia al “mantén el nombre de mi esposa fuera de tu maldita boca”, que le gritó Will Smith a Chris una semana atrás luego de abofetearlo), y ganadores que no lideraban los pronósticos pero que tampoco eran los más descollantes en carrera.

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