Columna de Marcelo Contreras: la reencarnación de las estrellas

Los shows virtuales no son novedad. Hace una década el holograma de Tupac Shakur sorprendió en Coachella, como en 2014 Michael Jackson revivió en los Billboard Music Awards. Antes de la pandemia, Frank Zappa, Roy Orbison y Ronnie James Dio se fueron de gira en imagen. ABBA puso algo más que sus corazones y almas en el proyecto, sino dinero de su propio bolsillo completando un presupuesto de 175 millones de dólares, financiando ocho años de trabajo



Con shows diarios hasta diciembre, ABBA presenta en Londres su primer álbum en cuatro décadas titulado Voyage (2021), junto a selecciones de clásicos como Dancing queen y The winner takes it all, entre varios hits eternos, completando una veintena de canciones en formato virtual. “Pusimos nuestros corazones y nuestras almas en esos avatares y tomarán el relevo”, explicó el guitarrista Björn Ulvaeus, sobre un espectáculo que solo los tuvo en carne y hueso en el estreno el pasado 27 de mayo, cuando saludaron al público al cierre del evento. El resto del tiempo son hologramas -“abbatars”, según el conjunto- con su estampa de 1979. En la opinión de la prensa londinense, el show de las leyendas suecas con una banda de diez músicos en directo, adelanta el mañana del negocio. “Este espectáculo parece realmente el futuro de la música”, proclamó la reseña del Evening Standard. “Es casi imposible decir que no se está viendo a seres humanos”, destacó The Guardian.

REUTERS/Henry Nicholls

Los shows virtuales no son novedad. Hace una década el holograma de Tupac Shakur sorprendió en Coachella, como en 2014 Michael Jackson revivió en los Billboard Music Awards. Antes de la pandemia, Frank Zappa, Roy Orbison y Ronnie James Dio se fueron de gira en imagen.

ABBA puso algo más que sus corazones y almas en el proyecto, sino dinero de su propio bolsillo completando un presupuesto de 175 millones de dólares, financiando ocho años de trabajo. Contar con los integrantes vivos también marcó un beneficio notorio respecto de experiencias previas. El cuarteto sumó largas semanas con vestimentas plagadas de sensores para registrar sus movimientos, en pos del realismo de los avatares. Si todo marcha comercialmente, ABBA Voyage, como se denomina el espectáculo, podría mantenerse en cartelera durante cuatro años, junto con alentar el regreso de The Beatles y Elvis, como sugirió un asombrado y confundido Jarvis Cocker, a la salida del show del grupo sueco. “No sé qué significa para el futuro de la humanidad”, confesó.

La idea de extender la vida artística de grandes leyendas cuenta con antecedentes. El grupo vocal The Platters, de extraordinario éxito en los años 50, tenía distintas versiones girando por el mundo, incluyendo una alineación que se presentaba en Chile. Los Huasos Quincheros y Los Jaivas ejemplifican la versión local del concepto relevando integrantes, como la reciente visita de los sobrevivientes de Soda Stereo también es paradigmática del intento por superar a la muerte (y pasar el sombrero).

Como ha sucedido en distintas esferas, esta alternativa no supone reemplazo alguno en la oferta musical, sino una opción que se suma a la cartelera, una curiosa variable en directo sin acción en vivo. Los fallecidos y los retirados de las giras -el proyecto de ABBA tiene entre sus raíces la negativa de Agnetha y Anni-Frid de actuar-, pueden volver para deleite de los fans. No pelean, no pierden la voz y no envejecen, albergando la posibilidad de actuar simultáneamente en distintas ciudades sin descanso.

REUTERS/Henry Nicholls

En paralelo, se multiplicarán los conciertos en el metaverso para asistir con amigos virtuales comprando merchandising recordatorio del evento, o adquiriendo material exclusivo mediante NFT, en distintas variables de la virtualidad enhebrada al negocio de la música.

Para los nacidos en el siglo XX suena a gato por liebre porque la experiencia en vivo resulta irremplazable, y por cierto lo es. Sin embargo, la virtualidad se profundiza mejorando progresivamente la oferta y la calidad del formato, mejor apreciado y comprendido por generaciones criadas en la era digital.

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