La historia de cómo Helen Mirren se transformó en la Reina Isabel II (y lo ganó todo)

En La Reina (2006), película con guión del creador de The Crown, la actriz encarnó a la monarca en uno de los momentos más complejos de su vida: los días posteriores a la muerte de la princesa Diana en 1997, cuando todos los ojos estaban sobre los movimientos de la familia real. Este jueves, al conocer el fallecimiento de Isabel II, la despidió como “una mujer que, con o sin la corona, fue el epítome de la nobleza”.



El guión de Peter Morgan sugería un viaje a casi una década atrás. A la semana posterior al 31 de agosto de 1997, la fecha en que la princesa Diana murió en París a los 36 años.

Al conocer la noticia la familia estaba en Balmoral, su residencia de verano (la misma en que la monarca dejó de existir este jueves a los 96 años). Durante la madrugada, la Reina Isabell II fue informada de que la madre de sus nietos William y Harry había fallecido en un accidente vehicular en que también perdieron la vida la pareja de Lady Di, Dodi Fayed, y el conductor del auto, Henri Paul.

Mientras el clamor popular pedía una declaración de la familia real y su regreso al palacio de Buckingham, los Windsor optaron por permanecer en Escocia. En tanto, en Inglaterra el primer ministro de la época, Tony Blair, asumía la crisis.

“Saben lo difíciles que eran las cosas para ella de vez en cuando, estoy seguro de que solo podríamos adivinar, pero las personas en todas partes, no solo aquí en Gran Bretaña, en todas partes, mantuvieron la fe en la princesa Diana”, planteó el jefe de gobierno en un discurso en que acuñó uno de los términos más frecuentes en relación con Lady Di.

“La querían, la amaban, la consideraban como una más del pueblo. Era la Princesa del Pueblo. Y así se quedará, así permanecerá, en nuestros corazones y en nuestra memoria, para siempre”, cerró.

Isabel II y el resto de familia recién volvieron a Londres el 5 de septiembre, un día antes del multitudinario funeral que se montó para despedir a Lady Di. Desde Buckingham, y vestida de negro, la monarca se dirigió a su país “como su reina y como abuela”.

“En las buenas y en las malas, ella nunca perdió su capacidad de sonreír y reír, ni de inspirar a otros con su calidez y amabilidad”, reflexionó, explicando que “esta semana en Balmoral todos hemos estado tratando de ayudar a William y Harry a aceptar la devastadora pérdida que ellos sufrieron y el resto de nosotros hemos sufrido”.

Helen Mirren. Foto: AFP.

Durante esos días hubo confusión, dudas y sentimientos que probablemente el mundo jamás conocerá con absoluta precisión. Pero la película La Reina (2006), dirigida por Stephen Frears y con guión de Peter Morgan, es un buen intento por comprender qué ocurrió en ese breve pero intenso periodo en Balmoral y en el despacho de Tony Blair.

El largometraje (disponible en la plataforma Starzplay) revestía una importancia mayúscula: sería una de las primeras encarnaciones en pantalla de Isabel II, misión que fue encargada a Helen Mirren, una de las actrices más reputadas de Reindo Unido, gracias a sus roles en el cine en títulos como El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989) y Gosford Park (2002).

Mirren acababa de dar vida a Isabel I en una miniserie de Channel 4 por la que obtendría un premio Emmy, y curiosamente, en 2003, había sido nombrada Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico.

Su preparación incluyó repasar biografías de la monarca y revisar material fílmico de su juventud, de su infancia, del momento de su vida anterior a que debiera convertirse en Reina a los 25 años, en 1952. Buscaba capturar su humanidad, tanto como su sentido del deber.

“Existe esta enorme y gran estructura que es la monarquía, que realiza todas las cosas que el público británico siente que la monarquía debería realizar. Pero lo extraordinario es que dentro de la estructura hay un ser humano, con inseguridades y dignidad y fortaleza de carácter”, señaló la actriz a The New York Times, asegurando que “su papel icónico es algo que ella acepta, interpreta y ha interpretado toda su vida”.

En oposición, Tony Blair debía ejecutar su propio papel: con menos de cuatro meses en el cargo, se vio forzado a reaccionar a la tragedia leyendo el momento de consternación que dominaba a sus compatriotas y al mundo. El joven jefe de gobierno fue encarnado por Michael Sheen, un actor con una carrera –hasta ese momento– más consistente en teatro que en cine que estuvo a la altura del desafío.

En la trama también irrumpen Felipe de Edimburgo (James Cromwell), el príncipe Carlos (Alex Jennings) y hasta Cherie Blair (Helen McCrory), la esposa del político. Pero el eje de la película está en la relación entre la monarca y Tony Blair, dispares en responsabilidades, experiencias y opiniones frente a cómo responder ante la muerte de Lady Di.

Los aplausos se los llevó casi todos Mirren, quien tras ganar la Copa Volpi en el Festival de Venecia inició un exitoso recorrido en la temporada de premios. También triunfaría en los Bafta, los Globos de Oro y los Premios del Sindicato de Actores.

En los Oscar, donde la cinta alcanzó seis nominaciones (incluidas Mejor película, Mejor director y Mejor guión original), la actriz se midió ante cuatro candidatas de peso: Judi Dench (Notes on a scandal), Meryl Streep (El diablo viste a la moda), Kate Winslet (Secretos íntimos) y Penélope Cruz (Volver).

Tras recibir el galardón de manos de Philip Seymour Hoffman, la intérprete entregó un discurso de agradecimiento al que no le faltó picardía. “Durante más de 50 años, Isabel Windsor ha mantenido su dignidad, su sentido del deber y su peinado”, dijo ante colegas y miembros de la industria.

Un tono distinto al que mostró este jueves, al despedir a la monarca. “Estoy orgullosa de ser isabelina”, declaró. “Lloramos a una mujer que, con o sin la corona, fue el epítome de la nobleza”.

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