Guillermo Francella: “Este personaje por momentos es Mefisto y en otros es Yago”

Fotos: Star+

Tras una década de ausencia en el mundo de las series, el reconocido actor argentino vuelve al formato con El Encargado, producción de Star+ que describe como “haber filmado tres películas seguidas”. En entrevista con Culto detalla cómo encarnó las complejidades de su personaje y las bondades y desventajas de los proyectos para el streaming.



Conoce el funcionamiento del lugar a la perfección. Los horarios, las alegrías, las miserias, las dinámicas individuales y grupales. Por ello no es disparatado que Eliseo en un momento lance una confesión categórica a alguien que no pertenece a la comunidad: “El edificio y yo somos uno”.

Ese personaje, un hombre que suma casi tres décadas desempeñándose como una especie de conserje y administrador de un inmueble de Buenos Aires, es el protagonista excluyente de El encargado, serie de la plataforma Star+ (estreno este miércoles 26) que circula por la ironía, la intriga y la calidez, muchas veces variando de un registro a otro en la misma secuencia. Una historia capaz de sacar carcajadas, al tiempo que plantear preguntas sobre la condición humana.

Guillermo Francella (Buenos Aires, 1955) dice que “voló” de la mano de la heterogeneidad de la ficción y la buena pluma que encontró en los guiones. “Tiene todo. Explorar todo eso desde lo interpretativo me fascinó”, asegura a Culto el protagonista de celebradas producciones como Casado con hijos (2005-2006) y El clan (2015).

Cómico excepcional y gran actor de drama, le bastan un par de escenas para apoderarse del rol. Mientras los habitantes entran y salen, ignoran que Eliseo ejerce un poder absoluto sobre la comunidad. Tanta, que es capaz de manipular cada situación a su antojo si advierte alguna mínima amenaza.

“Es un tipo muy empático, afable, agradable, entrador, y por momentos oscuro, turbio, manipulador. Maneja todo a diestra y a siniestra”, señala sobre un papel con “un arco muy contundente”. Agrega: “Tenía que estar permanentemente con los ojos muy abiertos, porque en un mismo diálogo va pasando de la comedia a la tragedia. Es Mefisto por momentos. Es Yago en otros momentos”.

“Yo he encontrado tipos similares a Eliseo, que trabajan en condominios y tienen más poder que los propietarios mismos. No se intimidan en lo más mínimo”, cuenta.

¿Pero cómo se encarna a un personaje con esa exigencia dramática y matices? “Había que manejarlo con un tono austero, relajado, nada desbordado, nada pasado. Al contrario, la mayor economía gestual, la mayor economía interpretativa. Eso en cuanto a lo rimbombante, porque puedo tener párrafos que duran un minuto hablando”, explica sobre su trabajo en la producción creada por los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat (El ciudadano ilustre, Competencia oficial). Su despliegue en pantalla es el eje de una ficción que irrumpe como fuerte candidata a una de las mejores series latinoamericanas de 2022.

-¿Cuáles diría que son sus rutinas antes de empezar a trabajar en un nuevo proyecto?

Me meto mucho en los proyectos. No vivo nada de taquito. Al contrario: me encanta participar desde el primer momento. Acá he realizado la tarea de producción ejecutiva, porque estoy muy detrás de los libros, muy detrás del elenco. Participo de todo. Es mi manera de trabajar. No me gusta estar con piloto automático diciendo mi letra e irme a mi casa. Me gusta participar; por ende, me encanta que obtenga los resultados que yo anhelo. Pero para eso tiene que haber un trabajo de gente idónea. Cuando elijo, elijo, y me meto con patas y todo. Me dedico y tengo mucha entrega. Amo lo que hago. Me duele la panza de nervios en el momento que estoy por arrancar algo, como cuando era adolescente en mis primeros trabajos. No hay una rutina clonada. Pero sí que trabajo, y mucho.

-Entendiendo que la serie es en parte una comedia y juega con el humor, ¿cuál cree que es la radiografía que realiza del presente de Argentina?

Se le titula comedia, pero no puedo definirla como una comedia. Sería una tragicomedia, una comedia dramática, porque tiene distintos parámetros. Hay momentos de mucha ironía, de mucho sarcasmo, pero hay momentos de una enorme oscuridad. Me he encontrado con varios periodistas que me decían que no sólo les ha gustado, sino que se encontraron con un género nuevo. Por eso no es taxativa la denominación. Tiene momentos de comedia y tiene momentos de dramatismo. Hasta hay pigmentos de suspenso, de intriga. Por eso tiene este arco interpretativo tan jugoso de implementar, y no le puedo dar una lectura a un género solo. Tiene muchas lecturas Eliseo, muchas. Por eso se escabulle con tanta facilidad ante cualquier cosa adversa.

-Este es su primer protagónico en una serie en una década (El hombre de tu vida, 2011-2012). ¿Qué le seducía de volver al formato seriado, que lógicamente es muy diferente al cine?

Y mucho más trabajoso aún. Lo que duró El encargado fue como haber filmado tres películas seguidas. Fue muy duro. Muy, muy duro. Había escuchado eso, pero llevarlo a la práctica fue demasiado, porque además estaba en todas las escenas. Lo contaron según el punto de vista de mi personaje y, por ende, no había recreos para mí. Fue cansador y duro, pero cuando lo veo plasmado, (pienso que) valió la pena.

“No es que estuviera tentado de hacer una serie. Soy amante y espectador de series, y tenía ganas de transitar en alguna, tenía ganas de trabajar en una plataforma, respaldado en una como Star+. Pero nunca lo había vivido. Me gustó. Y yo quisiera tener más inmediatez en los resultados. No te olvides que hace un año terminamos de filmarla pero, por todo el proceso de postproducción, recién ahora sale al aire. A mí me divierte más cierta inmediatez en el resultado. Corroborar, escuchar las devoluciones. Cuando se lo he podido mostrar a familiares y amigos, gracias a Dios ha gustado muchísimo el producto. Hay un pro y un contra en este tipo de ficción y de formato, pero me gustó transitarlo”.

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