Rodrigo Recabarren: un jazzista chileno en Nueva York

El percusionista lleva cerca de 13 años en Nueva York, uno de los centros neurálgicos del arte y el jazz internacional. A punta de autogestión ha forjado una carrera que hoy lo tiene tocando en el circuito de clubes de la Gran Manzana, pero sin olvidar sus orígenes, manteniendo siempre un trabajo colaborativo con artistas chilenos repartidos por el mundo.



En 2009 decidió marchar a Nueva York. Obtuvo una beca para un master en jazz en NYU y aprovechó la oportunidad. Una vez allá había que empezar a tocar y para eso no importaba el lugar: “Empecé donde podía. Después de a poco empezó a andar la cosa y comencé a conocer más gente. Una persona me llamó para una banda, después necesitaban un batero, y entre oportunidades que se dieron y aproveché, y oportunidades que se dieron y no aproveché, estoy donde estoy”, recuerda el chileno.

En esos primeros días no podían faltar las visitas a sus ídolos en los renombrados bares del Greenwich Village, una meca para los amantes del jazz en la ciudad. Salidas infaltables al 55 Bar para ver a artistas como Chriss Potter o Mike Stern, hasta que de pronto, él también logró tocar allí.

“La gente se junta en general en los clubes donde hay conciertos, entonces vas a ver a un amigo o a alguien que te gusta, te encuentras con otra gente, de ahí, nos tomamos una cerveza, conversamos y se arman redes”, cuenta Recabarren para esbozar la fórmula que lo llevó a tocar en clubes neoyorkinos.

Así es como el percusionista fue creando una red de lugares para tocar en Nueva York: conociendo gente, yendo a presentaciones en vivo u ofreciéndose para ser el baterista en cuartetos de jazz. Es más o menos lo que a Rodrigo Recabarren le ha funcionado para establecerse en la ciudad donde cualquier músico desearía estar.

Por estos días, se encuentra en una breve gira por Chile donde se presentará en el Tercer Festival Latinoamericano Renca Jazz que se realizará este 25 y 26 de noviembre. En Nueva York también ha activado sus fechas, ahora que el Covid parece ser parte del pasado. “Está todo como en un proceso de reorganización, de dónde se toca, dónde está yendo la gente a ver música”, explica el chileno sobre la realidad en Estados Unidos.

El arte de la improvisación

Si de algo sabe Rodrigo Recabarren es de improvisar. El músico ha definido su interpretación como “improvisativa” y ha demostrado su versatilidad en la combinación de estilos. Pero la pandemia y el cierre de espacios para tocar en Nueva York lo llevaron a encerrarse en su casa.

Durante ese año, comenzó a subir videos a su Instagram personal. Allí improvisaba percusiones para acompañar videos de discursos, partidos de fútbol o un audio con algún mensaje que le pareciera interesante. Así, los primeros días del 2021 inauguró un pequeño segmento en sus redes sociales. Comenzó a realizar una “serie de transcripciones con relatos de fútbol”, donde creaba ritmos en su batería para acompañar a escenas de campeonatos. El video encargado de abrir el espacio fue un homenaje al equipo de sus amores: una grabación del momento en que Marcelo Barticciotto marcó el segundo gol de Colo Colo frente a Boca Juniors en 1991.

En mayo del 2021, la improvisación de batería de Recabarren formó parte de Tocar la Copa: la serie de Colo Colo 91 que preparó La Tercera para conmemorar los 30 años de la campaña que coronó al Cacique como campeón de la Copa Libertadores.

En estos últimos meses del 2022, las cosas ya han vuelto a la normalidad previa a la pandemia. Rodrigo Recabarren se encuentra produciendo discos de bandas colaborativas, realizando algunas clases online, pero priorizando siempre el tocar en vivo. Hoy por hoy concentra su trabajo en aprenderse las baterías de los shows a los que lo invitan a tocar. “Tengo un montón de música que aprenderme. Le doy prioridad a eso, a aprender música para la pega, sea la próxima semana o dos más para adelante”.

Renca Jazz

En el jazz existe el concepto de sideman o sidewoman. Se le llama así a la persona que acompaña al líder de la banda durante una interpretación. Ese es el rol que a Recabarren le gusta ocupar en los shows que realiza. “Yo no soy líder de banda, nunca, por eso trabajo en bandas colaborativas”, confiesa. “Eso es lo que tiene la música improvisativa y el jazz en particular, todas las voces que entran en este coro, tienen algo que aportar”, añade.

El percusionista chileno siempre ha buscado trabajar de forma grupal. Desde ahí se comprende su participación en seis bandas y que su discografía acumule más de 30 álbumes en los que ha participado. Es ese mismo espíritu el que hoy lo trae a Chile donde se presentará junto a la cantante y compositora chilena - también radicada en Nueva York - Camila Meza.

Junto a la jazzista serán parte de Renca Jazz en su tercera edición y se presentarán el día 26 de noviembre en el Parque Metropolitano Cerros de Renca. “Vamos a hacer la música del último disco de Camila que se llama Ámbar. Será un cuarteto de jazz con cuarteto de cuerdas. Estará super bonita la música”, adelanta Recabarren.

Frente a este tipo de iniciativas y circuito del jazz en Chile, Recabarren no tiene dudas en que el estilo cuenta con buenos exponentes. “La escena chilena es super bien vista desde afuera. Dentro de mis pares ha habido un montón de músicos que han venido para Nueva York y han hecho carrera. Han dejado impresiones súper altas y yo sé que hay una escena fuerte en Chile”, señala.

Consultado sobre un lugar esencial dentro del jazz nacional, es categórico: “Gracias a lugares como el Thelonious Club de Jazz se ha conseguido subsistir y manifestarse. A pesar de que no he estado mucho rato en el país, sin lugar a dudas es el lugar más importante del jazz en Chile”, concluye.

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