A los 95 años muere Robert Duvall, ganador del Oscar y leyenda del cine
El actor de El Padrino y Apocalipsis Ahora se había mantenido activo en la industria hasta 2022. La noticia fue confirmada por su esposa a través de un comunicado.
Una leyenda del cine ha partido. Robert Duvall, ganador del Oscar por Tender mercies (1983) y nominado a los Premios de la Academia otro puñado de veces, murió este domingo a los 95 años en su rancho en Virginia.
La noticia fue confirmada a través de un comunicado que subió su esposa, Luciana Duvall, a Facebook.
“Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar, rodeado de amor y consuelo. Para el mundo, era un actor ganador del Oscar, un director y un narrador. Para mí, lo era todo”, señaló.
“Su pasión por su oficio sólo era comparable a su profundo amor por los personajes, una comida exquisita y su capacidad para conquistar el corazón. En cada uno de sus muchos papeles, Bob lo dio todo por sus personajes y por la autenticidad del espíritu humano que representaban”, agregó, junto con pedir “tiempo y privacidad para celebrar los recuerdos que nos deja”.
Nacido en San Diego en 1931, Duvall tenía como padres a un oficial naval que ascendió a contralmirante –y reubicó a la familia en múltiples ocasiones– y a una exalumna de teatro. Su interés en la actuación lo llevó a postular al Neighborhood Playhouse, el conservatorio encabezado por Sanford Meisner. Allí, en el Nueva York de los años 50, haría buenas migas con Dustin Hoffman y Gene Hackman, y generaría sus primeras armas sobre las tablas.
“Sentía que Bobby era el nuevo Brando. Sentía que él era el indicado, y probablemente yo no. En cierto sentido, yo era su hermano pequeño”, declaró Hoffman a la revista Vanity Fair en 2004.
Aunque su estreno en el cine tomó tiempo, fue un debut estelar: interpretó a Boo Radley en Matar a un ruiseñor (1962), película candidata a ocho categorías de los Oscar y ganadora de tres. Llegó al proyecto gracias al guionista Horton Foote, quien lo recomendó después de verlo en el teatro en The midnight caller.
En los años siguientes se uniría a directores como Arthur Penn, Robert Altman, Gordon Douglas, Peter Yates y Henry Hathaway, y compartiría elenco con estrellas de la talla de Marlon Brando, Frank Sinatra, Steve McQueen y John Wayne. Aunque rara vez era el protagonista, se consolidó en las grandes ligas de Hollywood como un tipo de fiar.
Asumió el rol de un autómata en THX 1138 (1971), la innovadora cinta de ciencia ficción de un joven George Lucas. El filme lo obligó a quitarse todo el caballo, algo de lo que se reiría años después,
“Era cuando todos llevaban el pelo largo y George exigía que todos se raparan la cabeza para la película. Un grupo de hippies con un grupo de calvos, eso era lo que era”, indicó en 2010.
Con honestidad, declaró que esa producción “no perjudicó mi carrera, pero no me impulsó a ningún nivel superior, por así decirlo. Pero fue una experiencia maravillosa trabajar con George Lucas. Era un verdadero cineasta desde joven”.
La sociedad con Coppola
A George Lucas lo conoció en el rodaje de The rain people (1969), el primer largometraje que hizo junto al director Francis Ford Coppola, quien se terminaría convirtiendo en uno de sus grandes socios en la pantalla grande.
¿Su principal sociedad? Sin duda El Padrino (1972), donde Duvall se puso en la piel de Tom Hagen, el consigliere de Vito Corleone (Marlon Brando). La película coleccionó diez nominaciones a los Oscar, incluyendo la primera candidatura de su carrera (la estatuilla no recayó ni en él ni en James Caan ni en Al Pacino, sino que en Joel Grey, en reconocimiento a su labor en Cabaret).
Actor y cineasta volvieron a trabajar en La conversación (1974), El Padrino II (1974) y Apocalipsis ahora (1979). Esa última cinta, que posteriormente, después de superar una recepción dividida, se transformaría en un clásico del cine bélico, le concedió uno de sus personajes más icónicos. “Me encanta el olor a napalm por la mañana”, decía en la piel del Coronel Kilgore. Obtuvo la segunda nominación a los Premios de la Academia por ese papel.
Su primer triunfo en esa instancia llegaría a mediados de los 80 gracias a Tender mercies (1983), donde dio vida a un cantante de country alcohólico y fracasado que debe ajustar cuentas con su pasado. Duvall se encargó de componer y cantar las canciones de ese proyecto.
Ese mismo año, con Angelo my love (1983), daría el salto a la dirección, una faceta que alcanzó su mayor reconocimiento en la década siguiente con El apóstol (1997). Dirigida, escrita y protagonizada por él mismo, presentó la historia de un carismático predicador pentecostal que mata al amante de su mujer, huye y reúne a un nuevo grupo de fieles.
Su último trabajo como realizador fue Wild horses (2015), western en que reclutó a James Franco, Josh Hartnett y a su propia esposa, la actriz argentina Luciana Pedraza.
Con el cambio de siglo se mantuvo como una presencia imponente. Encarnó al papá de Joaquin Phoenix y Mark Wahlberg en Los dueños de la noche (2007), representó a un viejo amigo de Jeff Bridges en Loco corazón (2009) e interpretó al padre de Robert Downey Jr. en El juez (2014), filme que le daría su última candidatura a los Oscar.
El actor se mantuvo activo hasta el año 2022, cuando tuvo roles secundarios en dos largometrajes respaldados por Netflix: Garra (protagonizada por Adam Sandler) y Los crímenes de la academia (con Christian Bale).
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