Culto

El día en que el Festival de Viña “borró” a Jamiroquai de la transmisión y enfureció a su mánager: “Un desastre”

La banda vuelve al país este 2026 para presentarse en el Claro Arena. Sin embargo, su última vez en 2018, estuvo cruzada por la polémica: su paso por la Quinta Vergara tuvo una transmisión por parte del director Álex Hernández calificada de "desastrosa", donde enfocó más a los rostros de las primeras filas bailando que al artista. Hubo críticas en columnas y redes sociales.

22 de Febrero del 2018/VIÑA DEL MAR El Cantante Británico Jamiroquai, durante la la Tercera noche de la  59 versión del Festival de la Canción de Viña del Mar 2018. FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO Rodrigo Saenz /AGENCIAUNO

“Un grupo al que nadie ha podido resistirse”, dijo Rafael Araneda, y entre él y Carolina de Moras presentaron a Jamiroquai, ante el delirio del “Monstruo”. La banda inglesa de funk y acid jazz liderada por el cantante Jason “Jay” Kay abría la tercera noche del Festival de Viña 2018, la del jueves 22 de febrero, y que por entonces transmitía a todo color la señal Chilevisión.

Podría haber quedado en los anaqueles de la historia como uno de los grandes números anglo del certamen, nada menor si se piensa que también han pasado Sting, Elton John, Morrissey o los Pet Shop Boys, que deslumbraron en la última edición 2026 del certamen. Sin embargo, algo pasó. No en el escenario, sino precisamente fuera de él.

Ocurre que en esos años, la transmisión televisiva del certamen estaba a cargo del director Álex Hernández, quien tomó una decisión que causó ruido. Durante la presentación de los británicos, mientras pasaban clásicos como Space Cowboy, Superfresh, Alright o Cosmic Girl, Hernández se enfocó más en mostrar al público bailando que al show de la banda. Por supuesto, esta dirección fue muy notoria y causó el desconcierto, primero; y enfado, después, de quienes veían el festival en casa.

jamiroquai

Como ahora, la plaza del pueblo del 2018 eran las redes sociales, y hasta ahí acudieron los usuarios para hacer sentir su enfado. “No puedo entender el estilo de dirección de Álex Hernández. En una canción de tres minutos mostrar más de dos minutos al público o al famosillo de turno y no al escenario es incomprensible“, dijo el usuario Ted Duhart. “Podrian avisar al Alex Hernandez que el show esta en el escenario y no en los seudos artistas y “famosos” que estan en el publico... he visto mas a Queralto que a Jamiroquai...“, dijo Carlos Arancibia C.“NO me pongan el tráiler de lo que viene, mientras disfruto la película de #Jamiroquai . Son conceptos básicos. Enfoquen bien, al detalle a los tremendos músicos que tiene #JamiroquaiEnViña2018 y no me muestren a la farándula bailando. Atte para la dirección de TV del Festival”, dijo Gonzalo Frías. El descontento en redes se propagaba como la peste. Por entonces, el escritor Álvaro Bisama, uno muy cercano a la cultura pop, escribió al respecto en La Tercera. “La pregunta quedó en el aire, quizás respondida a medias: ¿qué sentido tenía seguir el show de la banda cuando lo que las cámaras enfocaban era a quienes estaban en las graderías? Era una pregunta válida pero quizás inocente: lo que pasa en Viña desde hace tiempo que importa solo como televisión pues cualquier ilusión de simetría entre el show real y su emisión desapareció hace años. O quizás no existió nunca. El camino que va del Festival de los 80 al del presente es justamente el que tiene que ver con el hecho de que la Quinta Vergara se volvió un set televisivo gigante, fastuoso e imposible. Así lo entendieron los de TVN; que lo usaron como la plataforma para explotar el jet set povera de la dictadura; lo mismo los de Mega en los 90, animados por los fantasma de Televisa y Raúl Velasco; así lo entendieron el 13 y TVN cuando transmitieron juntos en una especie de consenso inédito; y así lo ha entendido CHV cuando puso a Álex Hérnández a cargo del evento".Para Bisama, todo pasaba por la fibra más pura del director, forjado en los espacios chatarra de las tardes dosmileras. “Hernández filma multitudes, no artistas. Le interesan la masa y los apuntes de las reacciones de quienes contemplan el espectáculo antes que el espectáculo mismo. Pasaba en Mekano y Yingo, donde creó y depuró su estilo. En esos programas no había distinción entre el público y los participantes. Todos eran uno, pues Hernández era experto en empujar las tensiones entre ambos, cruzando historias, incorporando rostros nuevos, agitando la hoguera diaria con lo que se tuviese a mano. El ejemplo más claro es Karol Dance, que llegó a acompañar a su novia Arenita y fue escalando posiciones -líos amorosos y escándalos mediante- hasta hacerse con la animación del programa. Hernández tuvo ojo al descubrirlo pues intuyó en él la fábula que latía en el corazón de los adolescentes que miraban el show: la posibilidad de cruzar al otro lado, de ser el otro lado".El “estilo Hernández” fue el tema de la conversación de esa semana festivalera, y muy en su estilo salió a defenderse ante los micrófonos. “La crítica es bienvenida y respetada. Toda la transmisión está dedicada a darle espacio a la gente , protagonismo. Sabemos que ellos son los verdaderos generadores de contenido. Cuando hablo del público como ADN de Viña no solo me refiero a los presentes en la Quinta, también a los que lo ven por TV”. Pero al otro lado de la verja, las explicaciones les importaron un comino. Aunque el show terminó con aplausos de pie y dos Gaviotas, el equipo de los hombres de Deeper underground terminó muy molesto con el Festival precisamente por una emisión televisiva donde las primeras filas compartieron pantalla con la presentación. De esta manera, según información a la que tuvo acceso La Tercera por entonces, el tour manager que acompañaba a los europeos por la Ciudad Jardín, emitió un informe a sus representantes en Londres donde califica la transmisión del show como “bastante pobre” y “más enfocada en mostrar a la gente de la TV local haciendo payasadas, dividiendo la pantalla para mostrar a un comediante, y haciendo placements publicitarios enormes”.

El staff de Jamiroquai también puso en duda la idoneidad de Hernández para emitir un show en vivo y se lamentó por una experiencia que, pese a que asomaba como única -con una buena venta de tickets- terminó catalogada por los mánagers del grupo como algo cercano a un desastre.

Ese 2018 fue el último año de Chilevisión a cargo del certamen, el que habían tomado en 2011. Luego, vinieron la alianza entre Canal 13 y TVN, entre 2019 y 2024; y a partir del 2025 la posta la tomó Mega. En 2019 fue Carlos Marti, quien había trabajado junto a Hernández en Chilevisión, el que desclasificó lo ocurrido esa noche.

“Yo estaba viendo todo lo que pasaba. Uno tenía que tener criterio, el hombre estaba lanzado (“copeteado”). Cantaba y bailaba, pero se metía detrás de los parlantes y ahí tú veías la cara de perdido que tenía (…) Aparte se movía mucho, transpiraba mucho con el casco, que nunca se sacó, y tenía los ojos desorbitados. Al principio yo partí mostrando, pero Alex me decía mírale la cara. Terminé a las 5 de la mañana hablando con él, porque nunca me habían puteado tanto. Yo lo hubiese mostrado más”, aseguró Martí. Lo cierto es que ocho años después, Jamiroquai regresa a Chile para presentarse en Claro Arena este 15 de septiembre a las 21:00 hrs. La Venta General de entradas comienza este viernes 15 de mayo a las 10:00 hrs vía Puntoticket.

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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.

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