Por Felipe RetamalPet Sounds, los 60 años de la brillante sinfonía de bolsillo de Brian Wilson y The Beach Boys
A seis décadas de su lanzamiento, expertos desmontan mitos sobre el disco clave de los Beach Boys: no fue exactamente un fracaso comercial ni una simple copia del “wall of sound” de Phil Spector, sino la obra donde Brian Wilson encontró su propia voz definitiva. “Jamás será igualada ni superada”, dicen.

Apenas habían pasado unos días desde la llegada de Pet Sounds a las bateas de las tiendas de discos. La música, densa y emocional, comenzaba a sonar desde los parlantes mientras giraba en los tocadiscos. Y probablemente, algunas horas de escucha le bastaron al redactor de la revista Melody Maker, Don Traynor, para hacerse una idea cabal del disco. Plasmó su conclusión en un par de líneas. “Brian Wilson, líder de los Beach Boys, es un genio, creo -escribió en un artículo publicado el 21 de mayo de 1966-. Hay que usar una palabra muy especial para capturar el talento excepcional, alucinante y cegador de este joven de 23 años cuyo dominio de la música popular es total”.
Publicado el 16 de mayo de ese año, Pet Sounds fue la respuesta de Brian Wilson a la escalada creativa que comenzaba a trazarse en el pop. El mundo estaba cambiando; las influencias se cruzaban desde una orilla del Atlántico a la otra. En aquella temporada, Bob Dylan lanzaba su fundamental Blonde on Blonde, grabado al completo en Nashville. Mientras, los Beatles se entregaban a la exploración sónica que plasmaron en el ecléctico Revolver y los Byrds volaban lejos, a ocho millas de altura, en los surcos de Fifth Dimension, su disco más arrojado.
Y aunque se había retirado de las giras con el grupo para enfocarse solo en el trabajo de composición, Wilson no podía quedarse atrás. Algo de su genio se advierte en Today! (1965), uno de los primeros discos en que intenta ir más allá de las canciones pop convencionales. Las baladas de la cara B trazan un compositor cada vez más sofisticado y abierto a la exploración. Incluso en lo personal, consumiendo marihuana y LSD. Eso le permitió definir su camino; una música más ambiciosa que tomaba vuelo propio.

“De maneras muy distintas, los Beatles, los Byrds y Bob Dylan experimentaban con formas de crear música y letras que expresaran sus experiencias con drogas psicodélicas -apunta Peter Doggett, autor de Surf’s Up: Brian Wilson & the Beach Boys-. También ampliaban el vocabulario musical del rock. Brian Wilson consumía las mismas drogas, pero utilizó esa inspiración para crear canciones que mezclaban pop moderno (no rock) con arreglos que recordaban a los baladistas románticos de los años 50, especialmente a Frank Sinatra. En cuanto a las letras, Pet Sounds no trataba sobre alterar la conciencia, sino sobre el tema mucho más tradicional del romance”.
Como el mismo Wilson lo reconoció durante años, el excelente Rubber Soul de los Beatles fue la esquela de desafío (probablemente, escuchó la edición americana del disco). Así se propuso crear un álbum que pudiera sostenerse por sí mismo, más allá de una mera colección de canciones. “Me senté en la casa durante cinco meses, planeando cada etapa del álbum. No me importaba que hubiera gente alrededor”, dijo a Melody Maker en ese mismo año.
Desde la animada versión de Sloop John B, la primera canción trabajada para el disco, Wilson quiso ir un paso por delante. “La música destaca por su profundidad armónica y complejidad -comenta Jim Fusilli, autor del libro dedicado al álbum para la célebre colección 33 1/3-. Con sus combinaciones inusuales, los arreglos instrumentales son sofisticados y sorprendentes. Por supuesto, las armonías vocales son impecables. Las letras narran historias atípicas del pop, creando una dicotomía fascinante: canciones alegres sobre la tristeza y la alienación”.
Registrado entre cuatro estudios de Los Ángeles, Wilson no escatimó recursos. Construyó un sonido denso a partir de ingentes capas de instrumentos; además de las guitarras eléctricas, bajo y batería, sumó saxos, cornos, cuerdas, piano, acordeón, órgano, vibráfono, flautas y hasta theremin (suena en I just wasn’t made for these times). Una idea que se tiende a repetir es que buscó replicar la técnica del wall of sound que patentó Phil Spector. Pero los expertos matizan. “Spector influyó enormemente en la sofisticación de las técnicas de producción de Brian Wilson entre 1963 y 1965 -dice Peter Doggett-. Sin embargo, Spector nunca grabó un disco como Pet Sounds, y la producción de ese álbum también difiere mucho de la de los discos de Phil. Como ya mencioné, se acerca mucho más al estilo de los cantantes de jazz y pop de los años 50”.

De alguna manera, Wilson diseñó su propia versión del estilo de Spector. “Brian pensaba a lo grande -comenta Jim Fusilli-. No era necesariamente un rockero. Le gustaban las armonías de jazz y los instrumentos complejos para desarrollar texturas que enriquecieran las armonías vocales. Necesitaba su propia versión del “muro de sonido” de Spector. Esto se aprecia especialmente en las ricas bases rítmicas: múltiples líneas de bajo, saxofones barítono, armónica de bajo, trombones y violonchelos. Una base formidable para lo que todavía se considera música pop, sobre todo con armonías agudas impecables. Me gusta decir que Brian hacía más con más”.
La ambición también se expresó en las letras. Un detalle no menor en una era en que los textos de Dylan y John Lennon mostraban que era posible escribir sobre temas más profundos, como la soledad y los demonios internos. Para ello se hizo asesorar por un publicista, Tony Asher. “Nunca le pregunté a Brian sobre esto, pero creo que quería un coautor que pudiera interpretar sus pensamientos y sentimientos -dice Jim Fusilli-. No creo que Mike Love, Roger Christian o Gary Usher lo hicieran (quizás Usher sí lo hizo en In My Room). Asher era redactor publicitario, lo que significa que sabía cómo expresar las emociones de un cliente o colega”.
En realidad, simplemente quería seguir trabajando en equipo. “Brian podía escribir sus propias letras, pero siempre se sentía más cómodo trabajando con un colaborador -apunta Peter Doggett-. En el pasado, había colaborado especialmente con su primo Mike Love, quien era brillante escribiendo letras sobre la vida adolescente. Pero ahora Brian buscaba algo más maduro y no creía que Mike pudiera ofrecérselo. Brian conoció por casualidad a Tony Asher, se hicieron amigos (tenían más o menos la misma edad) y ambos empezaron a compartir historias sobre sus dificultades y preocupaciones amorosas. Brian sintió que Tony comprendía por lo que estaba pasando, y así comenzó su colaboración”.
Para Fusilli, hay una letra a la que se debe poner atención. “Caroline No, es un ejemplo maravilloso del uso de la metáfora para expresar la soledad: “¿Dónde se fue tu pelo largo?”. Y la letra que, en mi opinión, resume el tema de Pet Sounds: ¿Podré encontrarte de nuevo alguna vez?¿Qué fue lo que me hizo amarte tanto entonces?¿Podríamos traerlos de vuelta una vez que se hayan ido?Oh, Caroline, no. La forma en que Brian canta la última palabra “no”…”.
El líder de Los Tres, Álvaro Henríquez es un reconocido admirador de la obra de Brian Wilson. “Conocí Pet Sounds en los 80’s y se transformó en un disco de cabecera hasta el día de hoy -dice a Culto-. Somos millones los que amamos la música de Brian Wilson, creo que Pet Sounds es una obra que jamás será ni igualada ni superada. Además es un disco espiritual, provoca alegría y creo que la influencia en mi está en mi disco solista, ahí se pueden apreciar esas influencias”.

Henríquez, quien se alista para los próximos shows en Concepción y Santiago donde la banda presentará su disco XCLNT, se explaya sobre el álbum. “Lo que más me llamó la atención del disco es su historia, que Brian haya tenido 23 años, que lo haya hecho completo, la música, los arreglos, las orquestaciones todo impresionante. Verdaderamente es una sinfonía de bolsillo. Mi estilo es melancolía eufórica y eso es una influencia directa de Brian Wilson, es un disco que todo el mundo debería conocer”.
Como sea, Pet Sounds fue un desafío en la cartelera pop. Aunque se tiende a comentar que el álbum fue un fracaso comercial en su momento, los expertos tienen sus reservas. “No estoy del todo de acuerdo en que el álbum fuera un fracaso comercial -apunta Peter Doggett-. Llegó al Top 10 en Estados Unidos y alcanzó el número 2 en el Reino Unido, y los sencillos del álbum, Wouldn’t It Be Nice en Estados Unidos y God Only Knows en el Reino Unido, tuvieron el mismo éxito. Creo que lo que le dolió a Brian fue que mucha gente a su alrededor no entendiera lo que intentaba hacer. Su discográfica, Capitol, seguía esperando que hiciera discos de surf y coches tuneados. A varios de los otros Beach Boys les costó identificarse con su nueva música. Y es indudable que algunos de los fans más jóvenes de los Beach Boys, acostumbrados a escuchar canciones sobre la playa y la diversión, tuvieron dificultades para comprender por qué el grupo de repente cantaba sobre decepciones amorosas y los problemas psicológicos de Brian Wilson. A corto plazo, la acogida de Pet Sounds no le afectó en absoluto, ya que siguió adelante con Good Vibrations y las canciones que debían conformar el álbum Smile. Pero cuando empezó a perder el rumbo en 1967 y no pudo terminar Smile, comenzó a creer que todos los demás tenían razón, al mismo tiempo que sabía en su interior que había creado un gran álbum con Pet Sounds. Esto lo dejó muy frustrado y confundido, y esos sentimientos gradualmente le impidieron ser tan creativo en el futuro; perdió la confianza en sus propias capacidades y decisiones”.
Por su lado, Jim Fusilli marca un detalle no muy conocido. “Brian se planteó seriamente la posibilidad de grabarlo como álbum en solitario, grabando él mismo todas las partes vocales. (Caroline No se publicó como sencillo bajo su nombre, no el de los Beach Boys)”. Pero suma otra variables respecto a la recepción del álbum. “Para entonces, creo que Brian tenía pocas expectativas. Capitol Records lanzó un recopilatorio de grandes éxitos de los Beach Boys dos meses después del lanzamiento de Pet Sounds. Aunque la discográfica sabía que Pet Sounds iba a salir, publicaron como sencillo la poco inspirada Barbara Ann, que aún se mantenía en las listas cuando se lanzaron Caroline No y Sloop John B. Mike no estaba del todo convencido de la nueva dirección de Brian. Creo que para entonces ya estaba destrozado. Añadiré que la crítica de rock de aquella época no estaba preparada para analizar un álbum pop tan sofisticado como Pet Sounds“.
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