Por Claudio VergaraEl duro conflicto por Tommy Rey: exdirector de la Sonora presenta demanda y pide quitarle la marca a su familia
Leonardo Soto, quien fue el brazo derecho del fallecido Tommy Rey desde el origen de la orquesta en los 80, presentó una demanda ante el INAPI para anular la denominación "La Sonora de Tommy Rey", cuya dueña es la viuda del cantante, Gloria Sáez. Según él, habían acordado en vida -entre otros puntos- no seguir explotando la marca si el artista fallecía.

Las grietas en el universo de Tommy Rey no ceden. Desde su fallecimiento el 26 de marzo de 2025 -a los 80 años y producto de un infarto agudo de miocardio y un paro cardiorrespiratorio-, se han levantado algo así como dos bandos enfrentados en torno a su patrimonio, su memoria y, sobre todo, su marca.
Por un lado está su viuda y pareja desde 1982, Gloria Sáez, quien es dueña de la denominación “Tommy Rey” -su esposo se la cedió en vida- e impulsó junto a cerca de diez músicos precisamente un nuevo conjunto llamado La Sonora de Tommy Rey, como una continuidad de la agrupación original. La banda está encabezada en la voz principal por el hijo del cantante, Patricio “Tommy Jr” Zúñiga.

En el otro costado está La Gran Sonora de Todos, comandada por Leonardo Soto, director de La Sonora de Tommy Rey hasta la muerte del intérprete en 2025 y su brazo derecho desde la irrupción de la orquesta en los albores de los 80. Luego del deceso del artista, Soto anunció en los medios que daba por terminada La Sonora de Tommy Rey y que no seguiría ocupando su nombre para futuros proyectos. Según decía, era un acuerdo que habían resuelto en vida, entre amigos: si Tommy Rey partía, la Sonora dejaría de existir.
Pero Sáez y su familia decidieron lo contrario: seguir con ese nombre y su legado. De hecho, en entrevista con Culto, Sáez ha dicho que Soto quiso sacar con antelación a Tommy Rey del conjunto y que deseaba quedarse con su nombre.
De alguna forma, el conflicto se semeja a otros enfrentamientos intestinos de la música nacional, donde disputas de diversa índole han terminado por fracturar en trincheras irreconciliables a instituciones como Inti-Illimani o Quilapayún. El derrotero de La Sonora de Tommy Rey sigue hoy un curso similar.
El nuevo conflicto
Como capítulo reciente, a partir de esta pugna, el propio Soto presentó el pasado 10 de julio ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) una demanda de nulidad del Registro de Marca, correspondiente a la denominación “La Sonora de Tommy Rey”, cuya titular es Gloria Sáez, quien ha seguido utilizando tal rúbrica en su nueva agrupación.
Soto confirma a Culto que interpuso tal acción y que todo hoy “está en manos de abogados”. Luego señala: “Hay muchas cosas que pasaron en 43 años y hoy se han dicho muchas mentiras. Habíamos quedado de acuerdo con Tommy Rey y su señora de que, si él se iba antes, el nombre se lo llevaba a la tumba. Y eso no ha sido respetado. Aquí se han extremado las formas. Se han hecho las cosas de otra manera. Esto se va a llevar a la justicia para resolverse”.
La abogada que defiende a Soto, Fernanda Olmedo, del estudio Marinovic & CIA, acota: “Se presentó esta demanda porque Leo Soto fue el creador de la marca y él hizo uso profuso de la marca durante muchos años. Queremos reivindicar sus derechos sobre la marca, no sólo de él, sino que también de los otros músicos que han seguido con él y estuvieron en La Sonora de Tommy Rey. Son músicos que llevan 40 años tocando y han hecho un aporte fundamental a esa marca”.

Olmedo agrega por lo demás que el registro “Tommy Rey” fue adquirido “de mala fe” por Gloria Sáez. Para argumentarlo, dice que Soto fue quien ideó el seudónimo, lo que -según informa- está acreditado en entrevistas en distintos medios en los últimos años. También advierte que Patricio Zúñiga -el verdadero nombre de Tommy Rey- la traspasó la marca a su esposa en un contrato de compra venta que califica de “cuestionable”, por no pactar un precio y por tratarse de conyúges.
Además, cuenta que Soto no hizo antes este trámite -cuando su compañero estaba vivo- porque precisamente la contraparte nunca presentó un conflicto al respecto.
La respuesta
Por su lado, los profesionales que representan a Sáez y la familia de Tommy Rey -el estudio jurídico Ruiz Salazar- comparten con Culto una serie de puntos que refutan la demanda de Soto.
Por ejemplo, dicen que el registro fue tramitado en 2013, concedido a Tommy Rey el 5 de junio de 2014 y transferido legalmente a Gloria Sáez el 16 de marzo de 2018, proceso que consta íntegramente en el expediente de INAPI. La marca fue renovada en febrero de 2024 y se encuentra vigente hasta el 8 de mayo de 2034. “No existe vicio alguno en su origen ni en su titularidad actual”, subrayan.
Luego acotan: “Hoy, bajo el amparo de esta marca, es el hijo de Tommy Rey quien conduce la agrupación y mantiene vivo el legado artístico de su padre. La protección del registro no es un mero asunto registral: es la garantía de que la identidad, la historia y el nombre de Tommy Rey no sean apropiados por quienes jamás tuvieron derecho sobre ellos”.

Por lo demás, argumentan que el artículo 27 de la Ley N° 19.039 establece que la acción de nulidad de una marca prescribe en el plazo de cinco años contados desde la fecha del registro. El registro fue concedido el 5 de junio de 2014. La demanda se presentó el 10 de julio de 2026, esto es, más de 12 años después. El plazo de prescripción venció el 5 de junio de 2019.
Mariela Ruiz, abogada de la familia del ícono de la cumbia nacional, explica: “La marca ya está prescrita. La ley establece un plazo para iniciar una acción como esta (de Leo Soto), pero ese plazo ya prescribió. Y la marca es quien de quien tiene el registro. La única forma de que terceros puedan ocupar esa marca, es de autorización de los herederos. La única persona que hoy puede ocupar este nombre es su señora. Por tanto, tampoco hay mala fe, nunca existió, porque el registro original es de Patricio Zúñiga y él me pidió que se le traslade a la señora Gloria. Además, él (Soto) ahora hace esto, que Tommy Rey ya falleció”.
Desde el estudio Ruiz Salazar enfatizan que “fallecido el artista, el uso de ese pseudónimo requiere el consentimiento de sus herederos. Ese consentimiento nunca fue otorgado a Leonardo Soto. Al contrario, es precisamente la familia de Tommy Rey (su viuda y su hijo) quienes hoy mantienen y honran ese nombre”.

Después siguen: “Si Leonardo Soto era, como alega, cofundador con derechos históricos sobre la denominación, la pregunta es inevitable: ¿por qué no ejerció ninguna acción durante los más de 60 años en que Tommy Rey estuvo vivo? ¿Por qué no impugnó el registro cuando fue concedido en 2014? ¿Por qué esperó a que el artista falleciera para intentar apropiarse de su nombre? Los propios integrantes de la agrupación han dado testimonio de que, en los últimos tiempos, Soto trataba con desprecio a Tommy Rey, llegó a plantearse reemplazarlo, y que el artista se fue del que sería su último ensayo profundamente triste. Ese contexto no es irrelevante: el derecho marcario protege la buena fe, y quien actúa solo cuando su contraparte ya no puede defenderse difícilmente puede invocarla”.
Fernanda Olmedo insiste en que Sáez ha realizado imputaciones graves en distintos medios y que buscarán anular su registro como titular de la marca. “Vamos a cuestionar el contrato de compra venta entre ellos (Gloria Sáez y Tommy Rey), porque carece de validez, por ser cónyuges y no tener precio”, asegura.
Mariela Ruiz responde: “La demanda de nulidad presentada por el señor Soto se encuentra en tramitación ante INAPI. Interpondremos las defensas y excepciones que correspondan, con especial énfasis en la prescripción de la acción y en la protección del pseudónimo Tommy Rey”. La propia Ruiz aclara que no han sido notificados de la demanda y que, ua vez que eso suceda, tienen un plazo de 30 días para responder. Eso sí, cuenta que las acciones de nulidad de marca son largas y que se pueden extender por hasta tres o cinco años.
Como tantas batallas que han marchitado la música popular chilena, el conflicto que hoy enfrenta el patrimonio de Tommy Rey parece que no tendrá un desenlace inmediato.
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