“No fue suficientemente impactante”: las críticas al show de medio tiempo de la final del Mundial (y su rating en Chile)
El inédito show de medio tiempo de la final de la Copa del Mundo fue uno de los momentos más esperados de la tarde de este domingo 19. Pese a las dudas, logró concretar un momento efectivo, pero no demasiado impactante, con estrellas como Madonna, BTS y Shakira. En Chile, ese instante tuvo una sintonía histórica que superó los 3 millones de promedio online.
Era uno de los momentos que generaban dudas de cara a la final de la Copa del Mundo 2026; el inédito show de medio tiempo con la presencia de variadas estrellas. Un momento que por primera vez se realizó en una final del Mundial de fútbol, con el habitual sentido del espectáculo que se ve en los EE.UU.
Ya en las ceremonias inaugurales hubo presencia de variadas figuras e incluso, antes del partido final, en el New York New Jersey Stadium, hubo presencia de artistas como Post Malone, Laura Pausini, Robbie Williams, entre otros. Es decir, ya estaba suficientemente saturado.
Derivado de la NFL, el show de medio tiempo -con la curatoría de Global Citizen- no escatimó en recursos. “Las actuaciones fueron bastante episódicas, hasta el punto de que parecían tener lugar en diferentes planos de existencia“, comentó The New York Times.
La apertura estuvo a cargo de Madonna, quien interpretó una versión remezclada de Music, montada en un jeep conducido por las leyendas Ronaldo y Ronaldinho. Bailarines, un DJ (Stuart Price, productor de Confessions on a Dance Floor y CONFESSIONS II) y mucho color. Un segmento que se sintió pregrabado y que luego dio paso a una salida a la cancha. “Fue extravagante, llamativo y deliberadamente exagerado”, apuntó Billboard.
Luego siguió el director de orquesta Gustavo Dudamel, conduciendo a músicos de la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela. El grupo interpretó una versión vibrante y colorida de Seven Nation Army de The White Stripes, una canción que ha sido adaptada por barras de estadio. Y junto a ellos, muñecos de los Muppets. Es decir, la norma era llevar toda la situación al máximo.
Siguió un momento esperado por su fanaticada a nivel mundial; BTS, las estrellas del k-pop, interpretaron su éxito DYNAMITE. Con su habitual precisión, desplegaron una bien trabajada coreografía ante un público que mostró entusiasmo. “Su actuación fue vertiginosa, pero nada en ella se sintió apresurado”, detalló Billboard. Un buen apronte para su esperada -y aún en compás de espera- próxima visita al país.
De allí, un segmento que ha generado debate; tras ser presentado por el actor Jason Sudeikis en su rol de Ted Lasso, Justin Bieber entró solo con una guitarra acústica a cantar Everything Hallelujah, un tema de su álbum Swag II, en una versión mínima, que contrastó con la grandilocuencia del espectáculo y le bajó un poco el ritmo. “Éxito viral tras su actuación en Coachella o no, tal vez no era el momento para la introspección”, detalló The Guardian.
Una opinión similar sobre ese segmento expresó The New York Times. “Fue un bajón de energía en el ritmo frenético del espectáculo, sin duda, pero también un bienvenido momento de soledad y quietud en medio del caos de la multitud”.
Luego vino el bloque que se sintió más tradicional, Shakira -en su cuarto mundial- salió a escena junto a Burna Boy para interpretar Dai Dai, la canción oficial de la Copa del Mundo. Nada que no se haya visto antes, bailarines, confeti, para luego pasar al cierre con tono más infantil y global con el coro PS22 junto a Chris Martin y Coldplay, que pasaron muy colados. En total, 11 minutos de una presentación que se sintió dinámica.
En general, el show consiguió una buena sintonía. Según datos obtenidos por Culto, en Chile logró un promedio online de 3.353.715 personas siguiendo la transmisión de CHV, una marca abultada. Y aunque flotaron ciertas dudas respecto a la pertinencia del show, en general, primó la sensación de que pese a todo, cumplió.
Por su lado, detalló The Guardian. “Si bien el espectáculo del medio tiempo no fue lo suficientemente impactante como para convencer al espectador de que debería ser algo habitual en cada final de la Copa del Mundo, funcionó lo suficientemente bien como para justificar su existencia, al menos en esta ocasión".
Mientras, el NYT ponderó el show y rescató que logró sortear las dudas inciales. “Al final, el espectáculo del medio tiempo evitó el desastre: el césped parece haber estado protegido, los jugadores sobrevivieron a sus prolongados enfriamientos y ninguno de los artistas hizo el ridículo. Pero también fue tan impecablemente ejecutado y tan compacto que la impresión final fue de asfixia por exceso de actividad”.
Más crítico fue el Time. “Desde una perspectiva artística, sin embargo, el espectáculo del medio tiempo intentó abarcar tanto que terminó por no decir nada. Compárenlo con la actuación personal, culturalmente específica, políticamente resonante y tremendamente entretenida de Bad Bunny en la Super Bowl, y el primer intermedio de entretenimiento de la final de la Copa Mundial de la FIFA parece un anuncio de alguna edición antigua de la serie recopilatoria ¡Eso sí que es música! Lo cual, por supuesto, es de esperar de una producción encargada de representar al mundo entero y no enfadar a nadie".
Puedes ver el show de medio tiempo aquí.
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