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¿Ocurrió realmente la Guerra de Troya? ¿Cuándo se escribió la Odisea? Lo que dice la historia sobre los relatos de Homero

Durante siglos, La Ilíada y La Odisea -recientemente adaptada al cine- han oscilado entre el mito y la historia. Los especialistas explican a Culto qué evidencias existen sobre el conflicto que inspiró las epopeyas, qué revelan los hallazgos en la antigua Troya y cómo los poemas homéricos se volvieron relatos canónicos para el mundo griego.

“Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Orco muchas almas valerosas de héroes“. Son las líneas iniciales de La Ilíada, la épica obra de Homero basada en la Guerra de Troya. Un texto que junto a La Odisea, son piezas consideradas canónicas del mundo griego y la cultura occidental.

Durante siglos, aquella mítica guerra que enfrentó en las murallas de Troya a héroes del calado de Agamenón, Héctor, Odiseo (a su vez el protagonista de La Odisea), Diomedes, Ajax, Eneas, el viejo rey Príamo, Aquiles, entre otros, navegó entre la realidad y el mito.

Para los griegos de la era clásica, la de la democracia, y las guerras médicas, aquellos relatos eran totalmente reales. Lo explica a Culto el profesor Ioannis Xydopoulos, especialista en Historia de la Antigua Grecia de la Universidad Aristóteles de Tesalónica.

Aquiles y Patroclo, dos de los héroes de La Ilíada representados en el arte griego.

“Para los griegos del período clásico, la Guerra de Troya se consideraba generalmente un acontecimiento histórico que marcaba la era heroica que precedió a la suya -comenta-. Si bien sus detalles variaban según las tradiciones literarias, hay pocas pruebas de que los griegos cultos cuestionaran fundamentalmente su historicidad. La guerra sirvió como narrativa cultural fundamental, proporcionando ejemplos de heroísmo, moralidad e identidad política, a la vez que vinculaba a las comunidades griegas contemporáneas con un mito compartido".

Por su lado, el Doctor en Historia, Edmund Stewart, profesor asociado de Historia de la Antigua Grecia de la Universidad de Nottingham, complementa. “La Guerra de Troya fue la epopeya y el relato más importante que poseían los griegos. Esto se debe en gran parte a la supremacía de Homero, quien desde la época clásica fue considerado un genio de fundamental importancia para la cultura y la poesía griegas”.

El historiador Sebastián Salinas, Director del Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos “Fotios Malleros”, de la Universidad de Chile, precisa un detalle. El mundo griego no era una sola unidad, por ende, la historia de ese conflicto funcionó como vínculo. “La guerra de Troya era uno de los pocos elementos de origen común que todos reconocían. De una cierta manera, la historia de Troya puede ser vista como el surgimiento por primera vez de una idea de la Hélade, de Grecia como tal, en contraposición contra los que son parte de otra cultura y lengua, los que los griegos llamaban ‘bárbaros’”.

¿Ocurrió realmente la Guerra de Troya? el asentamiento que descubrió el alemán Heinrich Schliemann en la colina de Hisarlik, en la actual Turquía, fue un paso hacia el trazado de un sustento histórico al mito. “El consenso académico actual es que la tradición de la Guerra de Troya probablemente tiene un núcleo histórico, pero no constituye un relato fiable de un único acontecimiento histórico. La evidencia arqueológica confirma que Troya (en Hisarlik) fue una importante ciudad de la Edad del Bronce Tardía que sufrió destrucción a finales del siglo XIII o principios del XII a. C., mientras que los textos hititas que se refieren a Wilusa (ampliamente identificada con Troya) y Ahhiyawa (generalmente identificada con los griegos micénicos) indican tensiones políticas y militares en la región”, explica el profesor Xydopoulos.

Es decir, Troya sí aparece como una floreciente ciudad de la Edad del Bronce, contemporánea de la civilización Micénica en la actual Grecia continental. “Troya era una ciudad al parecer culturalmente diferente, ya que todo parece indicar que estaba más relacionada con los hititas, un pueblo que formó un gran reino en el territorio de la actual Turquía -explica Salinas-. Es decir, las evidencias parecen mostrar que Troya no tenía mucho del mundo micénico (lo que se vivía en el territorio de Grecia en la época), sino con una cultura más oriental, si bien también de origen indoeuropeo al igual de los helenos”.

Pero los acontecimientos de La Ilíada, en sí mismos, corresponderían más bien al mito. “No hay evidencia de un asedio pangriego de diez años, de la historicidad de los héroes homéricos ni de acontecimientos como el Caballo de Troya -asegura el profesor Xydopoulos-. Por lo tanto, la mayoría de los historiadores consideran La Ilíada de Homero como un poema épico que conserva recuerdos de uno o más conflictos reales de la Edad del Bronce Tardía, sustancialmente transformados por siglos de tradición oral y desarrollo literario".

Por su lado, el profesor Stewart también remarca que tanto La Ilíada y La Odisea deben leerse más bien como el resultado de una serie de tradiciones acumuladas en el tiempo. Los relatos tienden además a coincidir en el tiempo con el colapso de la era micénica, dando paso a la llamada Edad Oscura griega (aprox. 1200–800 a. C).

“Es probable que los poemas reflejen una guerra real o una serie de guerras en el período de la Edad de Bronce, es decir, antes del 1200 a. C. La Ilíada y La Odisea, poemas compuestos por quien los griegos llamaban Homero, fueron, sin embargo, compuestas mucho más tarde, después o alrededor del 750 a. C. Fueron compuestas por un poeta (o poetas) formado en la tradición de la poesía y la interpretación oral, pero probablemente utilizó la nueva tecnología de la escritura para producir su obra. Esto significa que el poeta se basó en tradiciones orales que ya eran antiguas en su época, aunque también debemos aceptar que es probable que haya mucha invención nueva y reelaboración de tradiciones más antiguas en su obra".

Stewart apunta a la trazabilidad de ciertos detalles presentes en las obras. “Hay algunos elementos claros en su poesía que son vestigios de la Edad de Bronce y que coinciden con la arqueología de la época de la guerra de Troya (por ejemplo, cascos de colmillos de jabalí, escudos largos, etc.). El registro arqueológico de Troya también atestigua varios saqueos de la ciudad, lo que en general coincide con la tradición antigua. Hacia el año 1200, el orden establecido por los micénicos en el Egeo se derrumbó (un fenómeno vinculado a una inestabilidad regional más amplia) y los palacios de yacimientos como Pilos y Micenas también fueron incendiados".

En otras palabras, de haber ocurrido una guerra en la zona durante la Edad del Bronce tardía, se inscribe en un cotexto del alta conflictividad en el mediterráneo. “En todo el Mediterráneo oriental, aproximadamente desde 1250 a 1150 se vive una crisis generalizada en muchísimos aspectos, que afecta a casi todas las poblaciones que vivían allí -dice Sebastián Salinas-. El Imperio hitita en Anatolia cae en estos años, pero también son destruidos los palacios micénicos en Grecia continental, hay restos de fuertes invasiones y destrucción en Creta y Chipre, varias ciudades del Cercano Oriente viven el mismo destino (destaca Ugarit, donde da la idea que la gente escapó de emergencia llevándose solo lo puesto), etc“.

Asentada en la colina Hisarlik, Troya dominaba el estrecho de los Dardanelos que conecta al Mar Egeo con el mar de Mármara. Era entonces una ubicación estratégica. Por ello, de haber ocurrido una guerra a gran escala en la Era del Bronce tardía ¿existen referencias documentales a la Guerra de Troya en otras partes del mundo mediterráneo?

Responde el profesor Ioannis Xydopoulos. “Ninguna fuente mediterránea contemporánea registra explícitamente la Guerra de Troya tal como se describe en las epopeyas homéricas. La principal evidencia externa consiste en textos hititas del siglo XIII a. C. que hacen referencia a Wilusa y Ahhiyawa, y que atestiguan conflictos políticos y militares en Anatolia occidental -explica-. Por el contrario, las tablillas micénicas en Lineal B, las inscripciones egipcias y otros registros del Cercano Oriente no contienen ninguna referencia clara a una Guerra de Troya. En consecuencia, si bien la evidencia documental contemporánea respalda la existencia de conflictos regionales que involucraron a Troya, la tradición homérica en sí misma no está corroborada por fuentes escritas contemporáneas independientes".

Por su lado, el profesor Edmund Stewart complementa con la mirada de las culturas de la época hacia los griegos de aquella era, por entonces activos navegantes. “En documentos de los reinos del Cercano Oriente (como los asirios y los egipcios) existen numerosas referencias a los griegos (o jonios, como los llamaban los no griegos). Desde tiempos remotos, los griegos comerciaban y saqueaban por todo el Mediterráneo, y también servían como mercenarios (como afirma Odiseo en Egipto, según cuenta a Eumeo y Penélope)”.

Como sea, el profesor Salinas apunta que el mito fue tan fuerte que originó una serie de relatos vinculados. hacia otras culturas. “Todos sabemos la historia que Aquiles murió por una flecha que le llegó a su talón, pero eso no aparece ni en La Ilíada ni en La Odisea -explica- ¿De dónde salió? De estos relatos orales que mostraban lo fuerte del relato del conflicto. Tan fuerte que después Roma también decide crear un origen mítico, inventando que eran descendientes de alguna manera de Eneas, alguien que había participado en la guerra. Pero también la historia tenía tanto peso y prestigio que cuando en la Edad Media se escriba La historia de los reyes de Britania, también se dirá que la monarquía de Britania era descendiente de un bisnieto de Eneas, por lo que también había un origen troyano".

Narrando La Odisea

Si La Ilíada narra acontecimientos en el último año del asedio de los aqueos a Troya, La Odisea -con una nueva versión cinematográfica dirigida por Christopher Nolan-, sería algo así como una secuela. También atribuida a Homero, relata el regreso a casa de Odiseo, uno de los héroes célebre por su astucia.

Su regreso no será sencillo, se complica por una serie de circunstancias y pasa por variadas aventuras, encontrándose con seres fabulosos; allí aparecen el cíclope Polifemo, los gigantes lestrigones, los monstruos Escila y Caribdis, las famosas sirenas, entre otros.

Ulises atado al palo de su barco para escuchar el canto de las sirenas, episodio de La Odisea.

Respecto a cuando fue compuesta, se explaya el profesor Xydopoulos. “No existe certeza sobre la fecha ni el modo de composición de La Odisea. La mayoría de los estudiosos la sitúan a finales del siglo VIII o principios del VII a. C., lo que la hace ligeramente posterior a La Ilíada, aunque ambas fechas son aproximadas. Se cree que el poema surgió de una larga tradición oral antes de ser plasmado por escrito".

Por su lado, el profesor Stewart apunta a la composición de la obra durante un período de transición, en que el mundo griego comenzó a recuperar un nuevo sistema de escritura tras el colapso de la Edad del Bronce. “No podemos estar completamente seguros, pero sabemos que debe ser posterior al redescubrimiento de la escritura y la adopción de un nuevo alfabeto (basado en el fenicio) en el siglo VIII. Podría ser posterior, e incluso es posible una fecha del siglo VII”.

Lo más probable es que esa tradición oral se fue enriqueciendo con el tiempo hasta llegar al relato más conocido. “Una fecha posible del fin de la Guerra de Troya según los griegos antiguos era 1184 a.C. Homero usualmente se data su existencia en el siglo VIII a.C. -dice Sebastián Salinas-. La mayoría de los especialistas parecen estar de acuerdo que una versión más estandarizada, a partir de la transmisión oral que fue fundamental, se dio recién entre el siglo VI pero especialmente en el siglo V a.C. Y la versión escrita más antigua que se ha encontrado es cercana el siglo II a.C. Entonces, vemos que corrió mucha agua bajo el puente, el poema tiene que haberse nutrido con el paso de los siglos de varias influencias y ahí hay otros estudios viendo qué podría o que no podría haberse ido intercalando”.

El profesor Salinas agrega un detalle interesante que revela mucho sobre el origen del texto. “El lenguaje homérico es un griego jónico, vale decir de los griegos que vivían en las costas occidentales de Anatolia, la actual Turquía. Quizás esa cercanía con culturas escritas que tenía más edad y más mitología, como los mesopotámicos, podrían explicar algunos paralelismos o por qué surgió allí y no en otra parte de la Grecia antigua la escritura aparente de La Odisea".

Un aspecto interesante de la historia, es la manera en que La Odisea se fue difundiendo en el mundo griego hasta volverse un texto canónico. “Durante los periodos Arcaico y Clásico, se difundió principalmente a través de interpretaciones de recitadores profesionales (rhapsodoi), convirtiéndose finalmente en un texto canónico de la enseñanza griega -dice el profesor Xydopoulos-. En el periodo Clásico, La Odisea era ampliamente conocida en todo el mundo griego y constituía una de las obras fundamentales de la literatura y la cultura griegas".

El profesor Stewart traza la labor de estos rapsodas, unos artistas itinerantes ya identificados desde el siglo VI a.c. “Se desplazaban entre festivales y recitaban poemas épicos. Alrededor de esta época, un grupo afincado en la isla de Quíos comenzó a autodenominarse los Homeridae (es decir, los descendientes de Homero). Promovieron a Homero y sus obras, y probablemente también insertaron algunos de sus propios poemas en el corpus homérico. A finales del siglo VI, La Ilíada y La Odisea parecen haber sido canonizadas como los mayores poemas épicos que poseían los griegos, probablemente en gran parte gracias a la labor de los Homeridae”.

Así, las obras de Homero ganaron popularidad en el mundo griego. “Hacia el año 520 o 510 d. C., los tiranos Pisistrátidas de Atenas decidieron que solo estas obras podían representarse en las Panateneas -apunta el profesor Stewart- A principios del siglo V, las escenas claramente identificables como derivadas de La Ilíada y La Odisea se hicieron más comunes en el arte (mientras que antes de esta fecha los artistas se habían centrado en otros episodios del ciclo troyano). También en el siglo V, la producción y venta de textos escritos se generalizó, de modo que estos no solo servían de apoyo a poetas e intérpretes, sino que se coleccionaban y leían en los hogares de la élite culta y también se utilizaban como material didáctico por los maestros. En el período clásico, La Ilíada y La Odisea eran los principales textos escolares para los jóvenes que comenzaban su educación con un maestro de escritura o de música".

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