Por Pablo Retamal N.Canciones de la Guerra Civil Española: de Rolando Alarcón a la influencia en The Clash
A 90 años del inicio de la Guerra Civil Española, revisamos cómo el conflicto de 1936 inspiró el histórico LP de Rolando Alarcón, el rol de Quilapayún, el nacimiento del sello DICAP y el clásico "Spanish Bombs" de la banda británica.

Profesor normalista, folclorista, compositor, y director artístico del conjunto Cuncumén, el célebre Rolando Alarcón fue uno de los puntales de la Nueva Canción Chilena. Simpatizante del Partido Comunista de Chile, en 1968 publicó el álbum Canciones de la Guerra Civil Española, un LP donde Alarcón interpretó temas tradicionales de la Madre Patria, en los que se hablaba del conflicto que desangró España entre 1936 y 1939.
“Hasta ese momento, casi treinta años después de la finalización de este conflicto bélico, tan sólo unos pocos intérpretes a nivel mundial habían dedicado un álbum completo a algunas de las canciones entonadas en la contienda por el bando fiel al a Segunda República española (1931-1936)”, señala Marco Antonio de la Ossa Martínez en su artículo Rolando Alarcón y las Canciones de la Guerra Civil Española.
Una particularidad del LP es que fue el primero que Alarcón grabó bajo su propio sello, Tiempo, en una decisión poco frecuente por aquellos días. “Así, inició una tapa de independencia con respecto a la industria discográfica, aunque también vivió momentos en los que sufrió un menor apoyo promocional. Pese a ello, el disco tuvo una notable llegada y difusión entre el público chileno y latinoamericano tanto en ventas como en lo relativo a conciertos”, dice De la Ossa.

Canciones como Si me Quieres Escribir (Ya Sabes mi Paradero) (El Frente de Gandesa), El Turururú, El Quinto Regimiento, ¡Ay, Carmela! (Viva la Quinta Brigada), o No Pasarán, Alarcón firmó uno de los discos cruciales de su trayectoria. Pero curiosamente, el origen del álbum tiene que ver con un importante cantautor de la época. Pete Seeger.
Así lo comenta De la Ossa: “(Fue crucial) su encuentro con Pete Seeger en Estados Unidos a comienzos de la década de los 60 del pasado siglo. Después, también coincidiría con el cantante norteamericano, como dijimos, en 1967 en el Festival de la Canción Protesta de Varadero (Cuba)”. resulta que el estadounidense había grabado un disco justamente dedicado al conflicto español, de ahí Alarcón tomó la idea.
“En 1943 (Seeger) grabó un álbum que contenía un buen número de canciones bajo el título Canciones del Batallón Lincoln -dice De la Ossa-. En esta facción, que se insertó y peleó en el bando fiel a la Segunda República, se dieron cita voluntarios provenientes de Estados Unidos que formaron parte de las llamadas Brigadas Internacionales, un conjunto heterogéneo de personas provenientes de muy diversas partes del globo que marcharon a España para defender a la democracia del avance del fascismo".

Pero hay otra línea de influencia, asegura el estudioso, y tiene que ver con los mismo refugiados españoles que habían llegado a Chile a bordo del Winnipeg, traídos por Pablo Neruda. “De esta forma, algunas canciones de la guerra civil española fueron interpretadas por los nuevos habitantes chilenos en familia, reuniones y encuentros con antiguos compatriotas que conmemoraban su llegada a Chile. En ellas también se integraron progresivamente sus nuevos amigos americanos y se invitó a autoridades políticas, a artistas de diferentes disciplinas y a personalidades del mundo de la música chilena. Además, algunas de estas asambleas fueron organizadas por diferentes estamentos chilenos”, dice De la Ossa.
“Por ello y paulatinamente, muchas de estas canciones fueron asimiladas por ciertos segmentos de la sociedad chilena, sobre todo pertenecientes a círculos relacionados con la izquierda, que las fueron tomando como propias y las entonaron en manifestaciones, reuniones, mítines y en otro tipo de encuentros”.
Esta circulación de canciones de los refugiados españoles en Chile también explica el hecho de que el conjunto Quilapayún, en 1968, registrara dos canciones de la Guerra Civil Española para su esencial álbum X Vietnam. En específico Que la tortilla se vuelva (del español Chicho Sánchez Ferlosio) y El tururururú (una canción popular española), que también había registrado Rolando Alarcón.
“El disco Por Vietnam fue una experiencia interesante, si se considera que no tuvo ningún apoyo en los medios de difusión de masas: las radios lo ignoraron completamente, y hasta mucho tiempo después, ninguna de las canciones fue difundida por los medios normales. Como nosotros no cobramos ningún derecho, parte de los fondos que se juntaron pudieron servir para grabar otros discos, así comenzaron a editarse otros artistas, con los cuales se fue formando uno de los catálogos más interesantes de la historia de la canción chilena", recuerda su líder Eduardo Carrasco en el libro Quilapayún. La revolución y las Estrellas.
X Vietnam fue registrado por la etiqueta de las Juventudes Comunistas, el sello Jota Jota, pero a partir de ese álbum la etiqueta cambió su nombre a Discoteca del Cantar Popular, el famoso sello DICAP. Hasta hoy, X Vietnam se puede hallar en sus primeras ediciones bajo Jota Jota y ediciones posteriores bajo Dicap.
“Spanish bombs in Andalucía”
Fue una frase que Joe Strummer le escuchó a su novia, la española Paloma Romero, la futura batería de The Slits (conocida como Palmolive) la que a Strummer le gustó y le disparó una idea. “Spanish songs in Andalucía”, cantaba ella.
Según él mismo contó a la revista musical NME en 1988, a ella está dedicada Spanish bombs. Curiosamente, la primera inspiración del tema no fue la Guerra civil de 1936, sino los atentados terroristas de ETA contra hoteles turísticos en la Costa Brava. De ahí -en un español muy rudimentario- se inspiró en imágenes sueltas del conflicto.

“Spanish songs in Andalucía /The shooting sites in the days of ’39″, arranca, para luego citar uno de los hechos más conocidos del conflicto. “Oh, please, leave the vendanna open / Federico Lorca is dead and gone”, refiriéndose al asesinato del poeta y dramaturgo Federico García Lorca, por parte del bando Nacional, en agosto de 1936.
En el tema alterna otras imágenes sueltas, como “The hillsides ring with ‘Free the people’ / Or can I hear the echo from the days of ’39? / With trenches full of poets / The ragged army, fixin’ bayonets to fight the other line”. Y el coro en un español champurreado de frases sin sentido. “Spanish bombs, yo te quiero infinito / Yo te quiero, oh mi corazón”.
Al final de la canción dice: “Spanish songs in Andalucía, Mandolina, oh mi corazón / Spanish songs in Granada, oh mi corazón”.
La canción formó parte del fundamental álbum London Calling (1979), el más exitoso del cuarteto, el número ocho en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos por la revista musical Rolling Stone.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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